Eclesiástico 44
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Elogio de los patriarcas
1 Alabemos a los varones ilustres, a nuestros mayores, a los que debemos el ser Desde aquí hasta el capítulo 50 versículo 26 se agregan los elogios de los varones ilustres del pueblo de Dios. Su fin es mostrar cuántas y cuan grandes cosas la Sabiduría de Dios obró en ellos y por ellos, para que la gloria sea dada toda a Él, único a quien pertenece. Véase Hechos 14, 2; 15, 12; Ef. 2, 9; Salmo 20, 6; 148, 13 y notas. Sobre este pasaje tenemos un fragmento de Orígenes que dice: “Así como el sol, la luna y todos los astros del firmamento brillan constantemente a los ojos de todas las creaturas que están debajo del cielo, así también las señales de la virtud de los santos y sus generosos combates resplandecen maravillosamente, y siempre ante todo el mundo, y dan a todos la regla del bien y el ejemplo de la piedad y de la santidad.” Los versículos 1-15 forman la Epístola de la Misa Común de Confesores Pontífices 2 Cosas muy gloriosas obró el Señor por su magnificencia con ellos desde el principio del mundo 3 Gobernaron sus estados, fueron hombres grandes en valor, y adornados de prudencia; y como profetas que eran, hicieron conocer la dignidad de profeta Como profetas que eran; “porque anunciaban misterios grandes, y no sólo de paso, sino con espíritu verdaderamente profético, lo que Dios interiormente les inspiraba” (Scío). Quiere decir que, si los patriarcas eran profetas, tenemos que corregir la opinión, muy común, de que el oficio principal del profeta consistiera en anunciar acontecimientos futuros. Profeta es, como dice el nombre, el que habla en nombre de Dios, hoy diríamos, el que predica la palabra de Dios, o como lo define San Pablo, el que edifica, exhorta y consuela (I Corintios 14, 3). De ahí que el mismo apóstol diga a los corintios: “Codiciad el don de la profecía” (I Corintios 14, 39). Según esto, todo predicador y misionero que anuncia la palabra de Dios sin restricción y sin acomodación, y la anuncia siempre y en toda su amplitud, es un profeta. ¡Ojalá haya muchos profetas en sentido paulino! 4 Gobernaron al pueblo de su tiempo con la virtud de la prudencia, dando muy santas instrucciones a sus súbditos 5 Con su habilidad inventaron tonos musicales y compusieron los cánticos de las Escrituras V. g.: los Salmos, que tenían melodías, y los otros cánticos que se hallan en la Biblia. Véase 47, 10 ss.; III Reyes 4. 32; I Paralipómenos 15, 19; II Paralipómenos 7, 6; 35, 15; Esdras 10, 24; Nehemías 12, 35. Este amor al canto litúrgico se ve también en San Pablo (Ef. 5, 19) 6 Hombres ricos en virtudes, solícitos del decoro, pacíficos en sus casas Pacíficos: Recordemos la conducta de Abel (Génesis 4), de Abrahán con su codicioso sobrino Lot (Génesis 13, 9 ss.), de Isaac (Génesis 26, 17 ss.), de Jacob (Génesis 32, 13 ss.), de Moisés (Números 12, 3) 7 Todos éstos alcanzaron gloria, en los tiempos de su pueblo, y eran honrados en su siglo 8 Los que de ellos nacieron, dejaron un nombre que hace recordar sus alabanzas 9 Mas hay de quienes no queda memoria, que perecieron como si nunca hubieran existido. Nacieron como si no hubiesen nacido, así ellos como sus hijos Puede entenderse de los que se olvidaron de Dios, y por eso no eran dignos de ser mencionados en las Escrituras 10 Pero aquellos fueron varones misericordiosos, y su piedad no salió fallida 11 En su descendencia permanecen sus bienes 12 Sus nietos son una sucesión santa, y su posteridad se mantuvo constante en las alianzas Una sucesión santa: un linaje temeroso de Dios. En las alianzas: las que Dios hizo con ellos 13 Por el mérito suyo durará para siempre su descendencia; nunca perecerá su gloria 14 Sepultados en paz fueron sus cuerpos; y vive su nombre por todos los siglos 15 Celebren los pueblos su sabiduría, y repítanse sus alabanzas en la Iglesia