Esdras 2

Lista de los repatriados

He aquí los de la provincia, que regresaron de entre los cautivos que Nabucodonosor, rey de Babilonia, había deportado a Babilonia, y que volvieron a Jerusalén y a Judá, cada uno a su ciudad La lista de los repatriados se encuentra también en Nehemías 7, 7-69, con algunas diferencias, que se explican por errores de los copitas Volvieron ellos con Zorobabel, Jesúa, Nehemías, Saraías, Rahelaías, Mardoqueo, Bilsán, Mispar, Bigvai, Rehum, Baaná. He aquí el número de los hombres del pueblo de Israel: Zorobabel ejercía las funciones de gobernador; Jesúa, o Jesús (Vulgata: Josué), fue el primer Sumo Sacerdote después del cautiverio Hijos de Farós: dos mil ciento setenta y dos ss. Hijos: en sentido lato: descendientes o habitantes Hijos de Sefatías: trescientos setenta y dos Hijos de Arah: setecientos setenta y cinco Hijos de Fáhat-Moab, de los hijos de Jesúa y de Joab: dos mil ochocientos doce Hijos de Elam: mil doscientos cincuenta y cuatro Hijos de Zatú: novecientos cuarenta y cinco Hijos de Zacai: setecientos sesenta Hijos de Baní: seiscientos cuarenta y dos Hijos de Bebai: seiscientos veinte y tres Hijos de Asgad: mil doscientos veinte y dos Hijos de Adonicam: seiscientos sesenta y seis Hijos de Bigvai: dos mil cincuenta y seis Hijos de Adín: cuatrocientos cincuenta y cuatro Hijos de Ater de (la familia de) Ezequías: noventa y ocho Hijos de Besai: trescientos veinte y tres Hijos de Jora: ciento doce Hijos de Hasum: doscientos veinte y tres Hijos de Gibar: noventa y cinco Hijos de Betlehem: ciento veinte y tres Varones de Netofá: cincuenta y seis Varones de Anatot: ciento veinte y ocho Hijos de Azmávet: cuarenta y dos Hijos de Kiryatyearim, Cafirá y Beerot: setecientos cuarenta y tres Hijos de Ramá y de Gabaá: seiscientos veinte y uno Hombres dé Micmás: ciento veinte y dos Hombres de Betel y Hai: doscientos veinte y tres Hijos de Nebó: cincuenta y dos Hijos de Magbís: ciento cincuenta y seis Hijos del otro Elam: mil doscientos cincuenta y cuatro Hijos de Harim: trescientos veinte Hijos de Lod, de Hadid y de Onó: setecientos veinte y cinco Hijos de Jericó: trescientos cuarenta y cinco Hijos de Senaá: tres mil seiscientos treinta Sacerdotes: Hijos de Jadaías, de la casa de Jesúa: novecientos setenta y tres De las 24 clases de sacerdotes regresaron sólo cuatro (véase Nehemías 7, 39-42), las cuales se dividieron de nuevo en 24 clases Hijos de Imer: mil cincuenta y dos Hijos de Fashur: mil doscientos cuarenta y siete Hijos de Harim: mil diez y siete Levitas: Hijos de Jesúa y Cadmiel, de los hijos de Hodavías: setenta y cuatro Cantores: Hijos de Asaf: ciento veinte y ocho Hijos de los porteros: Hijos de Sellum, hijos de Ater, hijos de Talmón, hijos de Acub, hijos de Hatitá, hijos de Sobai: entre todos ciento treinta y nueve Natineos: Hijos de Sihá, hijos de Hasufá, hijos de Tabaot, Natineos: los siervos del Templo, en primer lugar los gabaonitas (véase Josué 9, 21 y 27; I Paralipómenos 9, 2). A la misma categoría pertenecen los siervos de Salomón (55-58) hijos de Kerós, hijos de Siahá, hijos de Padón, hijos de Lebaná, hijos de Hagabá, hijos de Acub, hijos de Hagab, hijos de Salmai, hijos de Hanán, hijos de Gidel, hijos de Gahar, hijos de Reayá, hijos de Resín, hijos de Necodá, hijos de Gasam, hijos de Uzá, hijos de Faseá, hijos de Besai, hiios de Asená, hijos de Meunim, hijos de Nefisim, hijos de Bacbuc, hijos de Hacufá, hijos de Harhur, hijos de Baslut, hijos de Mehidá, hijos de Harsá, hijos de Barcos, hijos de Sisará, hijos de Tema, hijos de Nesiá, hijos de Hatifá Hijos de los siervos de Salomón: Hijos de Sotai, hijos de Soféret, hijos de Ferudá, hijos de Jalá, hijos de Darcón, hijos de Gidel, hijos de Sefatías, hijos de Hatil, hijos de Foquéret-Hasebaim, hijos de Amí El total de los natineos y de los hijos de los siervos de Salomón: trescientos noventa y dos He aquí los que subieron de Tel-Mela, Tel-Harsá, Querub, Adán e Imer, y no pudieron indicar sus casas paternas, ni su estirpe, ni su procedencia de Israel: Hijos de Delayá, hijos de Tobías, hijos de Necodá: seiscientos cincuenta y dos Y entre los hijos de los sacerdotes: Hijos de Hobía, hijos de Hacós, hijos de Barcillai, que se había tomado mujer de las hijas de Barcillai galaadita, llamándose según el nombre de ellas Hijos de Barcillai: Véase II Reyes 17, 28; 19, 31 Éstos buscaron las escrituras de su genealogía, pero no se hallaron; por tanto fueron tratados como ineptos para el sacerdocio Y les prohibió el gobernador comer de las cosas santísimas hasta que se presentase un sacerdote (capaz de consultar) los Urim y Tummim El gobernador: La Vulgata conserva la palabra persa “Atersata”, que significa “el temido”. Sólo el Sumo Sacerdote tenía antiguamente el privilegio de consultar directamente a Dios por ese misterioso medio (Éxodo 23, 30). Esdras esperó en vano la total restauración de Israel con ese privilegio, perdido desde el cautiverio (cf. Números 27, 21; Deuteronomio 33, 8 etc.). David se aseguraba siempre el éxito de sus empresas consultando a Dios en esta forma mediante el Sumo Sacerdote (I Reyes 23, 9; 30, 7, etc.). Hoy el Sumo Pontífice Romano tiene a su disposición la infalibilidad cuando resuelve definir ex cathedra, como Vicario de Cristo, en materia de fe y costumbres (Concilio Vaticano) La Congregación toda era de cuarenta y dos mil trescientos sesenta, sin contar los siervos y las siervas de ellos, los cuales eran siete mil trescientos treinta y siete. Había entre ellos doscientos cantores y cantoras Tenían setecientos treinta y seis caballos, doscientos cuarenta y cinco mulos, cuatrocientos treinta y cinco camellos y seis mil setecientos veinte asnos Algunos de los jefes de las casas paternas cuando llegaron a la Casa de Yahvé, que está en Jerusalén, hicieron donaciones voluntarias para la Casa de Dios, para reedificarla en su sitio Dieron, conforme a sus recursos, a la tesorería de la obra sesenta y un mil dáricos de oro, cinco mil minas de plata y cien vestidos sacerdotales El dárico era la moneda persa. El dárico de oro equivale a 5 dólares. La mina pesaba 727,5 gramos Los sacerdotes, los levitas, y las gentes del pueblo, así como los cantores, los porteros y los natineos se instalaron en sus ciudades; y todo Israel vivió en sus ciudades.