2 Reyes 1
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Ococías de Israel y Elías
I. Los dos reinos hasta la caída de Samaría
1 Después de la muerte de Acab, se rebeló Moab contra Israel Sobre las cuestiones introductorias véase el III libro de los Reyes 2 Un día se cayó Ococías por una ventana de su aposento alto en Samaría, de modo que quedó enfermo. Despachó, pues, mensajeros, a los cuales dijo: “Id y consultad a Beelzebul, dios de Acarón, si acaso sanaré de esta enfermedad.” Beelzebul, que significa “Baal” (señor) de las moscas, era nombre del ídolo de Acarón, una de las cinco ciudades de los filisteos. Ese ídolo representaba la exuberante fecundidad de la naturaleza, que se muestra en las moscas. Opinan algunos que por medio de ellas se daban oráculos a los consultantes. Los judíos usaban el nombre para designar al príncipe de los demonios (Mateo 10, 25; 12, 24; Marcos 3, 22; Lucas 11, 15). El texto griego dice Beelzebul, lo que significa: Baal del estiércol 3 Dijo entonces el ángel de Yahvé a Elías tesbita: “Levántate y sube al encuentro de los mensajeros del rey de Samaría y diles: « ¿Acaso no hay Dios en Israel, para que vayáis a consultar a Beelzebul, dios de Acarón? 4 Por esto, así dice Yahvé: No dejarás la cama en que te has postrado, sino que morirás sin remedio.»” Y Elías se marchó 5 Volvieron los mensajeros. El rey les dijo: “¿Por qué estáis ya de vuelta?” 6 Le contestaron: “Un hombre vino a nuestro encuentro y nos dijo: Id y volveos al rey que os ha enviado, y decidle: Así dice Yahvé: ¿Acaso no hay Dios en Israel, para que tú envíes a consultar a Beelzebul, dios de Acarón? Por tanto no dejarás la cama en que te has postrado, sino que morirás sin remedio.” 7 Él les preguntó: “¿Qué aspecto tenía ese hombre que subió a vuestro encuentro y os ha dicho esto?” 8 Ellos le respondieron: “Era un varón cubierto de una piel velluda y un cinto de cuero ceñido a sus lomos.” Dijo (el rey) : “Es Elías tesbita.” Cubierto de una piel velluda. Vulgata: un hombre peludo . Se puede pensar también en un hombre vestido con túnica tejida de pelos. Este vestido y el cinto de cuero son semejantes a la zamarra de San Juan Bautista (Mateo 3. 4). Estos dos grandes predicadores predicaban penitencia no sólo con la boca, sino también con las obras 9 Entonces envió el rey un capitán de cincuenta hombres con sus cincuenta soldados; el cual subió hasta (el profeta) , y he aquí que éste estaba sentado sobre la cumbre del monte. Y le dijo: “Varón de Dios, el rey ha dicho: «Desciende.»”Citado en 2
- Este capítulo Summa (EN)(II-II 108.1
II-II 174.5)