1 Crónicas 2

Hijos de Jacob

He aquí los hijos de Israel: Rubén, Simeón, Leví, Judá, Isacar, Zabulón, Dan, José, Benjamín, Neftalí, Gad y Aser
Descendientes de Judá
Hijos de Judá: Er, Onán y Selá. Estos tres le nacieron de la hija de Súa, la cananea. Er, primogénito de Judá, era malo a los ojos de Yahvé, que le quitó la vida s. Véase Génesis capítulo 38. “Las tribus de Israel aparecen enumeradas según la importancia de su misión histórica y según su posición en la tierra de promisión. En las genealogías de cada tribu el autor no procede sistemáticamente ni pretende ser completo, antes bien, se contenta con reproducir las listas genealógicas o fragmentos de las mismas en cuanto pudo encontrarlas en las familias después del cautiverio. Debido a que la mayor parte de estas familias pertenecían a las tribus de Judá, Benjamín y Leví, son sus genealogías las que ofrecen menos lagunas” (Crampón) Tamar, nuera de Judá, le dio Fares y Zara. Todos los hijos de Judá fueron cinco Hijos de Fares: Hesrón y Hamul Hijos de Zara: Zimrí, Etán, Hernán, Calcol y Dará. En total, cinco Hijos de Carmí: Acar, que perturbó a Israel por cuanto pecó contra el anatema Acar se llama en el correspondiente capítulo de Josué (7, 1). Acán. Su pecado consistió en apoderarse de cosas consagradas al Señor como anatema Hijo de Etán: Azarías Hijos que le nacieron a Hesrón: Jerameel, Ram y Calubai Ram llamado en la Vulgata Aram (Rut 4, 19 y Mateo 1, 3 y 4). Calubai llamado Caleb en versículo 18 Ram engendró a Aminadab; Aminadab engendró a Naasón, príncipe de los hijos de Judá Naasón engendró a Salmá; Salmá engendró a Booz; Salmá es llamado Salmón en Rut 4, 20 y Mateo 1,4 Booz engendró a Obed; Obed engendró a Isaí Isaí engendró a Eliab, su primogénito; a Abinadab, el segundo; a Simeá, el tercero; a Natanael, el cuarto; a Radai, el quinto; a Osem, el sexto; a David, el séptimo Las hermanas de ellos fueron Sarvia y Abigail. Hijos de Sarvia: Abisai, Joab y Asael, tres Abigail dio a luz a Amasá. El padre de Amasá fue Jéter, ismaelita Caleb, hijo de Hesrón, tuvo hijos de Asubá, su mujer, y también de Yeriot. He aquí los hijos de (Asubá): Jéser, Sobab y Ardón Los nombres mencionados en los versículos 18-55 no ocurren en otros documentos, pertenecen, por lo tanto, a las fuentes propias de los Paralipómenos Murió Asubá, y Caleb tomó por mujer a Efrata, de la cual le nació Hur Hur engendró a Urí, y Urí engendró a Bezalel Después llegó Hesrón a la hija de Maquir, padre de Galaad, y la tomó por mujer, teniendo él ya sesenta años; de ella le nació Segub Segub engendró a Jaír, el cual tuvo veinte y tres ciudades en la tierra de Galaad Y quitó a los gesureos y sirios las villas de Jaír, juntamente con Kenat y sus aldeas; sesenta ciudades. Todos éstos eran hijos de Maquir, padre de Galaad Después de la muerte de Hesrón en Caleb-Efrata, Abiá, mujer de Hesrón, dio a luz a Ashur, padre de Tecoa Después de la muerte de Hesrón en Caleb-Efrata: Texto dudoso. Vulgata: Después de la muerte de Hesrón entró Caleb en Efrata. Sobre Caleb y su familia véase 4, 15; Números 13, 7; 14, 6; Josué 14, 6-14 Los hijos de Jerameel, primogénito