1 Corintios 15
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
(15, 1-58)
El hecho de la resurrección de Cristo
1 Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os prediqué y que aceptasteis, y en el cual perseveráis , En este capítulo nos ilustra S. Pablo sobre lo que más nos interesa en nuestro destino eterno: el gran misterio de nuestra resurrección corporal, que es consecuencia de la de Cristo Redentor, y nos descubre arcanos de inmenso con suelo, tristemente ignorados por muchos 2 y por el cual os salváis, si lo retenéis en los términos que os lo anuncié, a menos que hayáis creído en vano 3 Porque os trasmití ante todo lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; 4 y que fue sepultado; y que fue resucitado al tercer día, conforme a las Escrituras; 5 y que se apareció a Cefas, y después a los Doce De esta aparición de Jesús a Cefas nos habla S. Lucas (24, 34). San Pablo recibió su Evangelio de boca del mismo Jesús, y no por otros conductos (Ga. 1, 1 y 12; Ef. 3, 3). Por eso su testimonio sobre la Resurrecc ión vale tanto como el de los demás apóstoles. Véase Lc. 24, 34-43; Mc. 16, 14 6 Luego fue visto por más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales la mayor parte viven hasta ahora; mas algunos murieron ya 7 Posteriormente se apareció a Santiago, y luego a todos los apóstoles 8 Y al último de todos, como al abortivo, se me apareció también a mí 9 Porque yo soy el ínfimo de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, pues perseguí a la Iglesia de Dios 10 Mas por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia que me dio no resultó estéril, antes bien he trabajado más copiosamente que todos ellos; bien que no yo, sino la gracia de Dios conmigo Santo Tomás, siguiendo a S. Basilio, nos explica los efectos de la gracia empleando la imagen del hierro: de sí rudo, frío e informe, se vuelve ardiente, luminoso, flexible , cuando se lo coloca en el fuego y éste lo penetra. La gracia es el fuego que nos transforma 11 Sea, pues, yo, o sean ellos, así predicamos, y así creísteisLa resurrección de Cristo es prenda de la nuestra
12 Ahora bien, si se predica a Cristo como resucitado de entre los muertos ¿cómo es que algunos dicen entre vosotros que no hay resurrección de muertos? El siguiente párrafo quiere decir que, en Cristo Jesús, Él y los fieles son un mismo místico cuerpo, cuyos miembros participan del destino de la Cabeza. Nieg an, pues, su propia resurrección quienes no creen en la del Señor 13 Si es así que no hay resurrección de muertos, tampoco ha resucitado Cristo 14 Y si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra predicación, vana también vuestra fe 15 Y entonces somos también hallados falsos testigos de Dios, por cuanto atestiguamos contrariamente a Dios que Él resucitó a Cristo, a quien no resucitó, si es así que los muertos no resucitan 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco ha resucitado Cristo; 17 y si Cristo no resucitó, vana es vuestra fe; aun estáis en vuestros pecados 18 Por consiguiente, también los que ya murieron en Cristo, se perdieron 19 Si solamente para esta vida tenemos esperanza en Cristo, somos los más miserables de todos los hombres 20 Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicia de los que durmieron 21 Puesto que por un hombre vino la muerte, por un hombre viene también la resurrección de los muertos Ese segundo hombre es Cristo. Nuestro Señor Jesucristo, dice S. Ambrosio, es la vida en todo; su divinidad es la vida, su eternidad es la vida, su carne es la vida, y su pasión es la vida... Su muerte es la vida, sus heridas son la vida, y su resurrección es también la vida del Universo. Cf. Ez. 16, 6 y nota 22 Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados 23 Pero cada uno por su orden: como primicia Cristo; luego los de Cristo en su Parusía ; S. Pablo toca el gran misterio de la Parusía