Daniel 7
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
La visión de las cuatro bestias
II. Visiones de Daniel
1 El año primero de Baltasar, rey de Babilonia, vio Daniel un sueño y visiones que (pasaban) por su cabeza mientras estaba en su cama. En seguida escribió el sueño en forma de un resumen Con este capítulo empieza la segunda parte del libro de Daniel (capítulos 7-12) que contiene, no ya la interpretación de revelaciones ajenas, sino las visiones propias del profeta. La primera visión se refiere a cuatro animales simbólicos, que significan cuatro reinos. La semejanza con el sueño de Nabucodonosor (capítulo 2), y en parte con el capítulo 8, salta a la vista, si bien no es tan fácil identificarla en todos sus detalles. Ésta parece revestir un carácter más espiritual y aquélla más político. Para poder asimilar las dos visiones en su significación final (cf. versículo 7 y nota), faltaría que los autores aclarasen de común acuerdo si ambas tienen o no carácter escatológico, es decir si la revelación hecha al profeta alcanza en ambos casos a la segunda venida de Cristo o se detiene en la primera. El año primero de Baltasar: Es decir, en 540 a. C, dos años antes de su muerte (véase 5, 29 ss.; 8, 1)El Anciano de días
9 Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos; y se sentó el Anciano de días cuyo vestido era blanco como la nieve, y el cabello de su cabeza como lana blanca. Su trono era de llamas de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente El Anciano de días: Este antropomorfismo, como observa Fillion, designa evidentemente a Dios, es decir, al eterno Padre. Véase Deuteronomio 33, 26-27; Ezequiel 1, 26; Apocalipsis 3, 21; 4, 2 10 Un río de fuego corría saliendo de delante de él; millares de millares le servían, y miríadas de miríadas se levantaban ante su presencia. Se sentó el tribunal y fueron abiertos los libros Millares de millares: Véase Apocalipsis 5, 11; Hebreos 1, 14. En un notable grabado del artista Alberto Durero, el célebre ilustrador del Apocalipsis combina esta escena en que, el Hijo del hombre recibe del Padre la potestad eterna —en virtud de la cual todos los pueblos de la tierra le servirán—, con la de Apocalipsis 5, donde Dios, sentado en el trono, entrega al Cordero el Libro de los siete sellos Cf. Apocalipsis 5, 7 ss 11 Miraba yo entonces a causa del ruido de las grandes palabras que hablaba el cuerno; y mientras estaba mirando fue muerta la bestia y su cuerpo destruido y entregado a las llamas del fuego, Sobre la destrucción del Anticristo véase versículo 26; II Tesalonicenses 2, 8; Apocalipsis 19, 20; Isaías 11, 4 12 A las otras bestias también les fue quitado su dominio, pero les fue prolongada la vida hasta un tiempo y un momento Algunos señalan esta subsistencia de las primeras bestias hasta el final, como argumento contra la interpretación histórica de los reinos que ellas representaríanEl Hijo del hombre
13 Seguía yo mirando en la visión nocturna, y he aquí que vino sobre las nubes del cielo Uno parecido a un hijo de hombre, el cual llegó al Anciano de días, y le presentaron delante de Él En el Hijo del hombre ya los judíos veían al Mesías (cf. Salmo 79, 18 y nota). La palabra parecido prueba, que el Hijo del hombre no es simplemente igual a uno de nosotros, sino un Ser superior. Sobre el significado mesiánico de este título no cabe duda, ya que Jesucristo se lo aplica 80 veces a Sí mismo, 30 veces en San Mateo, 14 en San Marcos, 25 en San Lucas y 11 en San Juan, caracterizando con él toda su misión terrenal como predicador de la Buena Nueva, amigo de los pobres, enfermos y pecadores, como también su pasión, su muerte, su futura gloria y segunda venida como Juez. Véase especialmente Mateo 26, 64; Marcos 14, 62. Semejante retrato no se encuentra sino en los vaticinios de Isaías sobre el “Siervo de Yahvé” (Isaías capítulos 42, 49, 50, 52, 53), por lo cual Battifol cree que las palabras “Hijo del Hombre” son equivalentes a “Siervo de Yahvé”. En todo caso es una “expresión feliz en la que Cristo Nuestro Señor compendió a maravilla su misión de restaurar el reinado sobrenatural de Dios en el mundo y el modo de llevar a cabo tal restauración según las profecías del Antiguo Testamento” (Oñate). El Padre d'Alés, Joüon y otros expositores expresan que al llamarse así en alusión a su venida gloriosa, Jesús alude evidentemente a este pasaje del profeta Daniel 14 Y le fue dado el señorío, la gloria y el reino, y todos los pueblos y naciones y lenguas le sirvieron. Su señorío es un señorío eterno que jamás acabará, y su reino nunca será destruido El señorío, la gloria y el reino: un reino universal (versículo 27 s.), en el cual serán recogidos todos los pueblos de la tierra y a cuyo rey obedecerán todas las naciones. Éste es el reino que el Señor Jesús enseñó a pedir a sus discípulos en la oración dominical: “Venga a nos el tu reino” (venga a nosotros tu reino) (Mateo 6, 9). “En este cuadro, así como a menudo en los cuadros proféticos, la primera venida del Salvador para establecer el reino mesiánico, se junta con su segunda venida para darle perfección” (Crampón). Véase Miqueas 4, 7; Apocalipsis 11, 15, etc. “En cuanto Hijo de Dios el Mesías poseía la potestad infinita, pero en cuanto Hombre, necesitaba ser entronizado solemnemente por su Padre” (Fillion). Cf. Salmo 2, 8, que figura en la Misa de Cristo Rey junto con el presente versículo y con Salmo 71, 2. 8 y 11; 88, 27 s.; Juan 18, 33-37; Apocalipsis 5, 12; 19, 16; etcInterpretación de la visión
