Eclesiástico 50
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Simón, sumo sacerdote
1 Simón, hijo de Onías, Sumo Sacerdote, durante su vida levantó de nuevo la Casa y en sus tiempos fortificó el Templo Se trata del Sumo Sacerdote Simón II, hijo de Onías II, que vivió hacia el año 200 a. C. Sus acciones heroicas se narran en el llamado III Libro de los Macabeos. La casa: así se llama en hebreo el templo del Señor. Onías es forma griega derivada del hebreo Johanán o sea Juan 2 Por él fue también fundada la altura del Templo, el edificio doble y los altos muros del Templo 3 En sus días se renovaron los manantiales de las aguas en los pozos, los cuales se llenaron sobremanera como un mar 4 Este cuidó de su pueblo, y le libró de la perdición 5 Consiguió engrandecer la ciudad, se granjeó gloria en medio de su nación; y ensanchó la entrada del Templo y del atrio 6 Como el lucero de la mañana entre tinieblas, y como la luna en tiempo de su plenitud, ss. En doce imágenes se traza el elogio de un digno Pontífice, acentuando con estos símbolos todo lo que el buen sacerdote y pastor ha de ser para el bien de la grey, y especialmente para la sana doctrina (I Timoteo 3, 2; Tito 1, 7; Hechos 20, 28 ss.). Nótese el contraste con lo que Jesús había de enrostrar a los fariseos en Lucas 11, 46-54 y Mateo capítulo 23. Cf. Jeremías 8, 8 s 7 como el sol refulgente, así brillaba él en el Templo de Dios 8 Como el arco iris, que resplandece en las transparentes nubes, y como la flor de la rosa en tiempo de primavera, como las azucenas junto a la corriente de las aguas, y como el árbol del incienso que despide fragancia en tiempo del estío; Y como el árbol del incienso, etc.: Otra traducción: como la vegetación del Líbano en días de verano 9 como luciente llama, y como incienso encendido en el fuego; 10 como un vaso de oro macizo, guarnecido de toda suerte de piedras preciosas; 11 como el olivo que retoña, y como el ciprés que descuella por su altura; (tal parecía Simón) cuando se ponía el manto glorioso y se revestía de todos los ornamentos de su dignidad 12 Cuando subía al altar santo, hacía honor a las vestiduras sagradas 13 Cuando recibía de las manos de los sacerdotes las partes de la hostia, estando en pie junto al altar, rodeado del coro de sus hermanos, era como un alto cedro sobre el monte Líbano Las porciones de los sacrificios que el Sumo Sacerdote tenía que ofrecer (Levítico 3, 16; 4, 16 ss.) o las ofrendas que le correspondían 14 Como renuevos de palmera así estaban alrededor suyo todos los hijos de Aarón en su magnificencia 15 Los cuales tenían en sus manos la oblación que había de ofrecerse al Señor en presencia de toda la congregación de Israel; y él, consumando el sacrificio, para hacer más solemne la ofrenda al rey Altísimo, 16 extendía las manos para hacer la libación, y derramaba la sangre de la uva, Extendía las manos: igual hace hoy el sacerdote, en el “Hanc igitur” de la Misa, sobre las especies que han de convertirse en la divina Víctima, como imponiendo sobre Jesús-Hostia la pesada carga de nuestras culpas. Véase en Números 15, 5; 28, 7; Génesis 49, 11; Deuteronomio 32, 14; I Macabeos 6, 34, etc., estos ritos de exquisito simbolismo como figuras del Sacrificio Eucarístico 17 esparciéndola al pie del altar en olor suavísimo al altísimo príncipe 18 Entonces los hijos de Aarón alzaban sus voces, tocaban las trompetas hechas a martillo, y hacían sentir un gran concierto ante Dios para recuerdo Para recuerdo: para que Dios se acordase de su pueblo. La Liturgia de Israel era muy ruidosa, como todas las manifestaciones de los pueblos orientales. Véase 45, 11; Esdras 3, 13 y nota 19 Asimismo todo el pueblo, a una, se postraba de repente sobre su rostro en tierra para adorar al Señor, Dios suyo, y ofrecer sus plegarias al omnipotente Dios excelso 20 Y alzaban sus voces los cantores, con lo cual se acrecentaba en la gran Casa el sonido de una suave melodía 21 Y presentaba el pueblo sus preces al Señor altísimo, hasta que quedaba terminado el culto de Dios, y se acababan las sagradas funciones Al Señor altísimo: el texto griego simple y hermosamente: al Misericordioso. Véase 51, 4 y nota 22 Entonces bajaba el Sumo Sacerdote, y extendía sus manos hacia toda la congregación de los hijos de Israel, para dar gloria a Dios con sus labios, y celebrar su santo nombre Recuerda la solemne ceremonia de la bendición del pueblo. El Sumo Sacerdote, cuando bendecía al pueblo, pronunciaba tres veces el nombre de Dios. Véase en Números 6, 23 ss. esa admirable fórmula trinitaria, en cuyo segundo término se invoca sobre el pueblo el Rostro de Dios y su Misericordia (en el hebreo Gracia), cosas ambas que se confunden con el Verbo Encarnado (Hebreos 1, 3; Juan 1, 17 s.; Ef. 2, 4 s.); en tanto que el tercero implora una nueva efusión del Rostro Divino y de su paz, que es don del Espíritu Santo (cf. Juan 14, 16 y 26; Gálatas 5, 22; Romanos 14, 17) 23 Y segunda vez repetía su oración, deseoso de hacer conocer el poder de Dios