de Hesrón, fueron: Ram, el primogénito, y Buná, Orem, Osem y Ahías Jerameel tuvo otra mujer, que se llamaba Atará, la cual fue madre de Onam Los hijos de Ram, primogénito de Jerameel: Maas, Jamín y Équer Los hijos de Onam fueron Samai y Jada; los hijos de Samai: Nadab y Abisur La mujer de Abisur se llamaba Abihaíl, la cual dio a luz a Ahbán y a Molid Hijos de Nadab: Séled y Apaim. Séled murió sin hijos Hijo de Apaim: Isí. Hijo de Isí: Sesán. Hijo de Sesán: Ahlai Hijos de Jadá, hermano de Samai: Jéter y Jonatán. Jéter murió sin hijos Hijos de Jonatán: Félet y Zaza. Éstos son los hijos de Jerameel Sesán no tuvo hijos, sino hijas; y tenía un siervo egipcio que se llamaba Jarhá Y dio Sesán una hija suya a Jarhá, su siervo, por mujer, la cual dio a luz a Atai Atai engendró a Natán; Natán engendró a Zabad; Zabad engendró a Eflal; Eflal engendró a Obed; Obed engendró a Jehú; Jehú engendró a Azarías; Azarías engendró a Heles; Heles engendró a Elasá: Elasá engendró a Sismai; Sismai engendro a Sallum; Sallum engendró a Jecamías, y Jecamías engendró a Elisamá Hijos de Caleb, hermano de Jerameel: Mesa, su primogénito, el cual fue padre de Cif, y los hijos de Maresá, padre de Hebrón Hijos de Hebrón: Coré, Tapúa, Réquem y Sema Sema engendró a Ráham, padre de Jorqueam; Réquem engendró a Samai Hijo de Samai: Maón; y Maón fue padre de Betsur Efá, mujer secundaria de Caleb, dio a luz a Harán, Mosá y Gasés. Harán engendró a Gases Hijos de Jahadai: Régem, Jotam, Gesan, Félet, Efá y Sáaf Maacá, mujer secundaria de Caleb, dio a luz a Séber y Tirhaná Dió a luz también a Sáaf, padre de Madmaná, y a Sevá, padre de Macbená y padre de Gabaá. Hija de Caleb fue Acsá Éstos fueron los hijos de Caleb, hijo de Hur, primogénito de Efrata: Sobal, padre de Kiryatyearim; Salmá, padre de Betlehem; Haref, padre de Betgader Sobal, padre de Kiryatyearim, tuvo estos hijos: Haroé y Hasihammenuhot En vez de los nombres de los hijos, la Vulgata da el sentido etimológico de ellos: Él que veía la mitad de los descansos Las familias de Kiryatyearim fueron: los Itreos, los Puteos, los Sumateos y los Misraítas. De ellos salieron los Soratitas y los Estaolitas Hijos de Salmá: Betlehem y los Netofateos, Atarot-Bet-Joab y Hasihammanahti, sarateo Las familias de los escribas que habitaban en Jabés, fueron los Tirateos, los Simateos y los Sucateos. Éstos son los Cineos, descendientes de Hamat, padre de la casa de Recab. Los Tiroteos, los Simateos, los Sucateos. Vulgata: y moraban en tiendas, cantando y tañendo. Hamat. Vulgata: Calor. Las diferencias entre la Vulgata y el hebreo no son de importancia; se trata solamente de otra forma de traducir las mismas letras hebreas, las que, tomadas en sentido etimológico y no como nombres de localidades y personas, tienen el significado que les da la Vulgata. Los escribas eran los doctores e intérpretes de la Ley y a la vez jurisconsultos. Sobre los Recabitas véase Jeremías 35, 6 ss. y IV Reyes 10, 15 y nota. Se deduce del contexto que el autor no habla de los escribas en general, sino solamente de los recabitas, que llevaban una admirable vida contemplativa. Cf. Jueces 1, 16 y nota