Efesios 5
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Imitar el amor de Cristo
1 Imitad entonces a Dios, pues que sois sus hijos amados ; Sobre la imitación de Dios. Cf. Mt. 5, 44-48; Lc. 6, 35 s. y notas 2 y vivid en amor así como Cristo os amó, y se entregó por nosotros como oblación y víctima a Dios cual ( incienso de ) olor suavísimo Vivid en amor: Cf. 1 Co. 14, 1 y nota 3 Fornicación y cualquier impureza o avaricia, ni siquiera se nombre entre vosotros, como conviene a santos; 4 ni torpeza, ni vana palabrería, ni bufonerías , cosas que no convienen, antes bien acciones de gracia Ni bufonerías: Gran enseñanza: las bromas no agradan a Dios (1 Tm. 1, 4; 4, 7; 2 Tm. 2, 23; Mt. 12, 36 s.) y menos si son contra la caridad (2R. 2, 24 y nota) 5 Porque tened bien entendido que ningún fornicario, impuro o avaro, que es lo mismo que idólatra, tiene parte en el reino de Cristo y de Dios Llama la atención que el Apóstol equipare la avaricia a la idolatría. Es que el avaro mira las riquezas como a su Dios: primero, porque en ellas fija toda su esperanza, y luego, porque en vez de servirse de ellas, es él quien las sirve (Mt. 6, 24 y nota). “Aquel que no sabe servirse de oro, es tiranizado por él. Sed dueños del oro, y no sus esclavos; porque Dios, que ha hecho el oro, os ha creado superiores a este metal; ha hecho el oro para uso vuestro, mas a vosotros os ha hecho a imagen Suya y sólo para Él” (S. Agustín). Cf. 1 Tim. 6, 10 6 Nadie os engañe con vanas palabras, pues por estas cosas descarga la ira de Dios sobre los hijos de la desobediencia 7 No os hagáis, pues, copartícipes de ellos
Como hijos de la luz
8 Porque antes erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Andad, pues, como hijos de la luz – Tinieblas, por vosotros mismos. Luz, en Cristo y gracias a Cristo. “La verdadera ciencia del hombre consiste en saber bien que él es la nada y que Dios es el todo” (S. Buenaventura) 9 el fruto de la luz consiste en toda bondad y justicia y verdad– Admirable revelación que nos muestra cómo la buena conducta procede del conocimiento sobrenatural de la luz de Cristo. Cf. v. 14; 4, 22 y nota; 2 Tm. 3, 16; Hb . 4, 12 10 aprendiendo por experiencia que es lo que agrada al Señor ; He aquí la “experiencia religiosa” que cada uno debe realizar en su propia vida. Investigar lo que agrada a Dios es, según los Libros Sapienciales, el sumo objeto de la Sabiduría (Si. 1, 34; 2, 16; 4, 15 y notas). Examinadlo, dice S. Jerónimo, “a la manera de un prudente cambista , que no sólo echa una mirada a una moneda, sino que la pesa y la hace sonar” 11 y no toméis parte con ellos en las obras infructuosas de las tinieblas, antes bien manifestad abiertamente vuestra reprobación ; No toméis parte: S. Cipriano observa que Jesucristo es nuestra luz, no sólo porque nos revela los secretos de la salvación, y la eficacia de una vida nueva, sino también porque nos descubre todos los proyectos, la malicia y los fraudes del diablo para preservarnos de ellos 12 porque si bien da vergüenza hasta el nombrar las cosas que ellos hacen en secreto , Denunciado el mal hábito públicamente (v. 11), lo que era un peligro, mientras estaba oculto, se convierte en sal udable advertencia y luminosa lección para evitarlo (1 Tm. 5, 20). S. Pablo destruye así un concepto equivocado que suele tenerse del escándalo, mostrando que la