1 Corintios 1
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
(1, 1-9)
Salutación apostólica
1 Pablo, llamado a ser apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y Sóstenes, el hermano , s. El Apóstol escribió esta epístola durante su tercer viaje apostólico, en Éfeso, a principios del año 57. Entre los cristianos de Corinto se habían producido disen siones y partidos que se combatían mutuamente: uno de Apolo, otros de Pedro y de Pablo, y hasta uno que se proclamaba partido de Cristo. Además, cundían entre ellos grandes abusos y escándalos, procesos y pleitos, desórdenes en los ágapes, ciertas libertades de las mujeres en la iglesia, y otras cuestiones que llamaban la atención de San Pablo. Ningún otro documento apostólico pinta tan clásicamente las dificultades de la Iglesia en medio de un mundo pagano. Sóstenes parece ser la misma persona de que se habla en Hch. 18, 17. El hermano: así se llamaban entre ellos los discípulos de Cristo 2 a la Iglesia de Dios en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, santos por vocación, juntamente con todos los que, en cualquier lugar, invocan el nombre de Jesucristo Señor nuestro, de ellos y de nosotros : Santificados: “para siempre” (Hch. 10, 10 y 14). Santos por vocación: por la vocación de Dios a todos los creyentes (Rm. 8, 29 ss.; 1 Ts. 4, 7 s. y nota) 3 gracia a vosotros y paz, de parte de Dios nuestro Padre, y del Señor Jesucristo 4 Doy gracias sin cesar a mi Dios por vosotros, a causa de la gracia de Dios que os ha sido dada en Cristo Jesús; 5 por cuanto en todo habéis sido enriquecidos en Él, en toda palabra y en todo conocimiento , Enriquecidos en Él: “Dios ha bajado, y el hombre ha subido; el Verbo (la palabra) se hizo carne para levantar al hombre y llevarlo a la diestra de Dios” (S. Ambrosio). En la Palabra de Dios y el conocimiento sobrenatural que ella nos trae, ve S. Pablo esas riquezas que nos fueron ganadas por la obra redentora de Cristo. Véase lo que Él mismo dice en Jn. 17, 3 y 17 6 en la medida en que el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros 7 Por tanto no quedáis inferiores en ningún carisma, en tanto que aguardáis la revelación de Nuestro Señor Jesucristo ; Véase Lc. 17, 30; Fil. 3, 20; 1 Ts. 2, 19; 3, 13; 2 Ts. 1, 7; 2 Tm. 4, 8; Tt. 2, 13. La revelación, en griego: apocalipsis, es la segunda venida de Cristo, lo mismo que en Ap. 1, 1 8 el cual os hará firmes hasta el fin e irreprensibles en el día de Nuestro Señor Jesucristo 9 Fiel es Dios, por quien habéis sido llamados a la comunión de su Hijo Jesucristo Nuestro Señor. I. REFORMAS DE LOS ABUSOS(1, 10 - 6, 20)
Personalismos
10 Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya escisiones entre vosotros, sino que viváis perfectamente unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir 11 Porque me he enterado respecto de vosotros, hermanos míos, por los de Cloe, que entre vosotros hay banderías 12 Hablo así porque cada uno de vosotros dice: “Yo soy de Pablo”, “yo de Apolo”, “yo de Cefas”, “yo de Cristo” Cf. 3, 3 ss. Apolo predicaba en Corinto después de San Pablo (Hch. 18, 24 ss.). Cefas es Pedro, jefe de los apóstoles. Ni de Pablo ni, de Apolo: Esta es una fórmula eterna que nos enseña a no seguir a las personas sino en cuanto son fieles siervos del único Maestro Jesucristo. ¡Con Él sí que debemos ser “personalistas”! (Mt. 15, 3-9; 23, 8; Col. 2, 8; 2 Ts. 3, 6). Véase 1 Ts. 2, 13 y nota; Hch. 16, 34 y nota 13 ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Fue Pablo crucificado por vosotros, o fuisteis bautizados en el nombre de Pablo? 14 Gracias doy a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado fuera de Crispo y Cayo; 15 para que nadie diga que fuisteis bautizados en mi nombre 16 Bauticé también, verdad es, a la familia de Estéfanas; por lo demás, no me acuerdo de haber bautizado a otro algunoLa locura del Evangelio
