Baruc 5

Alegría por la vuelta de los desterrados

Despójate, Jerusalén, del vestido de tu luto y de tu aflicción, y vístete del esplendor y de la gloria sempiterna que te viene de Dios ss. Este anuncio de bellísimo lirismo recuerda las profecías de Tobías 13, 11-23; Isaías 60, 1 ss Dios te rodeará con el manto doblado de la justicia y pondrá sobre tu cabeza la diadema de la gloria del Eterno Pues Dios mostrará su esplendor en medio de ti a todos los que viven debajo del cielo Porque el nombre que te impondrá Dios para siempre, será éste: “Paz de la justicia y Gloria de la piedad.” La paz es el fruto de la justicia, como lo expresa Isaías (32, 17). Sobre el sentido de este concepto véase Salmo 4, 6, donde el salmista habla de los sacrificios de justicia, o sea, de obediencia a la Ley, superiores a los de iniciativa propia. Gloria de la piedad: la gloria que debe ser fruto de la piedad Levántate, Jerusalén, sube a lo alto, y dirige tu vista hacia el oriente, y mira cómo se congregan tus hijos, desde el oriente hasta el occidente, en virtud de la palabra del Santo, llenos de gozo porque Dios se ha acordado de ellos Partieron de ti a pie, llevados por los enemigos; pero Dios te los devolverá traídos con honor, como en trono real Porque Dios ha decretado abatir todo monte alto y las rocas eternas, y terraplenar los valles hasta el nivel de la tierra, para que Israel camine con seguridad para gloria de Dios Las rocas eternas: “Eterno es un epíteto poético que recuerda que estos montes existen desde los tiempos más remotos, desde la creación. Cf. Génesis 49, 26; Deuteronomio 33, 15, etc.” (Fillion). Véase Salmo 67, 16 y nota Aun las selvas y todos los árboles aromáticos harán sombra a Israel, por orden de Dios Porque Dios guiará a Israel con alegría, a la luz de su majestad, mediante la misericordia, y la justicia que de Él viene Véase nota 4. “Las palabras del profeta rebasando el hecho histórico del retorno a la patria, anuncian la gloria esplendorosa de la edad mesiánica” (Bover pantera)