1Entonces todo el pueblo de Judá tomó a Ocías, que tenía diez y seis años, y lo proclamaron rey en lugar de su padre Amasíasss. Cf. IV Reyes 15, 1 ss. En los libros de los Reyes (IV Reyes 14, 21) Ocias lleva el nombre de Asarías2 Él edificó a Elat y la restituyó a Judá, después que el rey (Amasías) había ido a descansar con sus padresElat: puerto del golfo elanítico (hoy día de Akaba) del Mar Rojo, situado cerca de Esionguéber3 Diez y seis años tenía Ocías cuando empezó a reinar, y reinó cincuenta y dos años en Jerusalén. Su madre se llamaba Jecolía, de Jerusalén4 Hizo lo que era recto a los ojos de Yahvé, según todo lo que había hecho su padre Amasías5 Cuidó de buscar a Dios durante la vida de Zacarías, que le instruyó en el temor de Dios; y por cuanto buscó a Yahvé, Dios le dio prosperidad
Ocías organiza la defensa
6 Salió a campaña contra los filisteos y derribó el muro de Gat, el muro de Jabné y el muro de Azoto, y edificó ciudades en (el territorio de) Azoto y entre los filisteos7 Dios le ayudó contra los filisteos, contra los árabes que habitaban en Gurbaal, y contra los meunitasLos meunitas habitaban al este o sureste de Edom. Algunos leen mineos, Vulgata ammonitas. Cf. 20, 1 y nota. Gurbaal: según San Jerónimo: Gerara, donde habitaron Abrahán e Isaac8 Los ammonitas trajeron presentes a Ocías, y su fama llegó hasta la frontera de Egipto; porque se había hecho sumamente poderoso9 Ocías construyó torres en Jerusalén sobre la puerta del Ángulo, sobre la puerta del Valle y en el ángulo, y las fortificó10 Construyó también torres en el desierto, y excavó muchas cisternas; pues poseía muchos ganados, en la Sefelá y en el Mischor, también labradores y viñadores en las montañas y en los campos fértiles, porque amaba la agriculturaSefelá: la llanura entre el Mediterráneo y la montaña de Judá. Mischor: la meseta situada en la Transjordania meridional que antes pertenecía a los ammonitas (cf. v. 8). Los campos fértiles: Vulgata: Carmelo. No se refiere al monte Carmelo que estaba fuera del reino de Judá. Había una localidad del mismo nombre en la región meridional de Judá (cf. I Reyes 25, 2)11 Ocías tenía un ejército de guerra, que salía a campaña en divisiones, conforme al número del censo de ellos, hecho por el secretario Jeiel y el escriba Maasías, a las órdenes de Hananías, uno de los príncipes del rey12 El número total de los jefes de las casas paternas, guerreros valerosos, era de dos mil seiscientos13 A sus órdenes estaba un ejército de trescientos siete mil quinientos hombres, que hacían la guerra con gran pujanza, ayudando al rey contra el enemigo14 Ocías les proporcionó, a todo aquel ejército, escudos y lanzas, yelmos y corazas, arcos y hondas para tirar piedras15 Hizo construir en Jerusalén máquinas, inventadas por hombres ingeniosos, para colocarlas sobre las torres y los ángulos y para arrojar saetas y piedras grandes. Su fama se extendió lejos, porque fue socorrido maravillosamente, de manera que llegó a ser poderoso
Prevaricación y castigo de Ocías
16 Mas una vez fortalecido en su poder, se engrió su corazón hasta acarrearle la ruina. Pues prevaricó contra Yahvé su Dios, entrando en el Templo de Yahvé, para quemar incienso sobre el altar del inciensoss. Ocías usurpó derechos reservados a los sacerdotes (cf. Éxodo 27, 1 y nota). Por eso mismo reprobó Dios a Saúl (cf. I Paralipómenos 16, 1 ss. y nota). Ocías, como su padre (25, 15 ss.) concluye miserablemente, por la soberbia, una vida que antes fue ejemplar. Contrasta esta actitud diametralmente con la pequeñez de David (cf. I Paralipómenos 18, 6 y nota)17 Entró tras él Azarías, el sacerdote, y con él ochenta sacerdotes de Yahvé, hombres valientes;18 que se opusieron al rey Ocías y le dijeron: “No te corresponde a ti, oh Ocías, quemar incienso a Yahvé, sino a los sacerdotes, los hijos de Aarón, que han sido consagrados para quemar el incienso. ¡Sal del Santuario, porque has pecado, y no será esto para honra tuya ante Yahvé Dios!”19 Entonces Ocías, que tenía en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira, y en tanto que se irritaba contra los sacerdotes, brotó la lepra en su frente, a vista de los sacerdotes, en la Casa de Yahvé, frente al altar del incienso20 Azarías, el Sumo Sacerdote, y todos los sacerdotes dirigieron hacia él sus miradas, y he aquí que tenía la lepra en su frente. Por lo cual lo echaron de allí a toda prisa; y él mismo se apresuró a salir, porque Yahvé le había herido21 El rey Ocías quedó leproso hasta el día de su muerte, y habitó en una casa apartada, como leproso, porque había sido excluido de la Casa de Yahvé, y su hijo Joatán gobernaba la casa del rey, y juzgaba al pueblo del paísCf. IV Reyes 15, 5-722 Los demás hechos de Ocías, los primeros y los postreros, los escribió el profeta Isaías, hijo de AmósCf. Isaías 1, 1; 6, 123 Ocias se durmió con sus padres, y le sepultaron con sus padres en el campo de los sepulcros de los reyes, porque decían: “Es un leproso.” En su lugar reinó su hijo Joatán.En el campo de los sepulcros, pero no en los sepulcros mismos de los reyes