Jeremías 43
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Jeremías es llevado a Egipto
1 Cuando Jeremías hubo acabado de transmitir al pueblo entero todas las palabras de Yahvé, su Dios, todas aquellas palabras que Yahvé, su Dios, le había encargado decirles, 2 respondieron Azarías, hijo de Osaías, y Johanán, hijo de Caree, y todos los hombres rebeldes: “Es mentira lo que dices; no te ha enviado Yahvé, nuestro Dios, para decir: «No vayáis a Egipto para habitar allí»; Es mentira: Así habla el corazón pervertido. En realidad, saben muy bien que Jeremías no miente y que nada le importa la impresión producida por sus palabras. Aunque le echaran en la cárcel por tercera vez, no cambiaría siquiera un ápice de lo que Dios le ha revelado. Quebrantan también, con su conducta, el juramento dado en 42, 5. Es que nada resulta más duro que perseverar en las opiniones de Dios cuando van contra los deseos del corazón 3 es Baruc, hijo de Nerías, el que te instiga contra nosotros, para entregarnos en manos de los caldeos, a fin de que nos maten, o nos deporten a Babilonia.” Baruc, el secretario del profeta, es objeto inmediato de las acusaciones que en realidad se dirigen contra Jeremías 4 De este modo Johanán, hijo de Caree, y todos los capitanes de las tropas, y todo el pueblo desobedecieron la orden de Yahvé de permanecer en la tierra de Judá 5 Y así Johanán, hijo de Caree, y todos los capitanes de las tropas tomaron a todo el resto de Judá, a los que de todas las regiones donde había dispersos, habían regresado para habitar en la tierra de Judá; 6 a hombres, mujeres y niños, a las hijas del rey, y a cuantos Nabuzardán, capitán de la guardia, había dejado con Godolías, hijo de Ahicam, hijo de Safán, y también al profeta Jeremías y a Baruc, hijo de Nerías; Colígese de aquí y de 42, 9 ss. que el profeta fue arrastrado a Egipto contra su voluntad. Nótese el contraste con el versículo 2, donde le tratan de mentiroso. ¿De qué les sirve un profeta mentiroso? ¿Por qué le llevan consigo? ¿No es precisamente porque saben que su palabra es auténtica y que Dios está con él? Tenemos en este episodio un ejemplo de la inconsecuencia humana. Por una parte queremos ser fieles a la palabra de Dios, que nos atrae con sus divinas promesas; y por otra parte la rechazamos cuando no concuerda con nuestros intereses. En vano intentaremos servir a dos señores, a Dios y a los apetitos de la carne, pues, como dice Jesús, el que quiere servir a dos señores, “o tendrá aversión al uno y amor al otro, o, si se sujeta al primero, mirará con desdén al segundo” (Mateo 6, 24) 7 y entraron en la tierra de Egipto, no obedeciendo la orden de Yahvé, y llegaron hasta Tafnis Tafnis: Cf. 2, 16; 44, 1. En Tafnis, situada en el delta del Nilo, residían en aquel tiempo los faraones