Amós 7
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Tres visiones simbólicas
1 Yahvé, el Señor, me mostró esto: He aquí que Él criaba langostas al comenzar a crecer la hierba tardía; la hierba tardía (que brota) después de la siega del rey La plaga de langostas sobreviene en el momento más desastroso, antes de la segunda siega del pasto, que pertenecía al pueblo. La primera era en total o en parte del rey. De ahí la expresión “siega del rey” 2 Y después que hubieron acabado de comer la hierba de la tierra, dije yo: “Yahvé, Señor, perdona, te ruego, ¿cómo podrá restablecerse Jacob siendo como es tan pequeño?” 3 Y Yahvé se arrepintió de esto, y dijo Yahvé: “No será así.” Dios escucha la humilde súplica del profeta y cesa de castigar. Aunque esto se verifica en una visión, es, sin embargo, un rasgo esencial de la fisonomía del Padre celestial que detiene su brazo cuando nos humillamos en la oración (cf. Éxodo 34, 6-7; Salmo 85, 5; 85, 15 y nota; 135; Joel 2, 13). La oración de los santos, dice San Jerónimo quebranta los decretos de Dios, y Santo Tomás observa que las profecías conminatorias llevan la condición de si no media el arrepentimiento (cf. Jonás 3, 10). San Efrén compara la oración de los santos a dardos con los cuales hieren el corazón de Dios y así triunfan, porque Él es “un Padre dominado por el amor” (Pío XII). Jesús nos promete todo si formulamos nuestros pedidos en su nombre: “En verdad, en verdad os digo, que cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo concederá” (Juan 16, 23). y añade, no sin amargura: “Hasta ahora nada le habéis pedido en mi nombre” (Juan 16, 24). Véase I Juan 5, 16 y nota) 4 Yahvé, el Señor, me mostró también esto: He aquí que Yahvé, el Señor, llamaba al fuego para ejercer su justicia; y éste devoró el gran abismo, e iba a devorar la herencia (del Señor) El fuego que seca hasta las aguas del grande abismo, es símbolo de la cólera del Señor. Sobre el grande abismo que alimenta todos los manantiales, véase Génesis 7, 11 5 Dije yo: “Yahvé, Señor, cesa, te ruego, ¿cómo podrá subsistir Jacob siendo como es tan pequeño?” 6 Y se arrepintió Yahvé de esto, y dijo Yahvé, el Señor: “No será así.” 7 También me mostró esto: Estaba el Señor junto a un muro hecho a plomo y en su mano tenía la plomada s. Un muro hecho a plomo . Se refiere al reino de las diez tribus. Ya no lo perdonaré más: Esta vez los instrumentos del albañil no servirán para construir sino para destruir 8 Y Yahvé me dijo: “¿Qué es lo que ves, Amós?” Yo respondí: “Una plomada.” Y dijo el Señor: “He aquí que Yo aplicaré la plomada en medio de Israel, mi pueblo; ya no lo perdonaré más 9 Serán devastados los lugares altos de Isaac y destruidos los santuarios de Israel, y me levantaré con la espada contra la casa de Jeroboam.” Los lugares altos de Isaac, o sea, de Israel. La Vulgata vierte: los lugares altos del ídolo . “Lugares altos” se llamaban las alturas en que los cananeos y los israelitas apóstatas daban culto a Baal. La casa de Jeroboam, o sea, la dinastía de Israel, cuyo rey era Jeroboam II (783-743)