CCC 2650
© Libreria Editrice Vaticana Fuente: vatican.va
La oración no se reduce al brote espontáneo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar. No basta sólo con saber lo que las Escrituras revelan sobre la oración: es necesario también aprender a orar. Pues bien, por una transmisión viva (la sagrada Tradición), el Espíritu Santo, en la "Iglesia creyente y orante" (DV 8), enseña a orar a los hijos de Dios.
Leer el capítulo completo 2. La Tradición de la Oración ¶2650–2696