Ester 8

Las ediciones de aquí ordenan este libro de manera distinta, así que un mismo número de capítulo y versículo designa un texto distinto en cada una.

Edicto en favor de los judíos

Aquel mismo día el rey Asuero dio a la reina Ester la casa de Amán, el enemigo de los judíos; y Mardoqueo fue presentado al rey, pues Ester había dado a conocer su parentesco ss. Las grandes pruebas de magnanimidad que aquí veremos, son tanto más sorprendentes y providenciales, cuanto que el rey Jerjes I, según testimonio de Herodoto y de Séneca, fue célebre por sus crueldades, vicios y extravagancias. Hizo cortar en pedazos el hijo de Pitio, quien mucho le había ayudado, y cuando una tormenta destruyó un puente que había mandado hacer sobre el Helesponto, condenó a muerte al constructor y ordenó que se castigara al mar con azotes. Véase 15, 10 ss Entonces tomó el rey su anillo de sellar, que había retirado de Amán, y lo dio a Mardoqueo. Ester, por su parte, puso a Mardoqueo sobre la casa de Amán La entrega del anillo de sellar a Mardoqueo equivale a su nombramiento como sucesor de Amán Ester volvió a hablar al rey y, echándose a sus pies y con lágrimas en los ojos le rogó que frustrara la malicia de Amán agagita y los planes que éste había tramado contra los judíos Y extendió el rey hacia Ester el cetro de oro, de modo que Ester pudo levantarse. Y puesta en pie delante del rey, dijo: “Si es del agrado del rey y si he hallado gracia a sus ojos; si la propuesta conviene al rey y si yo soy agradable a sus ojos, (pido) que sean invalidadas por escrito las cartas inspiradas por Amán, hijo de Hamedata, agagita, las cuales éste escribió para exterminar a los judíos que están en todas las provincias del rey; porque ¿cómo podré yo ver el mal que ha de venir sobre mi pueblo? ¿Y cómo podré ver el exterminio de mi raza?” Respondió el rey Asuero a la reina Ester y a Mardoqueo el judío: “He aquí que he dado la casa de Amán a Ester, y él mismo ha sido colgado en una horca, por haber extendido su mano contra los judíos Escribid vosotros en nombre del rey, lo que bien os parezca respecto de los judíos, y selladlo con el anillo del rey; pues carta escrita en nombre del rey y sellada con el anillo real no puede ser revocada.” Fueron entonces llamados los secretarios del rey, en el mes tercero, o sea, en el mes de Siván, el día veinte y tres del mismo; y se escribió, conforme a todo lo que mandó Mardoqueo, a los judíos y a los sátrapas, los gobernadores y jefes de las provincias, desde la India hasta Etiopía, que eran ciento veinte y siete provincias; a cada provincia en su escritura, y a cada pueblo en su lengua, y también a los judíos en su escritura y lengua El mes de Siván corresponde en nuestro calendario a mayo-junio. Como el 13 del mes duodécimo era el día fijado para el exterminio de los judíos, faltaban ocho o nueve meses, poco tiempo para la promulgación, dada la gran extensión del reino Escribió (Mardoqueo) en nombre del rey Asuero y puso el sello con el anillo del rey; y envió las cartas por medio de correos montados en caballos veloces, de las caballerizas (del rey) (En estas cartas) concedía el rey a los judíos, que en cada ciudad se reuniesen para defender su vida y para destruir, matar y exterminar, con niños y mujeres, a cualquier gente armada de cualquier pueblo o provincia que los atacase, y también para saquear sus bienes, (y todo esto) en un mismo día en todas las provincias del rey Asuero: el trece del mes duodécimo, que es el mes de Adar “El grande Artajerjes, rey desde la India hasta Etiopía, a los gobernadores y príncipes de las ciento veinte y siete provincias que están sujetas a nuestro imperio, salud Éste capítulo pertenece al capítulo 8, después del v. 13. El edicto es un modelo de sabiduría política. En vez de Artajerjes léase Jerjes (Asuero). Véase 1, 1 y nota Muchos en su soberbia han abusado de la bondad de los príncipes y de los honores que se les han conferido, y no sólo procuran oprimir a los súbditos de los reyes, sino que, incapaces de mantener la gloria recibida, maquinan asechanzas contra los que se la dieron Y no se contentan con ser ingratos a los beneficios, y con violar en sí mismos los derechos de la humanidad, sino que creen también poder escapar al juicio de Dios que todo lo ve “No hay nación que haya puesto más su honor en agradecer los beneficios, ni que haya demostrado más horror hacia la ingratitud, que los persas” (Calmet) Han llegado a tal punto de locura, que con ardides y mentiras intentan derribar a los que cumplen exactamente los cargos a ellos confiados y se portan en todo de tal manera, que se hacen dignos del común aplauso Con sus