1 Corintios 13
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Tratado de la caridad
1 Aunque yo hable la lengua de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como bronce que suena o címbalo que retiñe Todo el capítulo es más que un sublime himno lírico a la caridad; es un retrato, sin duda el más auténtico y vigoroso que jamás se trazó del amo r, el más alto de los dones y de las virtudes teologales, para librarnos de confundirlo con sus muchas imitaciones: el sentimentalismo, la beneficencia filantrópica, la limosna ostentosa, etc., San Pablo fija aquí el concepto de la caridad según sus características esenciales, pues son las que cualquiera puede reconocer simplemente en todo amor verdadero. Si no es así no es amor. Mas para poder pensar en la caridad como amor de nuestra parte a Dios y al prójimo, hemos de pensar antes en la caridad como amor que Dios nos tiene y que Él nos comunica, sin lo cual seríamos incapaces de amar (Denz. 198 s.). Dios es amor (1 Jn. 4, 8); y ese amor infinito del Padre por el Hijo nos es extendido a nosotros por la misión del Espíritu Santo (Rm. 5, 5), el cual pone entonces en nosotros esa capacidad de amar al Padre como lo amó Jesús, y de amarnos entre nosotros como Jesús nos amó (Jn. 13, 34; 15, 12). Es de notar que S. Pablo usa siempre la voz griega agapé, que suele traducirse indistintamente por caridad o amor. Este último es el adoptado generalmente en las traducciones del griego para este capítulo y para pasajes muy vinculados al presente, como 16, 24; Rm. 12, 9 y 13, 10; 2 Co. 2, 4 y 8, 7; Ga. 5, 13; Ef. 2, 4; 3, 19; 5, 2; Col. 1, 4 y 8, etc., y también, sobre todo, para las palabras de Jesús, como por ejemplo Jn. 5, 42; 13, 35; 15, 9, 10 y 13; 17, 26, etc., por lo cual hemos alternado en estas notas ambas voces, usando la última donde consideramos que contribuye mejor a la inteligencia espiritual del texto de acuerdo con los demás citados 2 Y aunque tenga ( don de ) profecía , y sepa todos los misterios, y toda la ciencia, y tenga toda la fe en forma que traslade montañas, si no tengo amor, nada soy Como muy bien observa Fillion, la fe de que aquí se trata entre otros carismas, es lo que se llama “fides miraculosa” (12, 9) y no en manera alguna “la primera de las tres virtudes teologales”, que sobrepasa los límites de aqu élla y que, siendo el “principio de la humana salvación, el fundamento y la raíz de toda justificación” (Conc. Trid.), es la base y condición previa de toda posible caridad, pues es cosa admitida que no pueda amarse lo que no se conoce. Según la expresión clásica, “el fuego de la caridad se enciende con la antorcha de la fe”, o sea que en vano pretenderíamos ser capaces de proceder como en el v. 4 si antes no hemos buscado el motor necesario entregando el corazón al amor que viene del conocimiento de Cristo, como lo dice la Escritura. En ella se nos revela el Amor del Padre que “nos amó primero” (1 Jn. 4, 10) hasta darnos su Hijo (Jn. 3, 16). Sólo ese conocimiento espiritual, admirativo y consolador (cf. Jn. 17, 3 y 17 y notas), es decir, sólo la fe que obra por la caridad (Ga. 5, 6; Jn. 14, 23 s. y notas), la fe en el amor y la bondad con que somos amados (1 Jn. 4, 16), podrá convertir nuestro corazón egoísta, a esa vida que aquí indica S. Pablo, en