o segunda venida del Señor, objeto de nuestra esperanza. Buzy traduce: “los que s erán de Cristo en el momento de su venida”. El Apóstol revela aquí un nuevo rasgo de la Escatología que se refiere a la resurrección. Muchos expositores antiguos y también muchos modernos niegan el sentido cronológico de las palabras “primicia”, “luego” y “después”. Según ellos no se trataría de una sucesión sino de una diferencia en la dignidad: los de Cristo alcanzarían más felicidad que los otros. Por su parte S. Crisóstomo, Teofilacto, y otros Padres interpretan que los justos resucitarán en el gran “día del Señor” antes que los réprobos en cuyo juicio participarán con Cristo (6, 2 s.). Cornelio a Lapide sostiene también el sentido literal y temporal: Cristo el primero, según el tiempo como según la dignidad; después los justos, y finalmente la consumación del siglo. Véase 6, 2 s.; 1 Ts. 4, 13 ss.; Ap. 20, 4 ss. y notas. Como expresa Crampon en la nota al v. 51, también S. Jerónimo admite que este capítulo se refiere exclusivamente a la resurrección de los justos. La Didajé o Doctrina de los Apóstoles se expresa en igual sentido, citando a Judas 14 (Enchiridion Patristicum nº 10) 24 después el fin, cuando Él entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya derribado todo principado y toda potestad y todo poder Derribado: Véase Sal. 109, 5 s. y nota 25 Porque es necesario que Él reine “hasta que ponga a todos los enemigos bajo sus pies” Hasta que ponga, etc.: Después de haber triunfado completamente de todos sus enemigos, Jesucristo cambiará esta manera de reinar, en otra más sublime y más espiritual (S. Tomás). Cf. Sal. 9 A, 17; 109, 1 y notas; Hb. 1, 13; 10, 13; 2, 8 26 El último enemigo destruido será la muerte Véase vv. 51-55 y notas. Cf. Mt. 27, 52 y nota sobre la resurrección de los justos del Antiguo Testamento junto con Jesús. S. Ambrosio, S. Jerónimo, S. Cirilo Alejandrino, Rábano Mauro, Cayetano, Maldonado, etc., sostienen que aquella resurrección fue definitiva 27 Porque “todas las cosas las sometió bajo sus pies”. Mas cuando dice que todas las cosas están sometidas, claro es que queda exceptuado Aquél que se las sometió todas a Él 28 Y cuando le hayan sido sometidas todas las cosas, entonces el mismo Hijo también se someterá al que le sometió todas las cosas, para que Dios sea todo en todo¿Qué sería si no hubiera resurrección?
29 De no ser así ¿qué hacen los que se bautizan por los muertos? Si los muertos de ninguna manera resucitan ¿por qué pues se bautizan por ellos? De aquí se deduce que algunos corintios se bautizaban en lugar de los difuntos que no habían recibido el Bautismo. El Apóstol no dice que apruebe tal cosa, antes señala el absurdo de practicarla si no se cree en la resurrección 30 ¿Y por qué nosotros mismos nos exponemos a peligros a toda hora? 31 En cuanto a mí, cada día me expongo a la muerte, y os aseguro, hermanos, que es por la gloria que a causa de vosotros tengo en Cristo Jesús, Señor nuestro 32 Si por solos motivos humanos luché yo con las fieras en Éfeso ¿de qué me sirve? Si los muertos no resucitan “¡comamos y bebamos! que mañana morimos” 33 Mas no os dejéis seducir: malas compañías corrompen buenas costumbres 34 Reaccionad con rectitud y no pequéis; porque –lo digo para vergüenza vuestra– a algunos les falta conocimiento de DiosNaturaleza de los cuerpos resucitados
