1David subió de allí y se estableció en los lugares fuertes de EngadíEngadí: Oasis en el desierto de Judá, en la costa occidental del Mar Muerto; en tiempo de San Jerónimo todavía poblado, hoy día completamente abandonado. Las viñas de Engadí se elogian en el Cantar de los Cantares (1, 13)2 Cuando Saúl volvió de la persecución de los filisteos, le dieron aviso, diciendo: “Mira, David está en el desierto de Engadí.”3 Tomó, pues, Saúl tres mil hombres escogidos de todo Israel, y salió en busca de David y su gente hasta las rocas de Yealims. Las rocas de Yealim: Algunos traducen: las rocas de las cabras montesas. La Vulgata tiene una pequeña ampliación del texto que dice: aun sobre las rocas más escarpadas, a donde sólo tas cabras montesas pueden subir. Para cubrir sus pies: eufemismo de la lengua hebrea: purgare ventrem. Cf. Jueces 3, 244 Y llegado a unos rediles de ovejas junto al camino, donde había una caverna, entró allí para cubrir sus pies, en tanto que David y sus hombres estaban sentados en el fondo de la caverna5 Entonces los hombres de David dijeron a éste: “He aquí el día de que te habló Yahvé diciendo: «Mira, que voy a entregar a tu enemigo en tus manos para que hagas con él como bien te parezca».” Y se levantó David, y cortó furtivamente la orla del manto de Saúlss. Cortó solamente la orla del manto del rey, para poder mostrarla como prueba de que no tuvo la intención de matarlo. La reverencia al rey es tan grande que cree haber violado su majestad al hacerlo. En toda esta narración es sumamente admirable. la virtud de David que no permite ni siquiera a sus soldados que toquen a la persona sagrada del rey, que en realidad era un tirano. David escribió sobre este episodio el Salmo 56, donde muestra cómo su enemigo cayó en la trampa, que inicuamente preparara contra él, y derrama su inspiración en alabanzas a la misericordia de Dios6 Mas después de esto le latía a David el corazón por haber cortado la orla (del manto) de Saúl,7 y dijo a sus hombres: “No permita Yahvé que yo haga tal cosa contra mi señor, el ungido de Yahvé, extendiendo contra él mi mano; porque es el ungido de Yahvé.”8 Con estas palabras contuvo David a sus hombres y no dejó que se levantasen contra Saúl. Salió, pues, Saúl de la caverna y siguió su camino9 Después de esto se levantó también David, y saliendo de la caverna se puso a gritar tras Saúl, diciendo: “¡Mi rey y señor!” Saúl miró atrás, y David inclinó el rostro hasta el suelo, y prosternándose10 dijo a Saúl: “¿Por qué escuchas las palabras de los que dicen: He aquí que David procura hacerte mal?David muestra a Saúl que le ha perdonado la vida
Gustave Doré (1832-1883), La Grande Bible de Tours (Alfred Mame et fils, Tours, 1866)
The Doré Bible Illustrations (Dover Publications, 1974) — Digitalizaciones facilitadas por Rev. Felix Just, S.J.11 Mira, en este mismo día ven tus ojos cómo Yahvé te ha entregado hoy en mis manos, en la caverna; y aunque me instigaron a que te matara, me he compadecido de ti, diciéndome: No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido de Yahvé12 Padre mío, mira, sí, mira en mi mano la orla de tu manto. Si yo al cortar la orla de tu manto no te he matado, podrás reconocer y ver que en mí no hay maldad ni rebeldía, y que no he pecado contra ti; y sin embargo tú estás cazando mi vida para quitármela13 ¡Juzgue Yahvé entre mí y ti, y sea Yahvé quien me vengue de ti!, mas yo no levantaré mi mano contra ti14 De los malos viene la maldad, dice un antiguo proverbio, pero yo no levantaré mi mano contra ti15 ¿Tras quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién estás persiguiendo? A un perro muerto, a una pulgaUn perro muerto, una pulga: es decir, un individuo de poco valor, hecho el escarnio del mundo, el más despreciable de los hombres; Cf. 26, 20. ¡Así habla David! Admiremos una vez más su inmensa humildad y mansedumbre, que así se expresa, siendo como era el único rey legítimo y pudiendo destruir tan fácilmente a su enemigo. En todo esto vemos el espíritu del que fue figura de Cristo16 ¡Sea Yahvé juez, y juzgue entre tú y yo! ¡Que Él vea y defienda mi causa, y que su sentencia me libre de tu mano!”
Saúl se reconcilia con David
17 Cuando David hubo acabado de hablar a Saúl estas palabras, dijo Saúl: “¿Es ésta tu voz, hijo mío, David?” Y alzó Saúl su voz y se puso a llorar18 Y dijo a David: “Más justo eres tú que yo; ya que me has hecho bien, en tanto que yo te he pagado con mal19 Hoy has manifestado tu bondad conmigo, pues cuando Yahvé me ha entregado en tus manos, no me has quitado la vida20 ¿Quién es el que hallando a su enemigo, lo deja seguir su camino sano y salvo? ¡Que Yahvé te haga bien en recompensa de lo que hoy has hecho conmigo!21 Ahora sé con certeza que tú reinarás, y que a tu mano pasará el reino de IsraelParece que el mismo Saúl se ha convencido que Dios estaba con David. Lo único que el desdichado rey quiere, es salvar a su familia. David lo promete con toda magnanimidad, no obstante lo cual Saúl volverá a perseguirlo en el capítulo 2622 Júrame, pues, por Yahvé que no extinguirás mi descendencia después de mí, y que no borrarás mi nombre de a casa de mi padre.”23 Y David se lo juró a Saúl, y Saúl fue a su casa, mas David y sus hombres subieron al lugar fuerte.David sabe que Dios nos previene contra los hombres (cf. Jeremías 17, 5; Mateo 10, 17; Juan 2, 24 s.). De ahí que, subiera de nuevo a su fortaleza
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