Ezequiel 14
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Castigo de los ancianos idólatras
1 Vinieron a mí algunos varones de entre los ancianos de Israel, y se sentaron delante de mí Los ancianos de Israel son los que hemos visto en las abominaciones del capítulo 8 y que ahora pretenden consultar al Profeta de Dios, como a veces hacían los fariseos con Jesús, incurriendo en esa doblez que es la peor burla de su Santidad (cf. Salmo 49, 16 s. y nota) y lo que más lo irrita porque Él está viendo el fondo de sus corazones (versículo 3). “¿Por qué me tentáis, hipócritas?”, les decía el Señor “conociendo su malicia” (Mateo 22, 18). Sobre los ancianos durante el cautiverio véase Jeremías 29, 1; Baruc 1, 4 ss.; Daniel 13, 5 s. Jesús nos enseña igualmente la imposibilidad de estar con Él y con el mundo (Lucas 11, 23), que no es menos idólatra pues sigue a su príncipe Satanás (Juan 14, 30; I Juan 5, 19) 2 Entonces me habló Yahvé en estos términos: 3 “Hijo de hombre, estos hombres se han erigido ídolos en sus corazones y han puesto ante sus ojos el escándalo de su maldad. ¿Acaso Yo me dejaré consultar por ellos? En sus corazones; porque “su corazón se iba tras de los ídolos” (20, 17). El escándalo de su maldad, es decir: ante su vista tienen las imágenes de esos ídolos que los hacen pecar (cf. la carta de Jeremías en Baruc 6). Esta dualidad entre el interior del corazón y el culto externo, se repite varias veces en los versículos siguientes 4 Por eso, háblales, diciendo: Así dice Yahvé, el Señor: Todo hombre de la casa de Israel que se erija ídolos en su corazón y ponga ante sus ojos el escándalo de su maldad, cuando viniere al profeta, Yo, Yahvé, le responderé según la multitud de sus ídolos; Según la multitud de sus ídolos, esto es, según merece su doblez (Par pari refertur). Véase Salmo 17, 27 y nota; II Reyes 22, 27 5 a fin de prender a la casa de Israel en (los deseos de) su corazón, ya que todos ellos se han apartado de Mí, para seguir sus ídolos 6 Por lo cual, habla a la casa de Israel: Así dice Yahvé, el Señor: Volveos, y convertíos de vuestros ídolos y apartad vuestro rostro de todas vuestras abominaciones 7 Porque a todo hombre de la casa de Israel y a todo extranjero que mora en Israel, que dejare de ir en pos de Mí, erigiendo para sí ídolos en su corazón y poniendo ante sus ojos el escándalo de su maldad, si viniere al profeta para consultarle acerca de Mí, Yo, Yahvé, le responderé por Mí mismo Todo extranjero: La Vulgata dice: todo prosélito. Según el hebreo se refiere simplemente a los residentes. Les estaban prohibidas las prácticas de la idolatría, como el beber sangre, etc. (cf. Levítico 17, 10 ss.; 20, 2), para que no contagiasen a la nación teocrática, en la cual el poder civil y la fuerza de coacción estaban en manos de la autoridad religiosa. De ahí que no se explicarían hoy hazañas como la de Fineés y la de Razias. Véase Salmo 105, 30; II Macabeos 14, 41 ss. y notas. Cf. 44, 7; Juan 17, 8 y nota. Yo, Yahvé, le responderé por MI mismo: “Lo cual es apartar Él su gloria y favor de aquel hombre; de donde necesariamente se sigue el ser engañado por causa de desamparo de Dios. Y entonces acude el demonio a responder según el gusto y apetito de aquel hombre” (San Juan de la Cruz, Subida del Monte Carmelo II, 19) 8 Y pondré mi rostro contra ese hombre, y haré de él un espanto, para que sea una señal y un proverbio, y le exterminaré de en medio de mi pueblo; y conoceréis que Yo soy Yahvé Una señal y un proverbio, en el sentido de que su perdición será proverbial. Se los citará en adelante como ejemplo de los juicios del Señor. Véase Deuteronomio 28, 37; Jeremías 29, 22; 48, 39 9 Y si el profeta se deja inducir al error y habla, soy Yo, Yahvé quien engañaré a tal profeta; y extenderé mi mano contra él y le exterminaré de en medio de Israel, mi pueblo 10 Así llevarán (la pena) de su iniquidad. Como la iniquidad del que pregunta, así será la iniquidad del profeta, 11 a fin de que en adelante no se desvíe de Mí la casa de Israel ni se contamine más con todos sus pecados. Entonces serán mi pueblo, y Yo seré su Dios”, dice Yahvé, el Señor