35 Pero alguien dirá: ¿Cómo resucitan los muertos? y ¿con qué cuerpo vienen? 36 ¡Oh ignorante! Lo que tú siembras no es vivificado si no muere Con imágenes tomadas de la naturaleza explaya San Pablo, en lo que sigue, la doctrina de la resurrección del cuerpo, explicando a la vez la glorificación del cuerpo mediante la vida que hemos recibido de Cristo 37 Y lo que siembras no es el cuerpo que ha de ser, sino un simple grano, como por ejemplo de trigo, o algún otro 38 Mas Dios le da un cuerpo, así como Él quiso, y a cada semilla cuerpo propio 39 No toda carne es la misma carne, sino que una es de hombres, otra de ganados, otra de volátiles y otra de peces 40 Hay también cuerpos celestes y cuerpos terrestres; pero, uno es el esplendor de los celestes, y otro el de los terrestres 41 Uno es el esplendor del sol, otro el esplendor de la luna, y otro el esplendor de las estrellas; pues en esplendor se diferencia estrella de estrella Esta diferencia entre los destinos de las almas no significa que cada persona tenga su religión, como si adorase a distinto Dios, pero sí que cada uno tiene su religiosidad, es decir, su espiritualidad característica. Algunos oscilan entre la superstición y la fe, según el grado de conocimiento que tienen de Dios. Jesús nos muestra muchas veces estas diferencias, presentándonos tipos de esa distinta religiosidad y señalándonos cuál es la mejor, principalmente en el caso de Marta y María (Lc. 10, 38 ss.). Véase también los paralelos que Él hace del fariseo con el publicano (Lc. 18, 9 y ss.); de los dos hermanos (Mt. 21, 28 ss.); de la pecadora con el fariseo (Lc. 7, 36-47) y hasta de Sodoma y Gomorra o de las ciudades paganas de Tiro y Sidón, con las ciudades elegidas de Betsaida y Cafarnaúm (Mt. 11, 21 ss.) y aun de los publicanos y las rameras, mejores que los orgullosos maestros y dignatarios de la Sinagoga (Mt. 21, 31 s.), que se habían apoderado de la llave del conocimiento de Dios que está en las Escrituras, sin explicar a los demás su sentido (Lc. 11, 52) 42 Así sucede también en la resurrección de los muertos. Sembrado corruptible, es resucitado incorruptible ; ss. Destaca el Apóstol las cualidades de incorruptibilidad, inmortalidad y espiritualidad o sutileza de los cuerpos glorificados, y nos revela que nuestro cuerpo así transformado tendrá un esplendor semejante al del mismo Cristo glorioso. Cf. Fil. 3, 20 s 43 sembrado en ignominia, resucita en gloria; sembrado en debilidad, resucita en poder; 44 sembrado cuerpo natural, resucita cuerpo espiritual; pues si hay cuerpo natural, lo hay también espiritual ; Cuerpo natural: el texto griego dice literalmente psíquico, como en 2, 14. Véase allí la nota 45 como está escrito: “El primer hombre, Adán, fue hecho alma viviente”, el postrer Adán, espíritu vivificante 46 Mas no fue antes lo espiritual, sino lo natural, y después lo espiritual 47 El primer hombre, hecho de tierra, es terrenal; el segundo hombre viene del cielo “Mirabilius reformasti”, dice la Misa. Cristo no sólo nos volvió, con su Redención, a la imagen y semejanza divinas en que fuimos creados y que perdimos por el pecado, sino que nos elevó más alto, hasta hacernos como Él, verdaderos hijos de Dios, si creemos en su nombre (Jn. 1, 12; 1 Jn. 3, 1). Ante semejante prodigio dice S. Crisóstomo: “Os ruego y os suplico que no permitáis que los más bellos dones, si los descuidamos, aumenten, a causa de su misma grandeza, nuestro pecado” 48 Cual es el terrenal, tales son los terrenales; y cual el celestial, tales serán los celestiales 49 Y así como hemos llevado la imagen del hombre terrenal, llevaremos la imagen del celestialMisterio consolador
50 Lo que digo, hermanos, es, pues, esto: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción puede poseer la incorruptibilidad 51 He aquí que os digo un misterio: No todos moriremos, pero todos seremos transformados No todos moriremos, pero todos seremos transformados: Esta verdad expresa S. Pablo también en la primera carta a los tesalonicenses (1 Ts. 4, 17). S. Agustín y S. Jerónimo siguen esta interpretación, según la cual se librarán de la muerte los amigos de Cristo que vivan en el día de su segunda venida (cf. v. 23 y 53 s.). Así lo indica también S. Tomás (I-II, Q. 81, art. 3 ad 1) y muchos teólogos modernos. El P. Bover dice al respecto: “Existen varios textos del Apóstol que parecen afirmar que los fieles de la última generación serán gloriosamente