Jeremías 27
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
El yugo simbólico
1 Al principio del reinado de Joakim, hijo de Josías, rey de Judá, recibió Jeremías este oráculo de Yahvé: Algunos manuscritos hebreos y la versión siríaca ponen el nombre del rey Sedecías, en vez de Joakim. Se trata efectivamente de Sedecías, como se ve en los versículos 3, 12, y el primer versículo del capítulo siguiente 2 Así me dijo Yahvé: “Hazte una coyunda y un yugo, y póntelos sobre el cuello 3 Luego los enviarás al rey de Edom, al rey de Moab, al rey de los hijos de Ammón, al rey de Tiro y al rey de Sidón, por mano de los mensajeros que han venido a Jerusalén a (tratar con) Sedecías rey de Judá; Los pueblos vecinos habían enviado mensajeros a Jerusalén para concertar una alianza y deliberar sobre las medidas a tomar contra los babilonios. La respuesta de Dios por intermedio del profeta consiste en la entrega de yugos a los embajadores. El acto era más que elocuente, pues todos sabían lo que significaba el yugo y a quién se refería el profeta aunque no lo dijo expresamente en los versículos 4 y siguientes 4 y les ordenarás que digan a sus señores: Así dice Yahvé de los ejércitos, el Dios de Israel: De esta manera habéis de hablar a vuestros señores: 5 Yo he hecho la tierra, a los hombres y las bestias que hay sobre la faz de la tierra con mi gran poder y mi brazo extendido; y la doy a quien me place Doy a quien me place: El Señor ostenta no solamente su intervención decisiva en el reparto de los reinos de la tierra, sino también su soberana libertad para darlos a quien quiere. Véase Romanos 9, 15 ss. y notas 6 Al presente he dado todas estas tierras en poder de Nabucodonosor, rey de Babilonia, siervo mío; y le he dado también las bestias del campo para su servicio 7 Todos los pueblos le han de servir, a él y a su hijo, y al hijo de su hijo, hasta que también a su país le toque el turno y lo sometan grandes naciones y reyes poderosos Falta en los Setenta. El reino neo babilónico o caldeo sólo se mantuvo durante sesenta y seis años, siendo sus reyes Nabucodonosor, Evilmerodac, Neriglisar y Nabunaid, quien hizo participar en el reino a su hijo Baltasar (Daniel capítulo 5) 8 Al pueblo y al reino que no le sirviere a él, a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no sometiere su cerviz al yugo del rey de Babilonia, a tal pueblo visitaré Yo con la espada y con hambre y con peste, hasta destruirlo por mano de él. —Oráculo de Yahvé 9 Vosotros no escuchéis a vuestros profetas, ni a vuestros adivinos, ni a vuestros soñadores, ni a vuestros agoreros, ni a vuestros magos, que os repiten: «No seréis siervos del rey de Babilonia», Enumeración de diversas clases de falsos profetas. Soñadores: los que pretenden recibir inspiraciones en sueños. Magos, en sentido malo: embaucadores, farsantes. Mago, en el sentido primitivo, significaba entre los medos y persas al hombre sabio, filósofo y también médico, porque estas ciencias eran una sola, que consistía en averiguar cómo la voluntad de Dios se manifestaba en los fenómenos del cielo astral. De ahí que entre aquellos pueblos paganos consideraran a los magos como profetas y conocedores de los secretos divinos. De los medos y persas llegó esta institución a los babilonios, en cuyo ejército había muchos soldados de origen medo-persa. mas el contacto con Babilonia significa a la vez la decadencia de la institución; y en vez de buscar la voluntad de Dios los magos imitaban las maquinaciones de los adivinos y agoreros. El libro de Daniel nos muestra cuán grande era su autoridad en la corte del rey de Babilonia. En el Nuevo Testamento aparecen las dos ramas de los magos, los buenos ante el pesebre del Niño Jesús (Mateo 2, 1 ss.), y los malos en la figura de Simón Mago (Hechos de los Apóstoles 8, 9ss.) 10 porque lo que os profetizan es mentira; para que seáis arrojados de vuestra tierra y Yo os destierre y perezcáis Véase 25, 11 s. y nota 11 Pero al pueblo que sometiere su cerviz al yugo del rey de Babilonia para servirle, lo dejaré en paz y en su tierra, dice Yahvé, y la cultivará y morará en ella