Ezequiel 7
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Devastación total del país
1 Me fue dirigida la palabra de Yahvé que dijo: 2 “Hijo de hombre, así dice Yahvé, el Señor, a la tierra de Israel: ¡Fin! llega el fin sobre los cuatro extremos del país Este oráculo, alusivo a la catástrofe final que ya se cierne sobre Judá y Jerusalén, es una joya de la poesía lírica, una de las más emocionantes páginas de la Biblia. Llega el fin, es decir, la caída definitiva de Jerusalén y del reino de Judá, que en 587 a. C. cayó en manos de Babilonia, como 135 años antes había caldo Samaría y el reino de Israel en manos de Asiria (IV Reyes 17, 6 y nota). Jeremías, que permaneció en Jerusalén, describe el desastre en los capítulos 39, 40 y 52. Véase también IV Reyes capítulo 25; II Paralipómenos capítulo 36 y notas, pues conviene estudiar estos pasajes proféticos paralelamente con esos libros históricos. La causa del atroz castigo fue, como vemos, esencialmente religiosa, y más que nada la prevaricación sacerdotal (capítulos 8 y 13) 3 Ahora mismo (viene) el fin sobre ti; desencadenaré contra ti mi ira, te juzgaré según tus obras, y haré caer sobre ti todas tus abominaciones 4 Y mi ojo no te perdonará, te trataré sin piedad; porque echaré sobre ti tus obras, y tus abominaciones estarán en medio de ti; y conoceréis que Yo soy Yahvé 5 Así dice el Señor Yahvé: ¡Una aflicción única! He aquí que viene la aflicción 6 ¡El fin viene, viene el fin! se ha despertado contra ti; he aquí que llega 7 Ya te toca el turno, oh habitante de esta tierra, llega el tiempo, cerca está el día de tumulto, y no de alborozo en los montes Alboroto en los montes: Alusión a las fiestas idolátricas que se celebraban en los collados. Véase 6, 3 y nota 8 Ahora en seguida, derramaré sobre ti mi ira, desahogaré en ti mi furor, te juzgaré conforme a tus obras y echaré sobre ti todas tus abominaciones 9 Mi ojo no perdonará, te trataré sin piedad; echaré sobre ti tus obras, y tus abominaciones estarán en medio de ti, y conoceréis que Yo, Yahvé, soy quien castigo Y conoceréis, etc.: Esta frase, repetida infatigablemente por los Profetas, es la advertencia paterna y dolorida de Dios: no han querido conocerme por mis palabras de amor, y entonces tendrán que reconocerme por mi ira. De aquí, un sabio sacerdote argentino, gran lector de la Biblia, deducía una enseñanza histórica de trascendencia universal, diciendo: “Las calamidades públicas son grandes voces con que el Señor nos llama al arrepentimiento, y al mismo tiempo una amenaza de exterminio si despreciamos ese último recurso de su bondad” (Fray Mamerto Esquiú). Cf. 6, 13; 11, 9; 14, 21; 15, 7, etc. y notas 10 ¡He aquí el día! ¡He aquí que llega! Ya te llega el turno; la vara ha echado flor, brota la soberbia Por vara se entiende el poder de los enemigos que en Jerusalén no dejarán a nadie sin castigo, ni de la gente humilde, ni de los que hacen ruido (versículo 11). Véase capítulo 9. Brota la soberbia: “según algunos, la soberbia de Judá que será castigada por la vara; según otros, la soberbia de los caldeos, y este concepto concuerda tal vez mejor con el contexto, puesto que ese pueblo ha de ser la vara del castigo en las manos del Señor” (Fillion) 11 La violencia se ha levantado para ser vara de maldad. Nada (quedará) de ellos, ni de su multitud, ni de los que hacen ruido, ni habrá esplendor en ellos 12 Viene el tiempo, se acerca el día; el que compra no se alegre, ni se aflija el que vende; porque (viene) la ira sobre toda su muchedumbre 13 Pues el que vende no volverá a (adquirir) lo vendido, aun cuando quedare entre los vivientes; porque la visión es contra toda su muchedumbre; se cumplirá y nadie se sostendrá, a causa de su iniquidad La visión es contra toda su muchedumbre: Nadie escapará. La orden de Dios de destruir la ciudad, no será revocada. La ruina será tan completa, que los que según la Ley (Levítico 25, 25 ss.) tenían derecho de readquirir lo vendido, no podrán ya hacer uso de ese privilegio. Quiere decir ¿a qué pensar ya en lo transitorio, en presencia de lo definitivo? Es lo que Jesús inculca en su discurso escatológico (Mateo 24, 15-18) y en Lucas 17, 31-33, citando el caso de la mujer de Lot. Véase Sabiduría 10, 7 y nota