15 Entonces yo, Daniel, me turbé en espíritu interiormente, y las visiones de mi cabeza me llenaron de espanto 16 Me acerqué a uno de los asistentes y le pedí el verdadero sentido de todo esto. Él me habló y me explicó el significado de aquellas cosas (diciendo) : 17 «Estas grandes bestias, que son cuatro, son cuatro reyes que se levantarán en la tierra 18 Mas los santos del Altísimo recibirán el reino, y poseerán el reino hasta la eternidad y por los siglos de los siglos.» Los santos del Altísimo; o sea, el verdadero pueblo teocrático, al que el mismo Dios había llamado nación santa (Éxodo 19, 6 y Deuteronomio 7, 6). Debido al carácter universal del reino de Cristo, todos los integrantes de la Iglesia tienen la esperanza de reinar con Cristo (cf. Apocalipsis 1, 6; 5, 10; 19, 6 s.; Lucas 21, 31; 22, 16 y 29 s., etc.). La Didajé se refiere a esta palabra de Daniel cuando dice; “Líbrala (a tu Iglesia) de todo mal, consúmala por tu caridad; y de los cuatro vientos reúnela santificada en tu reino que para ella preparaste, porque tuyo es el poder y la gloria en los siglos.” Véase Ef. 1, 22-23 19 Quise entonces saber la verdad acerca de la cuarta bestia, que era tan diferente de todas las (demás) y extraordinariamente terrible, que tenía dientes de hierro y uñas de bronce, que devoraba y desmenuzaba y hollaba con sus pies lo que sobraba; 20 y acerca de los diez cuernos que estaban en su cabeza, y también acerca de aquel otro que le había salido y delante del cual habían caído los tres; ese cuerno que tenía ojos, y una boca que profería cosas espantosas, y parecía más grande que los otros 21 Pues estaba yo viendo cómo este cuerno hacía guerra contra los santos, y prevalecía sobre ellos, s. Se refiere al cuerno pequeño, que es el Anticristo. Su triunfo será de corta duración, porque el mismo Señor vendrá a juzgarlo “y matará con el aliento de su boca y destruirá con la manifestación de su Parusía”. Cf. versículo 26; II Tesalonicenses 2, 8; Apocalipsis 19, 11-21 y notas 22 hasta que vino el Anciano de días y el juicio fue dado a los santos del Altísimo y llegó el tiempo en que los santos tomaron posesión del reino 23 Y dijo aquél así: «La cuarta bestia es un cuarto reino que habrá en la tierra. Este será diferente de todos los reinos, devorará toda la tierra, la hollará, y la desmenuzará 24 Los diez cuernos (significan que) de este reino surgirán diez reyes; y tras ellos se levantará otro que será diferente de los anteriores, y derribará a tres reyes s. Véase Apocalipsis 17, 12. Mudar los tiempos: a saber, los tiempos sagrados, las fiestas, las formas de culto. Un tiempo, (dos) tiempos y la mitad de un tiempo (cf. 12, 7). San Jerónimo y muchos otros intérpretes creen que un tiempo equivale a un año. Sin embargo puede haber aquí un número místico (véase 4, 22 y nota). Siendo siete el número de perfección, tres y medio puede ser propio de lo contrario, de algo incompleto y malo, esto es, una persecución que no alcanza su objetivo. Véase Apocalipsis 11, 2 y 13, 5, donde aparece la misma cifra misteriosa, expresada en meses. Los que ven en la cuarta bestia el reino grecos-sirio, aplican este número a los tres años y medio que duró la profanación del Templo (168-165 a. C.) 25 Proferirá palabras contra el Altísimo, oprimirá a los santos del Altísimo y pretenderá mudar los tiempos y la Ley; y ellos serán entregados en su mano hasta un tiempo, (dos) tiempos y la mitad de un tiempo 26 Pero se sentará el tribunal, y entonces se le quitará su dominio, a fin de destruirlo y aniquilarlo para siempre Véase 2, 35; Apocalipsis 19, 17-21; 20, 11 ss.; Isaías 11, 4 27 Y el reino y el imperio y la magnificencia de los reinos que hay debajo de todo el cielo, será dado al pueblo de los santos del Altísimo; su reino será un reino eterno; y todas las potestades le servirán y le obedecerán».” Véase versículo 14; Sabiduría 6, 21 y nota 28 Aquí terminaron sus palabras. Yo, Daniel, quedé muy conturbado por mis pensamientos y mudé de color; pero guardé estas cosas en mi corazón.Citado en 14
- v. 9 Summa (EN)(III 59.1
Suppl 90.1) - v. 10 CCC(¶678)Summa (EN)(I 50.3
I 112.2 I 112.3 I 112.4 III 59.1 Suppl 74.9) - v. 13 CCC(¶440)Summa (EN)(Suppl 90.1)
- v. 14 CCC(¶664)Summa (EN)(III 59.4
Suppl 90.1)