que el amor es el móvil de todos nuestros actos. Véase Col. 1, 9 y nota 3 Y si repartiese mi hacienda toda, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, mas no tengo caridad, nada me aprovecha Esto es lo que ha sido llamado “lección formidable”, es decir terrible: Antes que las obras materiales, hay que cuidar la sinceridad del amor con que las hacemos; amor que sólo puede venir de una fe viva (Ga. 5, 6), formada en el conocimiento espiritual de Dios, que Él mismo nos da por medio de su Palabra (Jn. 17, 3; Rm. 10, 17). En 3, 10-15 y notas vimos, revelada por el Apóstol, la tragedia de las obras hechas sin amor, según parecerán en “el día del Señor” que debe juzgarlas y premiarlas 4 El amor es paciente; el amor es benigno, sin envidia; el amor no es jactancioso, no se engríe; 5 no hace nada que no sea conveniente, no busca lo suyo , no se irrita, no piensa mal; No busca lo suyo: Nótese que esta admirable norma, sin la cual nuestro natural egoísmo viviría sembrando ruinas desenfrenadamente, no significa que hayamos de empeñarnos en buscar las cosas desagradables sino en cuidar ante todo que ninguna de nuestras ventajas pueda ser en detrimento de otro (10, 24). Hartas cosas agradables nos permite Dios que no son con daño ajeno. Más aún, todas nos las promete Él por añadidura si tenemos esta disposición, fundamental de caridad que no aceptaría nada que fuese con perjuicio del prójimo. ¡Qué paraíso de paz y bienestar sería entonces el mundo! Pero si no podemos hacer que lo sea para todos, nadie puede impedirnos que lo hagamos un paraíso así entre nosotros. Cf. 10, 31 y nota 6 no se regocija en la injusticia, antes se regocija con la verdad; 7 todo lo sobrelleva, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta Apliquemos esto al amor que Dios tie ne con nosotros y veremos hasta dónde llega su asombrosa bondad (Lc. 6, 36 y nota). Todo lo cree: a Dios (véase 1 Jn. cap. 5). En cuanto al prójimo, S. Juan nos da la regla en 1 Jn. 4, 1. Cf. Mt. 10, 16 ss.; Jn. 2, 24; Hch. 17, 1; 1 Ts. 5, 21 y nota 8 El amor nunca se acaba; en cambio, las profecías terminarán, las lenguas cesarán, la ciencia tendrá su fin 9 Porque ( sólo ) en parte conocemos, y en parte profetizamos; 10 mas cuando llegue lo perfecto, entonces lo parcial se acabará 11 Cuando yo era niño, hablaba como niño, pensaba como niño, razonaba como niño; mas cuando llegué a ser hombre, me deshice de las cosas de niño 12 Porque ahora miramos en un enigma, a través de un espejo; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte, entonces conoceré plenamente de la manera en que también fui conocido S ólo por el espejo de la fe, perfeccionada por el amor y sostenida por la esperanza (v. 13), podemos contemplar desde ahora el enigma de Dios. ¿Cómo podríamos de otra manera ver las realidades espirituales con los ojos de la carne, de una carne caída que no sólo es ajena al espíritu sino que le es contraria? (Ga. 5, 17). De ahí el inmenso valor de la fe, y el gran mérito que Dios le atribuye cuando es verdadera, haciendo que nos sea imputada como justicia (cf. Rm. cap. 4). Porque es necesario realmente que concedamos un crédito sin límites, para que aceptemos de buena gana poner nuestro corazón en lo que no vemos, quitándolo de lo que vemos, sólo por