CCC 1868
© Libreria Editrice Vaticana Fuente: vatican.va
El pecado es un acto personal. Pero nosotros tenemos una responsabilidad en los pecados cometidos por otros cuando cooperamos a ellos: — participando directa y voluntariamente; — ordenándolos, aconsejándolos, alabándolos o aprobándolos; — no revelándolos o no impidiéndolos cuando se tiene obligación de hacerlo; — protegiendo a los que hacen el mal.
Leer el capítulo completo 1. La Dignidad de la Persona Humana ¶1700–1876