17 Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso no mediante sabiduría de palabras, para que no se inutilice la Cruz de Cristo Para que no se inutilice la Cruz: para que no se atribuyese las conversiones al poder de la elocuencia, sino a la virtud de la cruz de Jesucristo (S. Tomás). De lo contrario, Cristo habría muerto en vano, como el mismo Pablo dijo a San Pedro (Ga. 2, 21), añadiendo, con enorme elocuencia , que él no quería desperdiciar la gracia de Dios. Los corintios, como buenos paganos, desconocían esa divergencia entre la doctrina cristiana y la sabiduría humana: que el cristianismo no es filosofía ni ciencia, sino virtud de Dios (Col. 2, 8). ¿No nos esforzamos, quizás, demasiado por demostrar la fe, en vez de mostrar la fuerza de la Palabra de Dios? Ella, dice Benedicto XV, “no necesita de afeites o de acomodación humana para mover y sacudir los ánimos, porque las mismas Sagradas Páginas, redactadas bajo la inspiración divina, tienen de suyo abundante sentido genuino; enriquecidas por divina virtud, tienen fuerza propia; adornadas con soberana hermosura, brillan por sí solas” (Encíclica “Spiritus Paraclitus”). Cf. Rm. 1, 16 y nota 18 La doctrina de la Cruz es, en efecto, locura para los que perecen; pero para nosotros los que somos salvados, es fuerza de Dios 19 Porque escrito está: “Destruiré la sabiduría de los sabios, y anularé la prudencia de los prudentes” Véase Is. 29, 14; Sal. 32, 10. “Por el peca do del primer hombre, de tal manera se declinó y se deterioró el libre albedrío, que nadie desde entonces puede rectamente amar a Dios o creerle, u obrar por amor a Dios lo que es bueno, sino aquel que haya sido socorrido previamente por la gracia de la divina misericordia” (Denz. 199) 20 ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde el escriba? ¿Dónde el disputador de este siglo? ¿No ha trocado Dios en necedad la sabiduría del mundo? 21 Pues en vista de que según la sabiduría de Dios el mundo por su sabiduría no conoció a Dios, plugo a Dios salvar a los que creyesen mediante la necedad de la predicación 22 Así, pues, los judíos piden señales y los griegos buscan sabiduría; 23 en tanto que nosotros predicamos un Cristo crucificado: para los judíos, escándalo; para los gentiles, insensatez; 24 mas para los que son llamados, sean judíos o griegos, un Cristo que es poder de Dios y sabiduría de Dios 25 Porque la “insensatez” de Dios es más sabia que los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que los hombres Es ta sabiduría la encontramos, como observa S. Jerónimo, en primer lugar en la meditación y ciencia de las Sagradas Escrituras, que en medio de las tribulaciones y torbellinos del mundo conservan el equilibrio de nuestra alma. San Pablo la llama “nuestra consolación” (Rm. 15, 4)Divina paradoja
26 Mirad, por ejemplo, hermanos, la vocación vuestra: no hay ( entre vosotros ) muchos sabios según la carne, no muchos poderosos , no muchos nobles, 27 sino que Dios ha escogido lo insensato del mundo para confundir a los sabios; y lo débil del mundo ha elegido Dios para confundir a los fuertes; 28 y lo vil del mundo y lo despreciado ha escogido Dios, y aun lo que no es, para destruir lo que es; 29 a fin de que delante de Dios no se gloríe ninguna carne Carne llama el Apóstol a todo hombre en sí mismo, para recordarnos, con saludable humillación, no sólo nuestro carácter de creaturas, sino también de seres caídos que de nada podrían gloriarse. Véase v. 19; 2, 14 y notas 30 Por Él sois ( lo que sois ) en Cristo Jesús. Él fue hecho por Dios sabiduría, justicia, santificación y redención para nosotros , No es, pues, nuestra sabiduría la fuente de nuestra justificación, como tampoco nuestra bondad nos merece la santificación. “Es el amor de Dios el que derrama y crea la bondad en todas las cosas” (S. Tomás). Cf. v. 4. S. Pablo se aplica esto a sí mismo en 15, 10. Mons. Keppler, el aún llorado obispo de Rottenburgo que unía a su celo de pastor la honda espiritualidad bíblica del exegeta y la vocación apostólica del predicador del Evangelio, nos formuló un día esta verdad profundísima, que penetró para siempre en el espíritu de más de uno de sus discípulos: “En buena cuenta, el hombre quisiera que Dios lo admirase y premiase como reconocimiento de sus méritos. Y resulta al revés, que Dios lo ama a causa de su miseria, y tanto más, cuanto más miseria tiene, como hace un padre con el hijo enfermo. El que sienta mortificada su “dignidad” en aceptar, como hombre insignificante, un amor