Las ediciones de aquí ordenan este libro de manera distinta, así que un mismo número de capítulo y versículo designa un texto distinto en cada una.
1El rey Asuero impuso un tributo a la tierra y a las islas del marAquí termina el texto hebreo, que es más corto que el originario (cf. Introducción). Lo que sigue, son fragmentos que San Jerónimo encontró en la “edición vulgata”, o sea la versión latina (hecha de la griega) que entonces se usaba en la Iglesia. El santo Doctor los tradujo de la versión griega de Teodoción. Conviene intercalar su lectura en los precedentes capítulos, según hemos indicado en cada lugar2 Y todos los actos de su poder, y sus hazañas, y los detalles de la grandeza a la cual el rey elevó a Mardoqueo, ¿no están escritos en el libro de los anales de los reyes de Media y Persia?3 Porque el judío Mardoqueo era segundo después del rey Asuero, el más eminente entre los judíos, y amado de todos sus hermanos, porque procuraba el bien de su pueblo e intercedía por la prosperidad de su nación
II. Parte deuterocanónica
Interpretación del sueño de Mardoqueo
3a Entonces Mardoqueo dijo: “Esto es obra de Dios3b Me acuerdo de un sueño que vi, el cual significaba estas mismas cosas, y nada de ello ha quedado sin cumplirse:ss. El sueño a que se refiere esta interpretación se narra en el capítulo siguiente, el cual, en el griego, constituye el principio del libro de Ester3c La pequeña fuente que creció hasta hacerse un río, y se convirtió en luz y en sol, y llegó a ser una masa de aguas, es Ester, a quien el rey tomó por mujer y quiso que fuese reina3d Los dos dragones somos Amán y yo3e Las gentes que se juntaron, son los que intentaron borrar el nombre judío3f Mi gente es Israel, que clamó al Señor, y el Señor salvó a su pueblo, librándonos de todos los males y obrando grandes milagros y portentos entre los gentiles3g Por lo cual mandó preparar dos suertes, una para el pueblo de Dios, y otra para todas las naciones3h Ambas suertes salieron fuera delante del Señor, en el día señalado ya desde aquel tiempo para las naciones3i Y se acordó el Señor de su pueblo y tuvo compasión de su herencia3k Por esto los días catorce y quince del mes de Adar deben celebrarse con todo celo y júbilo por todo el pueblo congregado, por todas las generaciones futuras del pueblo de Israel.” El año cuarto del reinado de Ptolomeo y de Cleopatra, Dositeo, que decía ser sacerdote y de la estirpe de Leví, y Ptolomeo, su hijo, trajeron esta carta de Purim, que dijeron haber sido traducida en Jerusalén por Lisímaco, hijo de Ptolomeoss. Este capítulo y el siguiente constituyen el prólogo y deben leerse al principio del libro. El primer versículo nos da a conocer las circunstancias bajo las cuales el texto de “esta carta”, es decir, de este libro, fue traducido al griego y llevado a Egipto. El versículo se lee al final del .texto griego