Las ediciones de aquí ordenan este libro de manera distinta, así que un mismo número de capítulo y versículo designa un texto distinto en cada una.
1Cuando Mardoqueo supo lo sucedido, rasgó sus vestidos, se cubrió de saco y ceniza, y yendo por medio de la ciudad y dando alaridos grandes y amargos,Señales de luto, acostumbradas entre los judíos. Saco (Vulgata: cilicio): una tela áspera y oscura, hecha de pelo de camello o de cabra. Cf. Génesis 37, 34; II Reyes 3, 31; III Reyes 21, 27; IV Reyes 6, 30: Jonás 3, 6. etc2 llegó hasta delante de la puerta del rey, pues nadie podía franquear la puerta del rey vestido de saco3 En todas las provincias, dondequiera que llegó la orden del rey y su edicto, hubo entre los judíos gran duelo y ayuno y lágrimas y llanto, acostándose muchos en saco y ceniza4 Cuando las siervas y eunucos vinieron a darle parte a Ester, la reina se atemorizó mucho, y envió vestidos a Mardoqueo para que los vistiese y se quitase el saco; más él no los aceptó5 Entonces Ester llamó a Atac, uno de los eunucos que el rey había designado para asistirla, y le envió a preguntar a Mardoqueo, para saber qué era eso y por qué lo hacía6 Fue Atac a Mardoqueo, que estaba en la plaza de la ciudad, delante de la puerta del rey7 Y Mardoqueo le contó todo lo que había acontecido, indicándole también la suma de dinero que Amán había prometido pagar a la tesorería del rey, para poder exterminar a los judíos8 Le dio también copia del edicto que se había promulgado en Susa para exterminarlos, a fin de que lo mostrase a Ester, para su información, y la exhortase a presentarse al rey a pedirle compasión y rogarle por su puebloDespués de este versículo, debe leerse, como suplemento, el capítulo 15, 1-3, con la exhortación de Mardoqueo a Ester8a Y le envió a decir —sin duda era Mardoqueo— que se presentase al rey, y rogase por su pueblo y por su patria: “Acuérdate, le dijo, del tiempo en que te hallabas en estado humilde, y como te he alimentado con mi mano; porque Amán, el segundo después del rey, ha hablado contra nosotros para (tramar) nuestra muerte Por tanto, invoca Tú al Señor, y habla por nosotros al rey, para librarnos de la muerte.”Los versículos 1-3 han de leerse después de 4, 8. Mardoqueo exhorta a Ester a ir al rey e interceder por los judíos9 Vino Atac a referir a Ester lo que había dicho Mardoqueo10 Entonces respondió Ester a Atac, y le mandó decir a Mardoqueo:11 “Todos los servidores del rey, y la gente de las provincias del rey, saben que hay una ley, según la cual cualquiera persona, hombre o mujer, que se presente al rey en el atrio interior, sin ser llamada, será entregada a la muerte, salvo que el rey extienda hacia ella el cetro de oro para que viva; y yo no he sido llamada para ir al rey en estos treinta días.”