pública reprobación de los males –como lo hacía Jesús tantas veces– puede ser muy conveniente, porque Satanás es “el padre de la mentira” (Jn. 8, 44), y sus grandes engaños son tanto más peligrosos y difíciles de evitar cuanto más se disimulan por las tinieblas y la ignorancia (4, 14 y nota), en tanto que la verdad liberta a las almas (Jn. 8, 32; 12, 46 y notas). Tal es el sentido del v. 14, y lo confirman las recomendaciones de los vv. 15 y 17 13 sin embargo todas las cosas, una vez condenadas, son descubiertas por la luz, y todo lo que es manifiesto es luz 14 Por eso dice: “Despierta tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y Cristo te iluminará” Esta cita parece ser un fragmento de un himno cristiano primitivo. Cf. Is. 26, 19; 60, 1; Rm. 13, 11 15 Mirad, pues, con gran cautela cómo andáis; no como necios, sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos 17 Por lo tanto, no os hagáis los desentendidos, sino entended cuál sea la voluntad del Señor 18 Y no os embriaguéis con vino, en el cual hay lujuria, sino llenaos en el Espíritu , Es decir, que en el Espíritu hay también una h artura, y más exquisita que la de cualquier vino (cf. Hch. 2, 4 y 13 ss.; 2 Co. 5, 13 y nota). Pero en vez de llevarnos a la lujuria, nos lleva al amor y sus frutos (Ga. 5, 22). El v. 19 nos muestra cómo se obtiene esta divina embriaguez mediante la palabra de Dios, que ha de habitar en nosotros “con opulencia” (Col. 3, 16 y nota) 19 entreteniéndoos entre vosotros con salmos, himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando de todo corazón al Señor, 20 dando gracias siempre y por todo al Dios y Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo , En el nombre de N. S. Jesucristo: Cf. Hb. 13, 15 y el Canon de la Misa, donde en el momento final y culminante, llamado “pequeña elevación”, de la Hostia y el Cáliz juntamente se dice al Padre que todo honor y gloria le es tributado por Cristo y en Él y con Él (cf. la forma paulina de acción de gracias en Hch. 2, 46 y nota). Mucho importa no pronunciar esas palabras sin sentir la riqueza infinita de su contenido. Gracias y honor al Padre por Cristo, es agradecerle el infinito don que el Padre nos hizo de su Hijo (Jn. 3, 16). Gracias y honor al Padre en Cristo, es identificarnos con Jesús, cuyo Cuerpo Místico formamos, y, tomándolo como el único instrumento infinitamente digno, ofrecérselo al Padre como retribución por todo el bien que recibimos. Y también con Cristo le agradecemos y lo glorificamos solidarizándonos así con Jesús en la gratitud y alabanza que Él mismo –el Hijo agradecido por excelencia– tributa eternamente al Padre (Jn. 14, 28 y nota). Tan agradecido, que por ello se ofreció a encarnarse e inmolarse (Sal. 39, 8 y nota) para dar a su Padre muchos otros hijos que compartiesen la misma gloria que Él recibió. Cf. 1, 5; 3, 21 y notas 21 sujetándoos los unos a los otros en el santo temor de Cristo Según los mejores autores este v. pertenece al pasaje siguiente, del cual es como un resumen. En efecto, en el v. 22 la palabra sujétense falta en algunos códices griegosEl matrimonio cristiano