creer que la Palabra de Dios no puede engañarnos cuando nos habla y nos ofrece su propia vida divina, mostrándonos que aquello es todo y que esto es nada. De ahí que nuestra fe, si es viva, honre tanto a Dios y le agrade tanto, como al padre agrada la total confianza del hijito que sin sombra de duda le sigue, sabiendo que en ello está su bien. Él nos da entonces evidencias tales de su verdad cuando escuchamos su lenguaje en las Escrituras, que ello, como dice Santa Ángela de Foligno, nos hace olvidar del mundo exterior y también de nosotros mismos. Pero, sin embargo, el deseo de ver cara a cara, ese anhelo de toda la Iglesia y de cada alma, con el cual termina toda la Biblia: “Ven, Señor Jesús” (Ap. 22, 20 y nota), crece en nosotros cada vez más porque se nos ha hecho saber que ese día, al conocer de la manera en que también fui conocido, seremos hechos iguales a Jesús (Fil. 3, 20 s.; Rm. 8, 29; Ga. 4, 9; 1 Jn. 3, 2). El mismo S. Juan nos revela que esta anhelosa esperanza de ver a Jesús, nos santifica, así como Él es santo (1 Jn. 3, 3; cf. Ct. 8, 14 y nota). Y S. Pablo nos muestra que no se trata de desear la muerte (2 Co. 5, 1 ss. y notas), sino la transformación que él mismo revela nos traerá Cristo en su venida. Cf. 15, 51; 1 Ts. 4, 16 s. y notas 13 Al presente permanecen la fe, la esperanza y la caridad, estas tres; mas la mayor de ellas es la caridad . S. Agustín, previniéndonos contra la vanidad del culto puramente exterior, nos dice que el culto máximo que Dios recibe de nosotros es el de nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor (cf. v. 1-3 y notas; Jn. 6, 29). La caridad es, como dice Santo Tomás, la que, mientras vivimos, da la vida a la fe y a la esperanza, pero un día sólo la caridad permanecerá para siempre y, como dice el Doctor Angélico en otro lugar, la diferencia en la bienaventuranza corresponderá al grado de caridad y no al de alguna otra virtud. Por esta razón, entre mil otras, ella es la más excelente de las tres virtudes teologales, si las miramos como distintas entre sí. Notemos que así cumplirá Él, de un modo infinitamente admirable y superabundante, aquella loca ambición de nuestros primeros padres (Gn. 3, 4), que Satanás les inspiró sin sospechar que en eso consistía el ansia del mismo Dios por prodigar su propia vida divina, mas no por vía de rebelión, que era innecesaria, sino por vía de Paternidad, haciéndonos hijos suyos iguales a Jesús y gracias a los méritos redentores de Jesús. Tal es la obra que hace en nosotros el Espíritu Santo. Cf. Ef. 1, 5; Rm. 8, 14 y notas
Citado en 257
- Este capítulo CCC(¶735
¶800 Summa (EN)(I-II 3.4¶1720) II-II 17.5 Deus Caritas Est(§32II-II 172.4 III 83.5) §34) Ecclesiam Suam(§56) - v. 1 CCC(¶1826
¶2519) Compendio(388)Summa (EN)(I 107.1I 107.2) Divini Redemptoris(§63§66) Fratelli Tutti(§92)Humani Generis Redemptionem(§102)Tertio Millennio Adveniente(§47) - v. 2 CCC(¶1826)Compendio(388)Summa (EN)(I 43.5
I 82.3 Amoris Laetitia(§89)Fratelli Tutti(§92)Gaudete Et Exsultate(§56)Novo Millennio Ineunte(§42)Princeps Pastorum(§17I-II 87.4 II-II 6.2 II-II 178.1 II-II 178.2 Suppl 14.4) §34 Tertio Millennio Adveniente(§47)§37) - v. 3 CCC(¶1826)Compendio(388)Summa (EN)(I-II 100.10