Mardoqueo pide la intervención de Ester
12 Cuando refirieron a Mardoqueo las palabras de Ester,13 éste mandó que respondiesen a Ester: “No vayas a imaginarte que tú, por estar en la casa del rey, te salvarás (sola) de entre todos los judíos;s. Esta amenaza de Mardoqueo podía hacer dudar de la santidad de Ester, pero ella se ve claramente en 14, 15-1814 pues si ahora callas, socorro y libertad para los judíos vendrá de otra parte, más tú y la casa de tu padre pereceréis. ¿Y quién sabe si no es para un momento como este que tú has llegado a la realeza?”15 Entonces Ester mandó a Mardoqueo esta respuesta:16 “Ve, y junta a todos los judíos, cuantos estén en Susa; y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis durante tres días, ni de noche ni de día. Yo también ayunaré del mismo modo con mis siervas; y después iré al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si debo morir, moriré.”Tanto Ester como Mardoqueo ponen su única confianza en el Señor, cuya benevolencia imploran con ayuno y oración, armas que hacen violencia a Dios (ver Tobías 12, 8). El ayuno y la oración, dice San Bernardo, tienen alas y penetran en el cielo hasta llegar al trono de Dios. Ester exhorta a su pueblo a la oración pública. Dice un autor sagrado: “Las oraciones públicas son más poderosas ante Dios que las demás, porque entre la muchedumbre siempre hay justos mezclados con los pecadores, y Dios oye también las oraciones de los pecadores cuando van unidas a las de los justos.”17 Con esto Mardoqueo se fue e hizo cuanto Ester le había encargado.Léase aquí el suplemento capítulo 13, 8 a 14, 19, que es la oración de Mardoqueo y de Ester
Oración de Mardoqueo
17a Hizo entonces Mardoqueo oración al Señor, haciendo memoria de todas Sus obras,ss. Este pasaje hasta 14, 19 debe leerse después de 4, 17. La oración de Mardoqueo se lee en las Misas del miércoles de la 2ª. semana de Cuaresma y votiva “Contra paganos”17c y dijo: “Señor, Señor, Rey omnipotente, en tu poder están todas las cosas, y no hay quien pueda resistir a tu voluntad, si has resuelto salvar a Israelss. La simple confesión de los atributos de Dios es aceptada por Él como oración de alabanza y acto de fe, según vemos en toda la Escritura. Véase Romanos 10, 10; Hebreos 13, 15. etc. Cf. Romanos 9, 317d Tú hiciste el cielo y la tierra y todo cuanto en el ámbito del cielo se contiene17e Tú eres el Señor de todas las cosas, ni hay quien resista a tu majestad17f Tú lo sabes todo, y sabes que no por altivez, no por desdén, ni por ambición de gloria he hecho esto de no adorar al soberbísimo Amán; porque para salvar a Israel estaría dispuesto a besar con gusto aun las huellas de sus pies,17g pero he temido trasladar a un hombre el honor debido a mi Dios, y adorar a ningún otro fuera del Dios míoEl honor debido a mi Dios: Sobre este punto trascendental véase la nota 1 s. del Salmo 113b. “Al solo Dios sea el honor y la gloria” (I Timoteo 1, 17)17i Ahora oh Señor y Rey, Dios de Abrahán, apiádate de tu pueblo; porque nuestros enemigos buscan cómo perdernos y acabar con tu heredadPor heredad se entiende el pueblo de Israel. Cf. Deuteronomio 32, 9; IV Reyes 21, 14; Salmo 73, 2, etc17k No menosprecies tu posesión, que para Ti has rescatado de Egipto17l Escucha mi súplica, y muéstrate propicio a tu nación y a la heredad tuya, y convierte nuestro llanto en gozo, para que viviendo alabemos, Señor, tu nombre, y no cierres las bocas de los que te alaban.”17m Todo Israel, orando unánimemente, clamó al Señor, pues una muerte cierta les amenazaba a todos.Orando unánimemente: Cf. 4, 16 y nota. Cuando Israel se vio amenazado de una muerte inevitable, todo el pueblo clamó al Señor con un fervor tal como nunca habían mostrado antes. El alma dolorida se inclina más a la oración y ora con más fervor. Así podemos explicarnos muchas veces las pruebas que Dios manda (cf. Tobías 12, 13; Proverbios 3, 12; Sabiduría 11, 11; Eclesiástico 2, 