1 Crónicas 10

Muerte de Saúl

II. David

Los filisteos hicieron guerra contra Israel; y huyeron los israelitas delante de los filisteos, y cayeron traspasados en el monte Gelboé ss. Véase I Rey, 31, 1 ss Los filisteos persiguieron a Saúl y a sus hijos, y mataron a Jonatán, Abinadab y Melquisúa, hijos de Saúl Entonces se concentró el combate sobre Saúl, pues lo descubrieron los flecheros; y tembló ante los flecheros Por lo cual dijo Saúl a su escudero: “Desenvaina tu espada y traspásame con ella; no sea que vengan estos incircuncisos y hagan escarnio de mí.” Más no quiso su escudero, porque tuvo gran temor. Entonces tomó Saúl su espada y se arrojó sobre ella Cuando su escudero vio que Saúl era muerto, se echó también él sobre su espada y murió Así murió Saúl con sus tres hijos; y toda su casa murió juntamente con él Todos los varones de la casa de Saúl que habían participado en la batalla, perdieron la vida. Sólo Isbóset (Esbáal), el hijo menor de Saúl, había quedado en casa Entonces todos los hombres de Israel que vivían en el valle, cuando vieron que (los suyos) habían huido y que habían muerto Saúl y sus hijos abandonaron sus ciudades entregándose a la fuga; y vinieron los filisteos para habitar en ellas Cuando al día siguiente vinieron los filisteos para despojar a los muertos, hallaron a Saúl y a sus hijos tendidos en el monte Gelboé Lo despojaron y se llevaron su cabeza y sus armas. Después hicieron publicar por mensajeros la buena nueva a sus ídolos y a su pueblo en todo el país de los filisteos Depositaron las armas de Saúl en la casa de sus dioses y clavaron su cabeza en la casa de Dagón Dagón, divinidad nacional de los filisteos, cuyo templo principal estaba en Azoto (I Reyes 5, 2 ss.). Dagón fue avisado por los mensajeros (versículo 9); interesante detalle que nos muestra qué poca cosa eran los dioses paganos
Los habitantes de Jabés-Galaad recuperan los cuerpos de Saúl y de sus hijos
Pero toda Jabés-Galaad al oír lo que los filisteos habían hecho con Saúl, todos los hombres valientes se levantaron, y quitando el cadáver de Saúl, y los cadáveres de sus hijos, los trasladaron a Jabés. Enterraron sus huesos debajo de una encina en Jabés, y ayunaron siete días Saúl murió a causa de las transgresiones que había cometido contra Yahvé, porque no guardó la palabra de Yahvé, y también por haber interrogado y consultado un espíritu pitónico en vez de consultar a Yahvé; por lo cual Éste le hizo morir, y transfirió el reino a David, hijo de Isaí. Un ves de consultar a Yahvé: Vulgata: por no haber esperado en el Señor: Esto nos muestra claramente el carácter paternal del Corazón de Dios, que se ofende más de la desconfianza que de cualquier agravio. Véase el doble caso de Asá (II Paralipómenos 16, 7-13)