Rosario

Cómo rezarlo

El Rosario es una breve ronda de oraciones que se dice cinco veces, mientras tienes presente una escena de la vida de Jesús y de María. Las cuentas solo llevan la cuenta por ti, para que tu atención pueda quedarse en la escena. Los dedos sirven igual.

  1. Empezar

    Haz la señal de la cruz y di la oración inicial que está impresa abajo.

  2. Reza cinco decenas

    Una decena es un misterio y las oraciones que lo siguen. Lee el primer misterio, detente lo bastante para imaginarlo, y luego di:

    Luego pasa al misterio siguiente y haz lo mismo, hasta terminar los cinco. Cada una de las diez avemarías es una cuenta. Puedes añadir una breve oración más al final de cada decena.

  3. Terminar

    Reza Salve Regina y la oración que viene después, impresas al pie de esta página. Muchos añaden luego Letanías de la Virgen u otra oración a la Virgen.

Oración inicial

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Dios mío, ven en mi auxilio.

Señor, date prisa en socorrerme.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

Como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Amén.

Los misterios

  • Misterios gozosos (lunes y sábado)
  • Misterios luminosos (jueves)
  • Misterios dolorosos (martes y viernes)
  • Misterios gloriosos (miércoles y domingo)

Misterios gozosos Hoy

  1. La Encarnación del Hijo de Dios

    «Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; el nombre de la virgen era María». Lc 1,26-27

  2. La Visitación de Nuestra Señora a su prima Santa Isabel

    «En aquellos días María se puso en camino y fue aprisa a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. Y sucedió que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, e Isabel quedó llena de Espíritu Santo; y exclamando a voz en grito, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno"» Lc 1, 39-42

  3. El Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén

    «Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo. Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo Cirino gobernador de Siria. Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad. Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento, y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento». Lc 2,1-7

  4. La presentación de Jesús en el Templo

    «Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidarle, se le dio el nombre de Jesús, como lo había llamado el ángel antes de ser concebido en el seno. Cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, llevaron a Jesús a Jerusalén para presentarle al Señor, como está escrito en la Ley del Señor: Todo varón primogénito será consagrado al Señor y para ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o dos pichones, conforme a lo que se dice en la Ley del Señor». Lc 2, 21-24

  5. El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo

    «Sus padres iban todos los años a Jerusalén a la fiesta de la Pascua. Cuando tuvo doce años, subieron ellos como de costumbre a la fiesta y, al volverse, pasados los días, el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin saberlo sus padres... Y sucedió que al cabo de tres días, le encontraron en el Templo sentado en medio de los maestros, escuchándoles y preguntándoles; todos los que le oían, estaban estupefactos por su inteligencia y sus respuestas» Lc 2, 41-47

Oración tras el rosario

Ruega por nosotros,

Santa Madre de Dios,

para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Oremos

Oh Dios,

cuyo Hijo por medio de su vida,

muerte y resurrección,

nos otorgó los premios

de la vida eterna,

te rogamos que

venerando humildemente

los misterios del Rosario

de la Santísima Virgen María,

imitemos lo que contienen

y consigamos lo que nos prometen.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Oremos (tradición española)

Te pedimos Señor,

nos concedas a nosotros tus siervos,

gozar de perpetua salud de alma y cuerpo,

y por la gloriosa intercesión

de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos librados de las tristezas presentes

y gocemos de la eterna alegría.

Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Véase también