22 Las mujeres sujétense a sus maridos como al Señor , Empiezan aquí las instrucciones para cada estado (cf. 6, 1 y 5): primero para los esposos cristianos, cuya unión es una figura de la de Cristo, como Cabeza, con la Iglesia. Este gran misterio (v. 32) del cual fluye la santificación más alta del matrimonio, muestra su carácter sagrado, y prohíbe considerarlo como un contrato puramente civil, sujeto a la fluctuación de las voluntades. Jesús dice terminantemente: “Lo que Dios ha unido” (Mt. 19, 6; Mc. 10, 9). Por eso la Iglesia no reconoce el enlace civil como matrimonio legítimo. Sobre la sumisión de la mujer, véase 1 Co. 11, 7 y nota 23 porque el varón es cabeza de la mujer, como Cristo cabeza de la Iglesia, salvador de su cuerpo 24 Así como la Iglesia está sujeta a Cristo, así también las mujeres lo han de estar a sus maridos en todo Esta sumisión no implica que la mujer haya de cumplir todos los deseos del marido, aun con detrimento de su conciencia. Léase al respecto la Encíclica “Casti Connubii” de Pío XI 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó Él mismo por ella , ss. El amor de Cristo a su Iglesia es desinteresado y santo. El divino Esposo se entrega a Sí mismo para lavar a su Esposa con su Sangre y hacerla digna de Él. De la misma manera el marido ha de amar a su mujer, con el fin de protegerla, dignificarla y favorecer su santificación. Tal es el altísimo sentido del matrimonio cristiano. Cf. 1 Co. cap. 7 26 para santificarla, purificándola con la palabra en el baño del agua, 27 a fin de presentarla delante de Sí mismo como Iglesia gloriosa, sin mancha, ni arruga, ni nada semejante, sino santa e inmaculada A fin de presentarla delante de Sí: en las Bodas del Cordero (Ap. 19, 6-9). Este es el misterio que S. Pablo llama “grande” (v. 32) por el cual Dios resuelve formarse de los gentiles un pueblo (Hch. 15, 14), antes separados de Israel (2, 14), a fin de reunir en la Iglesia a todos los hijos de Dios (Jn. 11, 52), incluso los de Israel, bajo un solo Pastor: Jesucristo (Jn. 10, 6), en el cual Dios se propuso recapitular todas las cosas (1, 10). Se llama misterio porque en vano se habría pretendido descubrirlo en el Ant. Testamento, ya que sólo a Pablo le fue dado revelar el designio eterno y oculto (3, 9 s.; Col. 1, 26; Rm. 16, 25), por el cual la benevolencia de Dios nos destinaba a ser sus hijos por obra de Jesucristo (1, 4 s.) e iguales a Él (Rm. 8, 29), un día en nuestro cuerpo glorificado (Fil. 3, 20 s.). Sobre otros “misterios” enseñados por S. Pablo puede verse el misterio de la Sabiduría de Dios (1 Co. 2, 7 ss.); el misterio de iniquidad (2 Ts. 2, 7 ss.); el misterio de la transformación (1 Co. 15, 51 ss.); el misterio de la salvación de Israel (Rm. 11, 25 ss.) 28 Así también los varones deben amar a sus mujeres como a su propio cuerpo. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama 29 Porque nadie jamás tuvo odio a su propia carne, sino que la sustenta y regala, como también Cristo a la Iglesia , Nadie jamás tuvo odio a su propia carne: Y la mujer es la propia carne (v. 31), es decir, que la misma naturaleza coadyuva a esa solidaridad, en tanto que otros amores, como el de los hijos a los padres, requieren ser más espirituales para poder sobreponerse a los impulsos del egoísmo natural. En cuanto a su sentido literal, esta sentencia de S. Pablo nos previene contra el suicidio, el deseo de la muerte ajena a la voluntad de Dios, y el fakirismo o la falsa ascética que perjudica a la salud faltando a la caridad consigo mismo. Cf. 2 Co. cap. 5; Ap. 6, 10; Col. 2, 16-23 y notas 30 puesto que somos