Deuteronomio 11
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Exhortaciones
1 Ama a Yahvé, tu Dios, y guarda en todo tiempo sus prescripciones, sus leyes, sus preceptos y sus mandamientos 2 Considerad hoy —pues no (hablo) a vuestros hijos que no los han conocido ni los han visto— los castigos de Yahvé tu Dios, su grandeza, su mano fuerte y su brazo extendido, 3 sus prodigios y las obras que hizo en medio de Egipto contra el Faraón, rey de Egipto, y contra toda su tierra; 4 y lo que hizo con el ejército de Egipto, con sus caballos y sus carros; cómo, mientras os perseguían, arrojó sobre ellos las aguas del Mar Rojo, destruyéndolos hasta el día de hoy; 5 y lo que hizo con vosotros en el desierto hasta vuestra llegada a este lugar; 6 y lo que hizo con Datan y Abirón, hijos de Eliab, hijo de Rubén, a los cuales la tierra, abriendo su boca, tragó con sus familias, sus tiendas y todo lo que pertenecía a ellos, en medio de todo Israel Cf. Números capítulo 16 7 Así vuestros ojos han visto todas las obras grandiosas que Yahvé ha hecho 8 Guardad, pues, todos los mandamientos que hoy os intimo, para que seáis fuertes y entréis en posesión del país adonde vais a pasar para poseerlo, 9 a fin de que viváis largo tiempo sobre la tierra que Yahvé juró dar a vuestros padres, a ellos y a su descendencia, tierra que mana leche y miel 10 Porque la tierra adónde vas a entrar para poseerla, no es como la tierra de Egipto, de donde salisteis, donde sembrabas tu simiente y la regabas con tu pie, como un huerto de hortalizas La tierra de Egipto no tiene lluvias; su proveedor de aguas es el Nilo. del cual recibe toda el agua necesaria para el cultivo de los campos. Palestina, en cambio, es un país regado por el mismo Dios que manda todos los años dos periodos de lluvias, la primera en los meses de noviembre y diciembre, la segunda poco después (cf. versículo 14). De esta manera los israelitas se acordaban siempre de la amorosa providencia de Dios 11 La tierra adónde vas a pasar para tomarla en posesión, es tierra de montaña y de valles, que bebe las aguas de la lluvia del cielo; 12 tierra que cuida Yahvé, tu Dios, pues Yahvé, tu Dios, tiene siempre puestos sus ojos sobre ella, desde el principio hasta el fin del año 13 Si obedecéis mis mandamientos que hoy os prescribo, y amáis a Yahvé, vuestro Dios, sirviéndole con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma, 14 yo daré a vuestra tierra la lluvia a su tiempo, la primera y la tardía, de modo que puedas recoger tu trigo, tu vino y tu aceite 15 Haré también crecer hierba en tus campos para tus ganados, y comerás y te saciarás 16 Pero tened cuidado, no sea que se deje seducir vuestro corazón, y apartándoos sirváis a otros dioses y os postréis ante ellos 17 Porque se encendería la ira de Yahvé contra vosotros y se cerrarían los cielos para que no haya lluvia, y la tierra no daría sus frutos y pereceríais pronto de sobre la buena tierra que Yahvé os quiere dar 18 Poned éstas mis palabras sobre vuestro corazón, y sobre vuestra alma, y atadlas para recuerdo a vuestras manos y os servirán como frontales entre vuestros ojos Sobre vuestro corazón , etc.: Acerca de la explicación rabínica de este versículo y del versículo 20 véase la nota a 6, 8 s 19 Las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas, ora estando en casa, ora andando por el camino, al acostarte y al levantarte; 20 y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas; 21 para que tus días y los días de tus hijos sobre la tierra que Yahvé juró dar a tus padres sean tan numerosos como los días del cielo sobre la tierra ss. Nunca pudieron cumplirse plenamente estas bendiciones a causa de la incredulidad del pueblo. Sin embargo es posible que se cumplan en la conversión de Israel que San Pablo anuncia en Romanos 11, 26; pues “los dones y la vocación de Dios son irrevocables” (ibíd. versículo 29) 22 Porque, si de veras guardáis todo este mandamiento cuyo cumplimiento os prescribo, amando a Yahvé, vuestro Dios, siguiendo todos sus caminos y adhiriéndoos a Él, 23 Yahvé expulsará de delante de vosotros a todos estos pueblos y os enseñorearéis de naciones más grandes y más fuertes que vosotros 24 Todo lugar que pise la planta de vuestro pie, será vuestro. Se extenderán vuestros confines desde el desierto hasta el Líbano, desde el río, el río Éufrates, hasta el Mar Occidental 25 Nadie podrá mantenerse ante vosotros; Yahvé, vuestro Dios, esparcirá, como os lo ha dicho, el terror y espanto de vuestro nombre sobre toda la tierra que pisareis