1; Hebreos 12, 6 s.; Santiago 1, 2-12; Apocalipsis 3, 19). Es para que no caigamos en la tibieza (cf. Juan 15, 2; Apocalipsis 3, 15 s.; Eclesiástico 4, 18 ss.)17n También la reina Ester, aterrada del peligro inminente, acudió al Señor17o Quitándose las vestiduras reales, tomó un traje propio de llanto y luto, y en vez de los preciosos perfumes, cubrió la cabeza de ceniza y basura, mortificó su cuerpo con ayunos y esparcía los cabellos que se arrancaba, por todos aquellos lugares en que antes acostumbraba alegrarse17q Y oró al Señor, Dios de Israel, diciendo: “Oh Señor mío, Tú que eres el único rey nuestro, socórreme a mí, que estoy desolada, pues no tengo otra ayuda fuera de Ti;17r porque me estrecha el peligro por todas partesEl peligro consiste en ir al rey sin ser llamada. Cf. 1, 1117s Yo oí contar a mi padre, cómo Tú, Señor, escogiste a Israel de entre todas las naciones, y a nuestros padres de entre todos sus antepasados, para poseerlos como heredad perpetua, e hiciste con ellos como habías prometido Hemos pecado delante de Ti, y por eso nos has entregado en manos de nuestros enemigos; puesto que hemos adorado sus dioses. Justo eres, oh Señor Mas ahora no se contentan con oprimirnos con durísima esclavitud, sino que, atribuyendo al poder de los ídolos la fuerza de sus brazos, intentan desbaratar tus promesas, destruir tu heredad, cerrar las bocas de los que te alaban y extinguir la gloria de tu templo y de tu altar, a fin de que abran los gentiles sus bocas para alabar el poder de los ídolos y celebrar para siempre a un rey de carne No entregues, Señor, tu cetro a los que nada son, para que no se rían de nuestra caída; antes bien vuelve contra ellos sus maquinaciones, y derriba al que ha empezado a desencadenar su furor contra nosotros Acuérdate, Señor, de nosotros, y muéstranos tu rostro en el tiempo de nuestra tribulación, y dame firme esperanza, oh Señor, rey de los dioses y de toda potestad Pon en mi boca palabras apropiadas cuando me presente al león, y muda su corazón para que aborrezca a nuestro enemigo y éste perezca con todos los que están de acuerdo con élss. Esta preferencia del pueblo judío subsiste como lo enseña San Pablo (Romanos 11), así como subsisten las grandes promesas hechas a Israel (cf. Ezequiel 37, 21 ss.), lo cual nos muestra cuan contrario al espíritu cristiano es el antisemitismo que persigue o desprecia a los judíos como razaEster se reconoce solidaria con los pecados de su pueblo aunque no ha participado en ellos. La misiva humildad se manifiesta en la oración de Daniel (Daniel 9, 15). Cf. Isaías 1, 9; 6, 5Al que ha empezado: Alusión a AmánEl león es Asuero. Muda su corazón: Dios gobierna el corazón de los reyes (Proverbios 21, 1) y así lo mostró en este caso (cf. 8, 1 y nota; 15, 11 ss.)17bb Líbranos con tu mano, y ayúdame a mí, que no tengo otro auxilio sino a Ti, Señor, como quiera que Tú conoces todas las cosas,17cc y sabes que aborrezco la gloria de los inicuos y detesto el lecho de los incircuncisos y de todo extranjero Tú conoces mi necesidad, y que abomino el soberbio distintivo de mi gloria que llevo sobre mi cabeza en los días de mi lucimiento; que lo detesto, cual paño de menstruación, y que no lo llevo, en los días de mi retiross. Ester nos muestra aquí que no contrajo matrimonio por vanidad y gloria, sino por obediencia a una inspiración divina y por el interés de su nación. Cf. 4, 12 ss. y nota17dd Y que nunca he comido en la mesa de Amán, ni me han gustado los banquetes del rey, ni he bebido vino de las libaciones;Vino de las libaciones, que los- paganos solían ofrecer a los ídolos17ee y que esta tu sierva desde el día en que fue trasladada acá, hasta el presente, jamás se ha alegrado sino en Ti, Señor, Dios de Abrahán17hh Oh Dios, que eres más fuerte que todos, escucha las voces de aquellos que no tienen ninguna otra esperanza, sálvanos de las manos de los inicuos y líbrame de mis angustias.”