transformados, sin pasar por la muerte... Tratándose de textos suficientemente claros y de una interpretación hoy día corrientemente admitida por exégetas y teólogos, bastará citarlos”. Y cita a continuación el presente pasaje con 1 Ts. 4, 15-17 y 2 Co. 5, 1-4. Cf. la expresión “vivos y muertos” en el Credo, en Hch. 10, 42; Rm. 14, 9 y 1 Pe. 4, 5. Cf. también Mc. 13, 27 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la trompeta final; porque sonará la trompeta y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados Véase el pasaje paralelo en 1 Ts. 4, 13 ss. Cf. Fil. 3, 11; Hch. 4, 2; Lc. 20, 35; Jn. 5, 25 y 28; Ap. 20, 4 53 Pues es necesario que esto corruptible se vista de incorruptibilidad, y esto mortal se vista de inmortalidad O sea la resurrección gloriosa de los muertos y la transformación de los vivos. Cf. v. 55 y Jn. 11, 25 sDemos gracias a Cristo por su triunfo sobre la muerte
54 Cuando esto corruptible se haya vestido de incorruptibilidad, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: “La muerte es engullida en la victoria La muerte es engullida en la victoria: Esta cita suele atribuirse a Os. 13, 14, que alude al mismo misterio. En realidad corresponde a Is. 25, 8, que en la Vulgata dice “abismará la muerte para siempre” pero que en los LXX y algunas versiones del hebreo corresponde textualmente a la cita del Apóstol 55 ¿Dónde quedó, oh muerte, tu victoria? ¿dónde, oh muerte, tu aguijón?” Es decir: tu victoria sobre los que ya mataste, y tu aguijón para seguir matando en adelante. Así se entiende lo que dijo en el v. 26 56 El aguijón de la muerte es el pecado, y la fuerza del pecado es la Ley Es decir: “en cuanto el pecado se aumentó por la Ley y así alcanzó el máximum de su poder” (S. Tomás) 57 ¡Gracias sean dadas a Dios que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo! 58 Así que, amados hermanos míos, estad firmes, inconmovibles, abundando siempre en la obra del Señor, sabiendo que vuestra fatiga no es vana en el Señor.Citado en 334
- Este capítulo CCC(¶1060)Summa (EN)(I 1.8
III 54.2 Evangelium Vitae(§25)Sacerdotalis Caelibatus(§30)Suppl 75.1) - v. 1 Dives In Misericordia(§8)
- v. 2 CCC(¶674)
- v. 3 CCC(¶186
¶519 Preguntas(Quién fue Jesús)Indulgentiarum Doctrina(§5)Lumen Fidei(§36)Spes Non Confundit(§20)Verbum Domini(§13)¶601 ¶619 ¶624 ¶639 ¶652) - v. 4 CCC(¶186
¶627 Preguntas(Quién fue Jesús)Dives In Misericordia(§8)Spes Non Confundit(§20)Verbum Domini(§13)¶639 ¶642 ¶652) - v. 5 CCC(¶186
¶552 Compendio(127)Preguntas(Quién fue Jesús)Spes Non Confundit(§20)Ut Unum Sint(§91)¶641 ¶642) - v. 6 CCC(¶642)Compendio(127)Summa (EN)(III 55.3)Preguntas(Quién fue Jesús)
- v. 7 CCC(¶642
¶857) Summa (EN)(III 55.3)Preguntas(Quién fue Jesús)Christus Vivit(§124) - v. 8 CCC(¶642
¶659 Preguntas(Quién fue Jesús)¶857) - v. 9 CCC(¶752)Summa (EN)(III 84.8)
- v. 10 Summa (EN)(III 7.1
III 72.7) Mystici Corporis Christi(§38§87) Redemptor Hominis(§1§6) - v. 12 CCC(¶991
¶996 Summa (EN)(III 50.1¶2550) III 53.1 III 56.1 Suppl 75.2) - v. 13 CCC(¶991
¶996) - v. 14 CCC(¶651
¶991) Summa (EN)(III 53.1Suppl 25.2) Dies Domini(§2)Evangelii Gaudium(§275)Munificentissimus Deus(§39)Novo Millennio Ineunte(§28§35) Rosarium Virginis Mariae(§23) - v. 15 CCC(¶651)
- v. 17 Christus Vivit(§124)Lumen Fidei(§17)
- v. 18 CCC(¶1326)
- v. 19 Summa (EN)(III 69.3)
- v. 20 CCC(¶632
¶655 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383¶991) 454) Summa (EN)(III 53.3III 56.1 Dies Domini(§8)Suppl 76.1 Suppl 77.1) - v. 21 CCC(¶411
¶655) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383454) Summa (EN)(III 56.1)Munificentissimus Deus(§39) - v. 22 CCC(¶411
¶655 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383¶1050) 454) Summa (EN)(III 8.2Suppl 78.1) Ecclesia In Medio Oriente(§70)Munificentissimus Deus(§39)Redemptoris Mater(§41) - v. 23 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383