I-II 114.4 Amoris Laetitia(§89)Deus Caritas Est(§34)Fratelli Tutti(§92)Gaudete Et Exsultate(§85)Orientale Lumen(§23)Tertio Millennio Adveniente(§47)II-II 23.7 II-II 32.1 II-II 32.10 II-II 124.2 III 66.12 III 89.6 Suppl 14.2 Suppl 99.5) - v. 4 CCC(¶1825
¶1826) Summa (EN)(I-II 65.3I-II 68.8 Preguntas(Lo que la Iglesia entiende por amorII-II 23.4 II-II 25.8 II-II 28.2 II-II 31.2 II-II 136.3 II-II 186.7) La envidia) Ad Petri Cathedram(§29§49) Africae Munus(§3)Amoris Laetitia(§90)Dives In Misericordia(§6§13 Divini Redemptoris(§46)E Supremi(§13)Fratelli Tutti(§92)Lebanon(§80)Mater et Magistra(§235§14) §255 Menti Nostrae(§11)Rerum Novarum(§35§257) §41 Tertio Millennio Adveniente(§47)Verbum Domini(§103)§45 §63) - v. 5 CCC(¶953
¶1825) Compendio(194)Summa (EN)(II-II 26.4II-II 47.10 Preguntas(Lo que la Iglesia entiende por amorII-II 131.1) La envidia) Ad Petri Cathedram(§29§49) Africae Munus(§3)Amoris Laetitia(§90)Dives In Misericordia(§6)Fratelli Tutti(§92)Lebanon(§80)Mater et Magistra(§235§255 Rerum Novarum(§35§257) §41 Tertio Millennio Adveniente(§47)Verbum Domini(§103)§45 §63) - v. 6 CCC(¶1825)Summa (EN)(I-II 32.5
II-II 28.2 Preguntas(Lo que la Iglesia entiende por amorIII 85.2) La envidia) Ad Petri Cathedram(§29§49) Africae Munus(§3)Amoris Laetitia(§90)Caritas In Veritate(§1)Dives In Misericordia(§6)Fratelli Tutti(§92)Gaudete In Domino(§74)Lebanon(§80)Mater et Magistra(§235§255 Rerum Novarum(§35§257) §41 Tertio Millennio Adveniente(§47)Verbum Domini(§103)§45 §63) - v. 7 CCC(¶1825)Preguntas(Lo que la Iglesia entiende por amor
La envidia) Ad Petri Cathedram(§29§49) Africae Munus(§3)Amoris Laetitia(§90§111) Dives In Misericordia(§6)Ecclesiam Suam(§29§32 Fratelli Tutti(§92)Gaudete In Domino(§74)Lebanon(§80)Mater et Magistra(§235§58) §255 Rerum Novarum(§35§257) §41 Tertio Millennio Adveniente(§47)Verbum Domini(§103)§45 §63) - v. 8 CCC(¶25
¶773) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(56)Summa (EN)(I 89.5I-II 67.2 C’est la confiance(§30)Caritas In Veritate(§12)Casti Connubii(§3I-II 67.6 II-II 171.4 II-II 173.1 II-II 180.8 Suppl 71.2) §13 Dives In Misericordia(§6)Fratelli Tutti(§92)Gaudium et Spes(§38§37) §39) Lebanon(§80)Tertio Millennio Adveniente(§47)Verbum Domini(§103) - v. 9 Summa (EN)(I-II 67.2
I-II 106.4) C’est la confiance(§30)Fratelli Tutti(§92)Lebanon(§80) - v. 10 Summa (EN)(I 58.7
I 62.7 C’est la confiance(§30)Fratelli Tutti(§92)Lebanon(§80)I-II 67.6 I-II 106.4 II-II 4.4 II-II 173.1 II-II 175.3 II-II 184.2 III 9.3) - v. 11 Summa (EN)(II-II 175.3
III 72.1) C’est la confiance(§30)Fratelli Tutti(§92) - v. 12 CCC(¶163
¶164 Compendio(209)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(122)Summa (EN)(I 12.11¶314 ¶1023 ¶1720 ¶2519) I 56.3 C’est la confiance(§30)Catechesi Tradendae(§60)Fidei Depositum(§5)Fides Et Ratio(§2)Fratelli Tutti(§92)Gaudete Et Exsultate(§86)Laudato si’(§243)Ordinatio Sacerdotalis(§3)Redemptoris Mater(§6)I-II 106.4 II-II 1.2 II-II 1.4 II-II 1.5 II-II 4.2 II-II 27.4 II-II 175.3 II-II 180.4 II-II 180.7 III 9.3 III 61.4 Suppl 92.1) - v. 13 CCC(¶1813
¶1826 Summa (EN)(I-II 4.2¶1841) I-II 62.3 C’est la confiance(§30)Christifideles Laici(§41I-II 62.4 I-II 66.6 I-II 73.4 II-II 4.3 II-II 5.1 II-II 20.3 II-II 23.4 II-II 23.6) §51) Fratelli Tutti(§92)Lumen Fidei(§57)Mulieris Dignitatem(§29§30) Ordinatio Sacerdotalis(§3)Spes Non Confundit(§18)Vita Consecrata(§47)