miembros de su cuerpo ss. El misterio del Cuerpo Místico (v. 30) se aplica a la unión matrimonial (v. 31; cf. Gn. 2, 24 y nota), y de ahí lo que expresa el v. 32 31 “A causa de esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se adherirá a su mujer, y los dos serán una carne” 32 Este misterio es grande; mas yo lo digo en orden a Cristo y a la Iglesia El misterio aludido, dice el Apóstol, es la unión de Cristo con la Iglesia, de la cual el matrimonio cristiano es figura. “¿Cómo podría ser y decirse símbolo de tal unión el amor conyugal, cuando fuera deliberadamente limitado, condicionado, desatable, cuando fuese una llama solamente de amor temporal?”. “En este bien del sacramento, además de la indisoluble firmeza están contenidas otras utilidades mucho más excelsas y aptísimamente designadas por la misma palabra “sacramento”; pues tal nombre no es para los cristianos vano y vacío, ya que Cristo Nuestro Señor, fundador y perfeccionador de los venerados sacramentos , elevando el matrimonio de sus fieles a verdadero y propio sacramento de la Nueva Ley, lo hizo signo y fuente de una peculiar gracia interior, por la cual aquel su natural amor se perfeccionase, confirmase su indisoluble unidad y los cónyuges fueran santificados” (Pío XI en la Encíclica “Casti Connubii”) 33 Con todo, también cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer a su vez reverencie al marido.Citado en 541
- Este capítulo CCC(¶1659)Christifideles Laici(§40)Ecclesiam Suam(§10
§46 Familiaris Consortio(§3)Humanae Vitae(§25)Musicae Sacrae(§8)Sacerdotalis Caelibatus(§16§77) §20) - v. 1 CCC(¶1694)Summa (EN)(I-II 24.3
II-II 33.7 Menti Nostrae(§127)Redemptionis Donum(§4)Veritatis Splendor(§89)II-II 132.1) - v. 2 CCC(¶616
¶1694) Summa (EN)(I-II 101.4I-II 102.3 Haurietis Aquas(§21II-II 33.7 III 22.2 III 46.10 III 47.2 III 48.3 III 62.5 III 73.4 III 79.7 III 83.1) §39 Humanae Vitae(§12)Menti Nostrae(§127)Redemptionis Donum(§4)Signum Magnum(§12)Veritatis Splendor(§89)§78) - v. 3 CCC(¶1849
¶1852) Summa (EN)(I-II 72.2II-II 148.6 Casti Connubii(§3II-II 153.4 II-II 154.4) §48) Christifideles Laici(§16§26) Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§40) - v. 4 CCC(¶1849
¶1852 Summa (EN)(II-II 148.6)Christifideles Laici(§40)Humanae Vitae(§12)¶2204) - v. 5 CCC(¶1849
¶1852 Summa (EN)(I-II 73.5¶2113) II-II 118.5 Humanae Vitae(§12)Redemptoris Missio(§16)II-II 154.4 Suppl 59.6) - v. 6 Christifideles Laici(§40)Gaudium et Spes(§40)Humanae Vitae(§12)
- v. 7 Humanae Vitae(§12)Redemptionis Donum(§4)
- v. 8 CCC(¶1216
¶1695) Compendio(252)Summa (EN)(I 58.6I-II 108.1 Evangelium Vitae(§95)Humanae Vitae(§12)Mater et Magistra(§235I-II 110.3) §255 Veritatis Splendor(§1§257) §88) - v. 9 CCC(¶1695)Christus Dominus(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§98)Humanae Vitae(§12)Veritatis Splendor(§88)
- v. 10 Ecclesia In Medio Oriente(§98)Evangelium Vitae(§95)Humanae Vitae(§12)Presbyterorum Ordinis(§6
§15) Veritatis Splendor(§88) - v. 11 Summa (EN)(III 25.3)Ecclesia In Medio Oriente(§98)Evangelium Vitae(§95)Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§7)Veritatis Splendor(§88)
- v. 12 Ecclesia In Medio Oriente(§98)Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§7)
- v. 13 Summa (EN)(I 64.1
