1Dijo Yahvé a Moisés: “He aquí que te he constituido dios para el Faraón, y Aarón, tu hermano, será tu profeta,Moisés es constituido en dios del Faraón, esto es, juez. Cf. 4, 16; donde la palabra “dios” se usa en el mismo sentido. Tu profeta: tu representante, el que habla en lugar tuyo2 al cual dirás todo lo que Yo te mandare; y Aarón, tu hermano, se lo dirá al Faraón, a fin de que deje salir de su país a los hijos de Israel3 Yo, entretanto, endureceré el corazón del Faraón, y multiplicaré mis señales y mis prodigios en el país de EgiptoYo endureceré . Véase 4, 21 y nota4 El Faraón no os escuchará, pero Yo pondré mi mano sobre Egipto, y sacaré de la tierra de Egipto a mi ejército, mi pueblo, los hijos de Israel a fuerza de severos juicios5 Y conocerán los egipcios que Yo soy Yahvé, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los hijos de Israel.”6 Lo hicieron Moisés y Aarón. Como les había mandado Yahvé, así hicieron7 Tenía Moisés ochenta años, y Aarón ochenta y tres, cuando hablaron al Faraón8 Después habló Yahvé a Moisés y a Aarón, y dijo:9 “Cuando el Faraón os dijere: Haced algún milagro en favor vuestro, dirás a Aarón: Toma tu vara y échala delante del Faraón, y se convertirá en serpiente.”Moisés y Aarón se presentan ante el Faraón
Gustave Doré (1832-1883), La Grande Bible de Tours (Alfred Mame et fils, Tours, 1866)
The Doré Bible Illustrations (Dover Publications, 1974) — Imágenes facilitadas por Rev. Felix Just, S.J.10 Se presentaron Moisés y Aarón al Faraón, e hicieron según la orden de Yahvé: Aarón echó su vara delante del Faraón y delante de sus servidores, la cual se convirtió en serpiente11 Mas el Faraón llamó igualmente a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los magos egipcios, hicieron con sus encantamientos las mismas cosasLa tradición judía, citada por San Pablo en II Timoteo 3, 8, ha conservado los nombres de dos de los hechiceros; Jannes y Mambres. Sus prácticas pueden explicarse como prestidigitación, sin excluir los influjos del demonio12 Echaron ellos cada cual su vara, y se convirtieron en serpientes; pero la vara de Aarón se tragó las varas de ellos13 Sin embargo, se endureció el corazón del Faraón, de manera que no los escuchó, como había dicho Yahvé
Primera plaga: rio en sangre
14 Entonces dijo Yahvé a Moisés: “El corazón del Faraón es duro; se niega a dejar salir al puebloSobre esta primera plaga véase Sabiduría 11, 5 ss. El fin de las plagas era acreditar a Moisés ante el Faraón y convencer a éste de que el Dios de Israel era más poderoso que los dioses de Egipto. Una vez convencido, tendrá que dar libertad a los israelitas. No obstante, Dios tuvo que mandar diez plagas tremendas para ablandar el corazón endurecido del rey. ¿No es ésta también nuestra actitud ante Dios, que es Padre lleno de amor y misericordia? ¿Creemos con fe viva y operante que Él no se complace en hacernos sufrir sino que cuando nos hace sufrir alguna aflicción en la carne o en el espíritu, lo único que busca, es nuestro bien espiritual? Cuando nos alejamos de Jesús, que es la Vida, el Padre se ve obligado a enviarnos la prueba del dolor, para evitarnos males mayores. ¡Ay del que huye de esta amorosa corrección paterna (Hebreos 12, 6 ss.)!: Porque Dios nos ama con celos (Santiago 4, 5) y es terrible para el que desprecia su gracia (Hebreos 10, 30 s.)15 Preséntate, pues, al Faraón por la mañana, cuando salga a las aguas. Tú lo esperarás a la orilla del río, y tomarás en tu mano la vara que se convirtió en serpiente16 Le dirás: ‘Yahvé, el Dios de los hebreos, me ha enviado a ti con esta orden: Deja ir a mi pueblo, a fin de que me den culto en el desierto; y he aquí que no has escuchado hasta ahora17 Por lo tanto, así dice Yahvé: En esto conocerás que Yo soy Yahvé: Mira que voy a golpear con la vara que tengo en la mano las aguas del río, y se convertirán en sangre18 Los peces que hay en el río morirán, el río hederá, y los egipcios tendrán asco de beber las aguas del río’.”19 Yahvé dijo también a Moisés: “Di a Aarón: Toma tu vara, y extiende tu mano sobre las aguas de Egipto, sobre sus canales, sobre sus ríos, sobre sus lagunas y sobre todos sus depósitos de agua. Y se convertirán en sangre. Habrá sangre en toda la tierra de Egipto, lo mismo en las vasijas de madera que en las de piedra.”20 Hicieron Moisés y Aarón como les había mandado Yahvé: Levantó (Aarón) la vara y golpeó las aguas en presencia del Faraón y de sus servidores, y se convirtieron todas las aguas del río en sangre21 Los peces que había en el río murieron, quedó apestado el río y los egipcios no podían beber las aguas del río; y hubo sangre en todo el país de Egipto22 Pero lo mismo hicieron los magos de Egipto con sus encantamientos; por lo cual se endureció el corazón del Faraón y no los escuchó, como había dicho Yahvé23 Luego se volvió el Faraón y se retiró a su palacio sin hacer caso de estas cosas24 Y todos los egipcios cavaron en los alrededores del río para hallar agua potable, porque no podían beber las aguas del río
Segunda plaga: ranas
25 Pasaron siete días después que Yahvé había herido el río,Quiere decir que esta plaga duró una semana entera26 y dijo Yahvé a Moisés: “Preséntate al Faraón y dile: Así dice Yahvé: Deja ir a mi pueblo para que me sirva27 Y si rehúsas dejarlo ir, he aquí que voy a castigar todo tu país con ranas28 El río bullirá de ranas, que subirán y entrarán en tu casa, en tu alcoba y en tu lecho, en las casas de tus servidores y entre tu pueblo, en tus hornos y en tus artesas29 Subirán las ranas sobre ti, y sobre tu pueblo, y sobre tus siervos.”