454) Summa (EN)(III 56.1)Ad Gentes(§21)Munificentissimus Deus(§39)Redemptoris Mater(§41) - v. 24 CCC(¶668
¶2855) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383454) Summa (EN)(I 108.7I 109.2 Centesimus Annus(§62)Dies Domini(§8I-II 93.4 Suppl 81.3 Suppl 89.4 Suppl 92.1 Suppl 92.3) §42) Ecclesia In Africa(§87)Munificentissimus Deus(§39)Presbyterorum Ordinis(§2)Redemptoris Missio(§20)Sollicitudo Rei Socialis(§31)Vita Consecrata(§59) - v. 25 CCC(¶2855)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383
454) Summa (EN)(Suppl 90.1)Miserentissimus Redemptor(§4)Munificentissimus Deus(§39)Quas Primas(§9) - v. 26 CCC(¶954
¶1008 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383¶2855) 454) Summa (EN)(Suppl 90.1)Lumen Gentium(§49)Munificentissimus Deus(§39)Redemptoris Mater(§41)Veritatis Splendor(§21) - v. 27 CCC(¶668
¶954 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383¶2855) 454) Summa (EN)(Suppl 90.1)Lumen Gentium(§36§49) Redemptoris Mater(§41)Redemptoris Missio(§18) - v. 28 CCC(¶130
¶294 Compendio(53¶668 ¶671 ¶674 ¶1050 ¶1060 ¶1130 ¶1326 ¶2550 ¶2804 ¶2855) 135 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(383216) 454) Summa (EN)(I 42.4I-II 68.6 Ad Gentes(§2I-II 93.4 II-II 26.13 II-II 44.6 III 20.1 III 58.3 Suppl 90.1 Suppl 92.2) §21) Apostolicam Actuositatem(§33)Centesimus Annus(§62)Christifideles Laici(§14§25) Deus Caritas Est(§16§18) Dies Domini(§8§42) Dominum Et Vivificantem(§59)Laudato si’(§100)Lebanon(§31)Lumen Gentium(§36)Mulieris Dignitatem(§30)Orientale Lumen(§8)Redemptoris Mater(§41)Redemptoris Missio(§20)Sacramentum Caritatis(§11)Verbum Domini(§20)Vita Consecrata(§59) - v. 29 Summa (EN)(Suppl 71.9)
- v. 31 Sacerdotalis Caelibatus(§30)
- v. 33 Divini Illius Magistri(§75
§89) - v. 35 CCC(¶646
¶999) - v. 36 CCC(¶646
¶999) Summa (EN)(Suppl 75.3Suppl 78.1) - v. 37 CCC(¶646
¶999) Summa (EN)(Suppl 79.1) - v. 38 CCC(¶646)
- v. 39 CCC(¶646)
- v. 40 CCC(¶646)
- v. 41 CCC(¶646)Summa (EN)(I 12.6
I 26.3 III 5.2 Suppl 82.2 Suppl 85.1 Suppl 96.3) - v. 42 CCC(¶646
¶999 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(56)Summa (EN)(III 15.10¶1017 ¶1683) Suppl 82.1 Preguntas(Cremación)Gaudium et Spes(§38Suppl 82.2) §39) - v. 43 CCC(¶646
¶1017 Summa (EN)(III 54.2¶1683) III 55.6 Preguntas(Cremación)Suppl 74.7 Suppl 82.1 Suppl 84.1 Suppl 85.1) - v. 44 CCC(¶364
¶646 Summa (EN)(I 97.3¶999 ¶1017 ¶1683) III 54.1 Preguntas(Cremación)Suppl 83.1 Suppl 84.1) - v. 45 CCC(¶364
¶411 Summa (EN)(I 91.4¶504 ¶646) I 95.1) Caritas In Veritate(§12)Ecclesia In Medio Oriente(§70)Evangelium Vitae(§36)Mulieris Dignitatem(§11) - v. 46 CCC(¶646)Summa (EN)(I 94.1
I-II 106.3 Ecclesia In Medio Oriente(§70)III 1.5 III 27.1 III 34.1 III 65.2) - v. 47 CCC(¶504
¶646) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(121)Summa (EN)(III 1.5III 31.1) Ecclesia In Medio Oriente(§70) - v. 48 CCC(¶646)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(121)Summa (EN)(II-II 183.1
Suppl 82.1) - v. 49 CCC(¶646)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(121)
- v. 50 CCC(¶646)Summa (EN)(III 5.2
III 54.3 Suppl 74.1 Suppl 80.3) - v. 51 Summa (EN)(III 56.2
Suppl 75.2 Suppl 77.4 Suppl 78.2) - v. 52 CCC(¶999)Summa (EN)(III 54.4
Suppl 76.2 Suppl 77.4 Suppl 86.1 Suppl 86.3 Suppl 91.2) - v. 53 CCC(¶999)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(56)Summa (EN)(Suppl 91.5)
- v. 54 Summa (EN)(III 50.6
III 69.3) Dives In Misericordia(§8)Evangelium Vitae(§25)Munificentissimus Deus(§39)Sollicitudo Rei Socialis(§31) - v. 55 Dives In Misericordia(§8)Dominum Et Vivificantem(§31)Evangelium Vitae(§25)Munificentissimus Deus(§39)
- v. 56 CCC(¶602)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(121)Summa (EN)(I-II 55.3)Gaudium et Spes(§17
§18) Munificentissimus Deus(§39) - v. 57 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(121)Summa (EN)(III 46.3)Gaudium et Spes(§17
§18) Munificentissimus Deus(§39) - v. 58 Apostolicam Actuositatem(§33
§35)