I 67.1 Ecclesia In Medio Oriente(§98)Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§7)I 106.1 I-II 109.1 I-II 112.5 II-II 171.2) - v. 14 CCC(¶2641)Summa (EN)(I-II 109.7)Ecclesia In Medio Oriente(§98)Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§7)
- v. 15 Summa (EN)(II-II 49.8)Acerbo Nimis(§3)Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§7)Veritatis Splendor(§88)
- v. 16 CCC(¶672)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(578
579) Acerbo Nimis(§3)Ecclesiam Suam(§79)Gaudium et Spes(§52)Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§7§35) Veritatis Splendor(§88) - v. 17 CCC(¶2826)Humanae Vitae(§12)
- v. 18 Summa (EN)(II-II 147.8
II-II 153.3) Catechesi Tradendae(§72)Humanae Vitae(§12)Menti Nostrae(§127)Musicae Sacrae(§3) - v. 19 CCC(¶1156
¶2641) Summa (EN)(II-II 91.2)Humanae Vitae(§12)Menti Nostrae(§127)Presbyterorum Ordinis(§5)Sacrosanctum Concilium(§112) - v. 20 CCC(¶2633
¶2742) Dilexit Nos(§71)Ecclesiam Suam(§22§23 Humanae Vitae(§12)Mediator Dei(§111§48) §124 Presbyterorum Ordinis(§5)§153) - v. 21 CCC(¶1269
¶1642 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Amoris Laetitia(§11¶2204) §63 Humanae Vitae(§12)Mulieris Dignitatem(§24§71 §156) §29) Redemptoris Mater(§43) - v. 22 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Amoris Laetitia(§11
§63 Casti Connubii(§2§71 §156) §26) Christifideles Laici(§40§50) Humanae Vitae(§12)Mulieris Dignitatem(§24§29) Mystici Corporis Christi(§31§37 Optatam Totius(§10)Redemptoris Mater(§43)§67 §84 §86) - v. 23 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Summa (EN)(Suppl 64.5
Suppl 66.3) Amoris Laetitia(§11§63 Arcanum Divinae(§4§71) §8 Casti Connubii(§1§11) §2 Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§7)Mulieris Dignitatem(§23§5 §26) §24 Mystici Corporis Christi(§27§25 §29) §31 Optatam Totius(§10)Pastores Dabo Vobis(§16§37 §57 §59 §67 §84 §86) §22) Redemptoris Mater(§43) - v. 24 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Amoris Laetitia(§11
§63 Arcanum Divinae(§8§71) §11) Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§6§7) Mulieris Dignitatem(§23§24 Optatam Totius(§10)Redemptoris Mater(§43)§29) - v. 25 CCC(¶616
¶757 Compendio(341)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Summa (EN)(III 39.6¶772 ¶796 ¶823 ¶1616 ¶1659) III 60.6 Preguntas(CasarseSuppl 66.3) La violencia en el hogar) Africae Munus(§52)Amoris Laetitia(§11§63 Arcanum Divinae(§3§71 §318) §7 C’est la confiance(§11)Casti Connubii(§2§9) §23) Christifideles Laici(§16§26) Editae Saepe(§6)Evangelica Testificatio(§13)Evangelii Nuntiandi(§16)Familiaris Consortio(§20§25) Gaudium et Spes(§48§49 Haurietis Aquas(§24§52) §43 Humanae Vitae(§12§86) §25) Lumen Gentium(§6§7 Mulieris Dignitatem(§23§39) §24 Novo Millennio Ineunte(§30)Octobri Mense(§10§29) §23) Optatam Totius(§10)Paenitentiam Agere(§13)Pastores Dabo Vobis(§22§23) Redemptionis Donum(§15)Redemptoris Mater(§43)Redemptoris Missio(§89)Sacerdotalis Caelibatus(§16§26) Satis Cognitum(§1)Veritatis Splendor(§89) - v. 26 CCC(¶628
¶757 Compendio(158)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Summa (EN)(III 39.6¶772 ¶796 ¶823 ¶829 ¶1228 ¶1616 ¶1617) III 60.6 Preguntas(CasarseIII 66.5 III 66.7 III 67.1 III 67.6 III 68.4 Suppl 8.2) La violencia en el hogar) Africae Munus(§52)Amoris Laetitia(§11§63 Arcanum Divinae(§3§71) §9) Gaudium et Spes(§49§52) Haurietis Aquas(§24§43 Humanae Vitae(§12)Lumen Gentium(§6§86) §7 Mulieris Dignitatem(§23§39) §29) Novo Millennio Ineunte(§30)Octobri Mense(§10§23) Optatam Totius(§10)Paenitentiam Agere(§8§13) Pastores Dabo Vobis(§22)Redemptoris Mater(§43)Sacerdotalis Caelibatus(§16§26) Vicesimus Quintus Annus(§9) - v. 27 CCC(¶772
