1 Crónicas 12
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Los primeros compañeros de David
1 Éstos son los que se afiliaron a David en Siceleg, cuando estaba alejado de la presencia de Saúl, hijo de Cis. Éstos son también del número de los valientes que le ayudaron en la guerra Cf. I Reyes 27, 5 ss 2 Manejaban el arco, y eran diestros en (arrojar) piedras con la mano derecha y con la izquierda, y saetas con el arco. Eran parientes de Saúl, benjaminitas 3 El principal era Ahiéser, luego Joás, hijos de Semaá gabaatita; Jesiel y Pélet, hijos de Azmávet; Beracá; Jehú anatotita; 4 Ismaías gabaonita, valiente entre los treinta, y jefe de los treinta; Jeremías, Jahaziel, Johanán, Jozabad gederatita; 6 Eluzai, Jerimot, Bealías, Semanas, Sefatías harufita; 7 Elcaná, Isaías, Azarel, Joéser y Jasobeam, coreítas; 8 Joelá y Zebadías, hijos de Jeroham, de Gedor 9 Se separaron también algunos hombres valientes de los gaditas, para (unirse) con David en la fortaleza del desierto, soldados aptos para la guerra, que manejaban escudo y lanza. Sus rostros eran como rostros de leones, y eran ligeros como las gacelas de los montes Se pasaron a David cuando éste andaba aún huyendo en el desierto y necesitaba guerreros capaces de hacer maniobras rapidísimas. Por lo cual la llegada de los gaditas, ligeros como cabras monteses, significaba para David un poderoso auxilio 10 Su jefe era Éser; Obadías, el segundo; Eliab, el tercero; 11 Mismaná, el cuarto; Jeremías, el quinto; 12 Atai, el sexto; Eliel, el séptimo; 13 Johanán, el octavo; Elzabad, el nono; 14 Jeremias, el décimo; Macbanai, el undécimo 15 Éstos eran de los hijos de Gad, jefes del ejército; el menor de ellos era capaz de atacar a cien hombres, y el mayor a mil 16 Éstos fueron los que atravesaron el Jordán en el mes primero, cuando suele desbordarse por todas sus riberas, y pusieron en fuga a todos los habitantes de los valles al oriente y al occidente El mes primero: el mes de Nisán (marzo-abril). Es éste el tiempo en que se derriten las nieves del monte Hermón, donde nace el Jordán 17 Asimismo algunos de los hijos de Benjamín y de Judá vinieron a la fortaleza, donde estaba David 18 David se presentó delante de ellos, y tomando la palabra, les dijo: “Si venís a mí con intenciones pacíficas para ayudarme, mi corazón se unirá con vosotros; pero si es para engañarme y entregarme a mis enemigos, siendo mis manos limpias de maldad, ¡véalo el Dios de nuestros padres, y sea juez!” 19 Entonces el Espíritu revistió a Amasai, jefe de los treinta (y dijo) : “¡Tuyos somos, oh David; y contigo estamos, hijo de Isaí! ¡Paz, paz a ti, y paz a cuantos te ayuden! Pues a ti te ayuda tu Dios.” Y David los recibió, y los puso entre los jefes del ejército Amasai habla inspirado por el Espíritu de Dios, quien amparaba a su siervo David, dándole la virtud de atraer a los hombres valerosos. La Sagrada Escritura no deja de destacar que es el Espíritu Santo quien entra en escena cuando Dios quiere comunicar una energía especial o movernos a una acción. Él nos guía interiormente si es que nos dejamos guiar y no ponemos obstáculos. Cf. Números 11, 25 ss.; Jueces 3, 10; 6. 34; 11, 29; 13, 25; I Reyes 16, 13-; II Paralipómenos 24, 20. Cf. Romanos 8, 26; I Corintios capítulo 14 y notas 20 También de Manasés se unieron algunos con David, cuando éste juntamente con los filisteos hizo guerra contra Saúl, bien que no ayudó a éstos; pues los príncipes de los filisteos, habido consejo, lo despidieron, diciendo: “Se pasará a Saúl, su señor, y arriesgaremos nuestras cabezas.” 21 Así cuando regresó a Siceleg, algunos de los hijos de Manasés se pasaron a él: Adná, Jozabad, Jediael, Micael, Jozabad, Eliú y Silletai, jefes militares de Manasés 22 Éstos ayudaron a David contra las bandas, porque todos eran hombres valientes y vinieron a ser jefes del ejército 23 En aquel tiempo día por día acudían gentes a David para ayudarle, hasta que el ejército llegó a ser grande, como un ejército de Dios Un ejército de Dios. Hebraísmo que expresa una cosa extraordinaria, muy grande y valiosa. Cf. Salmos 64, 10; 67, 16; Jonás 3, 3