Esdras 6
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Edicto de Darío
1 Entonces el rey Darío dio orden, y se hicieron investigaciones en la casa de los archivos, donde se guardaban los tesoros, allá en Babilonia 2 Y fue hallado en el alcázar de Ecbátana, en la provincia de Media, un rollo, en que estaba escrito el siguiente documento: Ecbátana, hoy día Hamadán, antigua capital de la Media, situada a 700 kilómetros de Nínive y residencia veraniega de los reyes persas 3 “En el año primero del rey Ciro ha dado el rey Ciro este edicto: Edifíquese la Casa de Dios en Jerusalén, la Casa que ha de servir de lugar para ofrecer sacrificios, y que se echen los fundamentos. Su altura sea de sesenta codos, y su anchura de sesenta codos, 4 con tres órdenes de piedras enormes y una hilera de vigas; y los gastos corran por cuenta de la casa del rey 5 Sean devueltos también los utensilios de oro y de plata de la Casa de Dios que Nabucodonosor sacó del Templo de Jerusalén y llevó a Babilonia; y sean transportados al Templo que está en Jerusalén, al lugar donde estaban. Tú los depositarás en la Casa de Dios.” 6 “Ahora bien, tú, Tatnai, gobernador de allende el río, y tú, Setarboznai, con vuestros compañeros, los afarseos, que habitáis en el otro lado del río, retiraos de ellos, 7 y dejad fabricar esta casa de Dios al gobernador de los judíos y a los ancianos de los judíos. Que ellos edifiquen esta Casa de Dios en su lugar 8 Yo de mi parte para edificar esta Casa de Dios, os doy esta orden respecto de lo que habéis de hacer en favor de estos ancianos de los judíos: que se pague a aquellos hombres los gastos exactamente y sin demora de la hacienda del rey, es decir, de los tributos de más allá del río 9 Y lo que necesiten para los holocaustos (a ofrecer) al Dios del cielo, becerros, carneros y corderos, y también trigo, sal, vino y aceite, se les entregue sin falta día por día según lo exijan los sacerdotes que están en Jerusalén 10 para que presenten sacrificios de olor grato al Dios del cielo, y oren por la vida del rey y de sus hijos Oren por la vida del rey. Éste no es el lenguaje de un impío tirano; así habla un rey que sabe que en todo depende de Dios. Es admirable la cultura religiosa de los medos y persas que se manifiesta en este decreto y en los de Ciro (1, 1 ss.) y Artajerjes (7, 12 55,). Eran bárbaros a los ojos de los caldeos y, precisamente por eso, menos infectados por los vicios de los pueblos de cultura más antigua. Véase 1, 2 y nota, y sobre todo I Tim. 2, 1-2, donde San Pablo exhorta a los cristianos a “que hagan súplicas, oraciones, rogativas, acciones de gracias por todos los hombres, por los reyes y por. Todos los constituidos en altos puestos”. Cf. Jeremías 29, 7; Romanos 13, 1 ss.; I Pedro 2, 13 ss. y notas 11 Decreto también que a cualquier hombre que mudare este mandato, se le arranque de su casa una viga, en la cual él sea colgado y clavado, y en castigo de eso sea convertida su casa en un montón de escombros Así murió Aman (Ester 7, 9-10) 12 ¡Que el Dios que hace residir allí su Nombre derribe a todo rey y pueblo que extienda su mano para mudar este decreto y destruir esta Casa de Dios en Jerusalén! Yo Darío he dado este edicto; sea ejecutado exactamente.”