¶773 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Summa (EN)(I-II 86.1¶796 ¶829 ¶1426 ¶1617) I-II 89.1 Preguntas(CasarseIII 39.6) La violencia en el hogar) Africae Munus(§52)Amoris Laetitia(§11§63 Arcanum Divinae(§3§71) §9) Ecclesia In Europa(§21§23) Ecclesiam Suam(§4§11) Evangelii Gaudium(§26)Gaudete In Domino(§55)Gaudium et Spes(§48§49 Haurietis Aquas(§24§52) §43 Humanae Vitae(§12)Indulgentiarum Doctrina(§10)Lumen Gentium(§7§86) §65) Marialis Cultus(§22)Mulieris Dignitatem(§23§24 Munificentissimus Deus(§36)Octobri Mense(§10§27 §29) §23) Optatam Totius(§10)Paenitentiam Agere(§8§13) Pastores Dabo Vobis(§22)Redemptoris Mater(§6§43) Sacerdotalis Caelibatus(§16§26) Spiritus Paraclitus(§60§61) Unitatis Redintegratio(§4)Vicesimus Quintus Annus(§9)Vita Consecrata(§19) - v. 28 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Summa (EN)(II-II 26.11
II-II 57.4) Preguntas(CasarseLa violencia en el hogar) Africae Munus(§52)Amoris Laetitia(§11§63 Arcanum Divinae(§3§71 §156) §9) Gaudium et Spes(§49)Humanae Vitae(§12§25) Lumen Gentium(§7)Mulieris Dignitatem(§23§29) Optatam Totius(§10)Redemptoris Mater(§43) - v. 29 CCC(¶757
¶796) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Summa (EN)(I-II 29.4II-II 55.1 Preguntas(CasarseII-II 126.1 Suppl 71.11) La violencia en el hogar) Africae Munus(§52)Amoris Laetitia(§11§63 Arcanum Divinae(§3§71) §9) Gaudium et Spes(§49)Humanae Vitae(§12§25) Lumen Gentium(§6)Mulieris Dignitatem(§23§29) Optatam Totius(§10)Pastores Dabo Vobis(§10§22) Redemptoris Mater(§43)Satis Cognitum(§9) - v. 30 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Preguntas(Casarse)Amoris Laetitia(§11
§63 Arcanum Divinae(§3§71) §9) Gaudium et Spes(§49)Humanae Vitae(§12)Mediator Dei(§93§103 Mortalium Animos(§16)Mulieris Dignitatem(§23§126) §29) Optatam Totius(§10)Redemptor Hominis(§18)Redemptoris Mater(§43)Satis Cognitum(§9) - v. 31 CCC(¶796
¶1602 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Preguntas(Casarse)Amoris Laetitia(§11¶1616 ¶1627) §63 Arcanum Divinae(§3§71) §9) Caritas In Veritate(§54)Gaudium et Spes(§49)Humanae Vitae(§12)Mulieris Dignitatem(§23§24 Optatam Totius(§10)Redemptoris Mater(§43)Sacramentum Caritatis(§27)Verbum Domini(§85)§29) - v. 32 CCC(¶772
¶796 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Summa (EN)(I 92.2¶1602 ¶1616 ¶1624 ¶1659) II-II 2.7 Preguntas(Casarse)Amoris Laetitia(§11III 1.3 III 61.2 III 65.3 Suppl 42.1 Suppl 95.1) §63 Apostolicam Actuositatem(§11)Arcanum Divinae(§3§71) §9) Casti Connubii(§1§3 Ecclesia In Africa(§83)Evangelica Testificatio(§13)Familiaris Consortio(§13)Gaudium et Spes(§48§6 §36 §80) §49) Humanae Vitae(§12§25) Lebanon(§46)Lumen Gentium(§11)Mulieris Dignitatem(§23§29) Novo Millennio Ineunte(§47)Optatam Totius(§10)Redemptoris Mater(§43)Sacerdotalis Caelibatus(§20)Sacramentum Caritatis(§27)Verbum Domini(§85) - v. 33 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(111)Summa (EN)(II-II 26.11)Amoris Laetitia(§11)Arcanum Divinae(§3)Ecclesia In Africa(§83)Familiaris Consortio(§13)Gaudium et Spes(§49)Humanae Vitae(§12
§25) Mulieris Dignitatem(§29)Optatam Totius(§10)Redemptoris Mater(§43) - v. 34 Acerbo Nimis(§3)
- v. 39 Arcanum Divinae(§7)