1 Crónicas 17
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Promesa del reino eterno
1 Morando ya David en su casa, dijo a Natán profeta: “He aquí, yo estoy habitando en una casa de cedro, mientras el Arca de la Alianza de Yahvé está debajo de lonas.” ss. Cf. II Reyes 7, 1-17 (para los versículos 1-15). Véase allí las notas 2 Respondió Natán a David: “Haz todo cuanto tienes en tu corazón, porque Dios está contigo.” Gran enseñanza. La unión con Dios mediante las virtudes teologales nos da la rectitud de corazón. Así lo entiende San Agustín cuando dice: “Ama y haz lo que quieras” 3 En aquella misma noche fue dirigida a Natán la palabra de Yahvé, que decía: 4 “Ve, y di a mi siervo David: Así dice Yahvé: No serás tú quien me edifique Casa para que habite en ella Mi siervo David: Solamente hombres muy santos reciben en el Antiguo Testamento el titulo honorífico de siervo de Dios, p. ej. Abrahán (Salmo 104, 6 y 42); Moisés (Éxodo 14, 31; Números 12, 7 s.); Elías (IV Reyes 9, 36; 10, 10) 5 Pues no he habitado en casa alguna desde el día en que hice subir a los hijos de Israel hasta el día de hoy; sino que anduve de una tienda a otra y (siempre mudando mi) morada 6 Dondequiera que iba con todo Israel, ¿dije Yo acaso una sola palabra a alguno de los Jueces de Israel a quienes mandé apacentar a mi pueblo: Por qué no me edificáis una Casa de cedro? 7 Dirás a mi siervo David: Así dice Yahvé de los Ejércitos: Yo te he tomado de la dehesa, de detrás de las ovejas, para que fueses el príncipe dé mi pueblo Israel 8 He estado contigo por dondequiera que has andado, y he extirpado a todos tus enemigos delante de ti, y te he dado nombradla semejante a la de los grandes de la tierra 9 He concedido morada a Israel, mi pueblo, y lo he plantado para que habite en su propio lugar; y no será más inquietado, ni volverán los hijos de la iniquidad a vejarlo como al principio, 10 y como en los días en que constituí Jueces sobre Israel, mi pueblo. He humillado a todos tus enemigos, y te anuncio que Yahvé va a edificarte a ti una casa. “Cuando se te cumplieren los días para que vayas a tus padres, Yo alzaré tu descendencia en pos de ti, a uno de entre tus hijos, y haré estable su reino ss. Aquí, como en Mateo 24, se entrelazan dos profecías separadas por un largo intervalo la una de la otra. La primera se refiere al trono de David, la segunda al Mesías; pues el reino de David y su casa tuvieron fin. Solamente en Cristo, hijo de David según la carne, se cumplirá la profecía. Véase Lucas 1, 31 ss. y Hebreos 1, 5-8 12 Él me edificará una Casa, y Yo haré estable su trono para siempre 13 Yo seré padre para él, y él será hijo para Mí, y no apartaré de él mi gracia, como la aparté de aquel que te ha precedido Aquel que te ha precedido: Saúl, el primer rey 14 Yo lo estableceré en mi Casa y en mi reino eternamente, y su trono será establecido para siempre.” 15 Conforme a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, habló Natán con David