gratuito de misericordia, no podrá entender la pequeñez (que es la verdadera humildad), ni la gracia de la Redención. ¡Y ay de él si, excluyéndose de la misericordia, cree poder contar con merecer un premio según la justicia!” Cf. Mc. 7, 4; Rm. 10, 3 y notas 31 a fin de que, según está escrito: “el que se gloria, gloríese en el Señor” . No dice que no nos gloriemos, sino que nos gloriemos en Dios. Con ello hacemos acto de verdadera infancia espiritual, que es el mejor modo para olvidarse a sí mismo, como lo hace el niño que camina ufanamente apoyado en el fuerte brazo de su padre. Cf. 2 Co. 10, 17; Jr. 9, 23 sCitado en 177
- Este capítulo CCC(¶401)Ecclesiam Suam(§115)Fides Et Ratio(§23)Humanae Vitae(§28)Sacerdotalis Caelibatus(§47)
- v. 2 CCC(¶752
¶1695) Christifideles Laici(§44)Ecclesia In Africa(§87)Evangelii Nuntiandi(§18)Fides Et Ratio(§23)Lumen Gentium(§28)Pastores Gregis(§31§32) - v. 4 Christifideles Laici(§44)Evangelii Gaudium(§282)
- v. 5 Summa (EN)(II-II 188.5)
- v. 7 Catechesi Tradendae(§53)
- v. 8 Summa (EN)(II-II 44.6)
- v. 9 Summa (EN)(I-II 65.5
II-II 23.1) Indulgentiarum Doctrina(§4)Redemptionis Donum(§17) - v. 10 Summa (EN)(II-II 1.10
II-II 44.3 Preguntas(La división de los cristianos)Christifideles Laici(§31II-II 184.1 II-II 188.5) §41) Ecclesiam Suam(§53§66 Humanae Vitae(§13§119) §28) Indulgentiarum Doctrina(§4)Mysterium Fidei(§8§70 Reconciliatio Et Paenitentia(§2)Sapientiae Christianae(§18§71 §72) §23) Satis Cognitum(§11) - v. 11 Preguntas(La división de los cristianos)Novo Millennio Ineunte(§48)Reconciliatio Et Paenitentia(§2)Unitatis Redintegratio(§3)
- v. 12 Summa (EN)(III 64.4
III 66.5) Preguntas(La división de los cristianos)Christifideles Laici(§31§41) Novo Millennio Ineunte(§48)Reconciliatio Et Paenitentia(§2) - v. 13 Summa (EN)(III 60.8
III 64.3 Preguntas(La división de los cristianos)Adiutricem(§14III 64.4) §27) Christifideles Laici(§31§41) Ecclesia In Asia(§25)Marialis Cultus(§33)Novo Millennio Ineunte(§48)Reconciliatio Et Paenitentia(§2)Unitatis Redintegratio(§1) - v. 14 Summa (EN)(III 67.2)Reconciliatio Et Paenitentia(§2)
- v. 15 Reconciliatio Et Paenitentia(§2)
- v. 16 CCC(¶1252)Summa (EN)(III 67.2)Reconciliatio Et Paenitentia(§2)
- v. 17 CCC(¶489)Summa (EN)(III 67.2)Acerbo Nimis(§7)Catechesi Tradendae(§53)Ecclesia In Africa(§127)Ecclesia In Oceania(§18)Humani Generis Redemptionem(§102)Indulgentiarum Doctrina(§4)Orientale Lumen(§3)Veritatis Splendor(§83
§85 §117) - v. 18 CCC(¶268)Summa (EN)(III 25.4
III 48.6) Ad Gentes(§13)Christifideles Laici(§44§54) Ecclesia In Oceania(§18)Evangelii Nuntiandi(§18§23) Salvifici Doloris(§18)Verbum Domini(§12) - v. 19 Ad Gentes(§13)
- v. 20 Summa (EN)(I 25.3)Ad Gentes(§13)Fides Et Ratio(§23)Sacerdotalis Caelibatus(§47)
- v. 21 Ad Gentes(§13)Christifideles Laici(§13)Sacerdotalis Caelibatus(§47)
- v. 22 Christifideles Laici(§13)Humani Generis Redemptionem(§102)Sacerdotalis Caelibatus(§47)
- v. 23 Ecclesia In Africa(§55)Ecclesia In Asia(§12)Ecclesia In Medio Oriente(§65)Haurietis Aquas(§12
§23 Humani Generis Redemptionem(§102)Mit Brennender Sorge(§6§42) §31) Redemptoris Missio(§90)Sacerdotalis Caelibatus(§47)Veritatis Splendor(§85) - v. 24 CCC(¶272)Summa (EN)(I 39.7
I 39.8 Aeterni Patris(§10)Ecclesia In Medio Oriente(§65)Lebanon(§36)Redemptor Hominis(§18)Sacerdotalis Caelibatus(§47)Veritatis Splendor(§85)II-II 14.1 III 3.8 III 7.7 III 27.4 III 31.7 III 32.1 III 44.4 III 58.2) - v. 25 CCC(¶272)Summa (EN)(I-II 62.3
III 48.6) Sacerdotalis Caelibatus(§47) - v. 26 Summa (EN)(III 36.6)Ad Catholici Sacerdotii(§61
§68) Dilexi Te(§37)Sacerdotalis Caelibatus(§47) - v. 27 CCC(¶489)Summa (EN)(III 35.7)Ad Catholici Sacerdotii(§44
§47) Fides Et Ratio(§23)Haerent Animo(§11)Presbyterorum Ordinis(§15)Sacerdotalis Caelibatus(§47)Sacramentum Caritatis(§83) - v. 28 Fides Et Ratio(§23)Haerent Animo(§11)Sacerdotalis Caelibatus(§47)Sacramentum Caritatis(§83)
- v. 29 Ad Catholici Sacerdotii(§44
§47) Sacerdotalis Caelibatus(§47)Sacramentum Caritatis(§83) - v. 30 CCC(¶2813)Summa (EN)(II-II 45.4
III 15.9 Dei Verbum(§7)Divino Afflante Spiritu(§28III 46.11) §33 Mater et Magistra(§241§58) §261 Sacerdotalis Caelibatus(§47)§263) - v. 31 CCC(¶1460)Sacerdotalis Caelibatus(§47)