astutas mentiras engañan los oídos sencillos de los príncipes, que juzgan a los otros por su propio natural Lo cual se comprueba no sólo por las historias antiguas, sino también por lo que sucede cada día, (es decir) que por las malas sugestiones de algunos se pervierten las buenas inclinaciones de los reyes Por eso es preciso proveer a la paz de todas las provincias; y por tanto no debéis creer que si damos contraórdenes, proviene esto de ligereza de ánimo, sino que tomamos tales resoluciones con arreglo al bien del estado, conforme a la condición y necesidad de los tiempos ss. Este pasaje se refiere al edicto de Amán y a la contraorden dada después de la muerte de aquél Para que mejor entendáis lo que decimos: Amán, hijo de Amadati, macedonio de corazón y de origen, extraño de la raza de los persas y despreciador cruel de nuestra bondad, extranjero como era, fue acogido por Nos, y alcanzó nuestra benevolencia en tanto grado, que era apellidado nuestro padre, y venerado de todos como el segundo después del rey Este se infatuó de tanta arrogancia, que intentó privarnos del reino y de la vida Pues con nuevos y nunca oídos engaños maquinaba la muerte de Mardoqueo, a cuya lealtad y buenos servicios debemos la vida, y de Ester, consorte de nuestro reino, y de toda su nación Pensaba, quitada la vida a éstos, armarnos asechanzas, después de habernos aislado, y trasladar a los macedonios el reino de los persas Pero no hemos hallado la menor culpa en los judíos, a los cuales había destinado a la muerte el peor de los hombres. Al contrario, ellos viven según leyes justas, s. Precioso elogio de Israel y de su Dios, en boca de un rey extraño (cf. Esdras 1, 3; 7, 21; Daniel 6, 26 ss.). Habla de sus padres porque Ciro debió su realeza al Dios de los judíos (Isaías 45, 1) y así lo reconoció él mismo (Esdras 1, 1), y son hijos del Dios altísimo, máximo y siempre viviente, por cuyo beneficio fue dado el reino a nuestros padres y a Nos y conservado hasta el día de hoy Por tanto sabed que son nulas las cartas que él expidió en nuestro nombre Por esta maldad así él, que la fraguó, como toda su parentela, están colgados en patíbulos a las puertas de esta ciudad de Susa, no siendo nosotros, sino Dios, el que le ha dado su merecido Este edicto, que ahora enviamos, publíquese en todas las ciudades, para que sea permitido a los judíos vivir según sus leyes; Véase igual concesión en Esdras 7, 25 s y vosotros debéis prestarles auxilio, a fin de que el día trece del duodécimo mes llamado Adar, puedan dar muerte a aquellos que estén preparados para acabar con ellos; pues este día de aflicción y de llanto, el Dios Todopoderoso lo convirtió en día de gozo Por esto contaréis también vosotros este día entre los demás días festivos; y lo celebraréis con toda suerte de regocijos, para que se sepa en los tiempos venideros que todos los que obedecen lealmente a los persas reciben la recompensa digna de su lealtad, mientras que los conspiradores contra su reino perecen por su crimen Toda provincia y toda ciudad, que no quisiere tener parte en esta solemnidad, perezca a cuchillo y a fuego, y sea de tal manera arrasada, que quede para siempre intransitable, no sólo a los nombres, sino aun a las fieras, para escarmiento de los despreciadores y desobedientes.” Copia de esta carta había de publicarse como edicto en cada una de las provincias, de manera que todos los pueblos supieran que los judíos aquel día estuviesen preparados para vengarse de sus enemigos Después de este versículo debe leerse el suplemento capítulo 16, 1-24. que contiene el edicto Los correos montados en caballos veloces partieron inmediatamente y a toda prisa, según la orden del rey. El edicto fue publicado también en Susa, la capital
Júbilo entre los judíos
Mardoqueo salió de la presencia del rey, con traje real de color de jacinto y blanco, con una gran corona de oro y un manto de lino fino y de púrpura; y la ciudad de Susa rebosaba de alborozo y alegría, ya que para los judíos había luz y alegría y gozo y honra En cada provincia y en cada ciudad, dondequiera que llegaba la orden del rey y su edicto, hubo júbilo y alegría para los judíos, banquetes y fiestas. Y muchos de entre los pueblos del país se hicieron judíos; porque había caído sobre ellos el temor de los judíos. Había caído sobre ellos el temor de los judíos: “ Los judíos son el pueblo más temido, el más odiado y el más perseguido entre todos, hoy día como en tiempo de Asuero.” Si a pesar de ello no perecieron, es porque la Providencia, mejor dicho, la divina misericordia, los ha conservado y reservado para una misión final, como lo veremos en Romanos capítulo 11. Cf. 9, 2