CCC 1721
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Porque Dios nos ha puesto en el mundo para conocerle, servirle y amarle, y así ir al cielo. La bienaventuranza nos hace participar de la naturaleza divina (2 P 1, 4) y de la Vida eterna (cf Jn 17, 3). Con ella, el hombre entra en la gloria de Cristo (cf Rm 8, 18) y en el gozo de la vida trinitaria.
Leer el capítulo completo 1. La Dignidad de la Persona Humana ¶1700–1876
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- ¶1721 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(109)