CCC 1865
© Libreria Editrice Vaticana Fuente: vatican.va
El pecado crea una facilidad para el pecado, engendra el vicio por la repetición de actos. De ahí resultan inclinaciones desviadas que oscurecen la conciencia y corrompen la valoración concreta del bien y del mal. Así el pecado tiende a reproducirse y a reforzarse, pero no puede destruir el sentido moral hasta su raíz.
Leer el capítulo completo 1. La Dignidad de la Persona Humana ¶1700–1876