2 Reyes 12
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Restauración del Templo
1 Joás tenía siete años cuando empezó a reinar. 2 Joás empezó a reinar el año séptimo de Jehú y reinó cuarenta años en Jerusalén. Su madre se llamaba Sebiá de Bersabee Compárese este capítulo con II Paralipómenos 24, 1-27 3 Hizo Joás lo que era recto a los ojos de Yahvé todo el tiempo que le dirigió el sacerdote Joiadá Después se corrompió (II Paralipómenos 24, 15 ss.). Con esto se ve lo que vale el consejo y la dirección de un hombre verdaderamente sobrenatural. Si cuidamos mucho de que sea bueno el médico a quien confiamos la salud del cuerpo, ¡cuánto más este otro! 4 Pero los lugares altos no desaparecieron, y el pueblo siguió sacrificando y quemando incienso en los lugares altos Habla de los sacrificios ofrecidos a Dios, que todavía se hacían en los lugares altos, fuera del Templo de Jerusalén, el cual, según la Ley, era el único lugar destinado para los sacrificios 5 Joás dijo a los sacerdotes: “Todo el dinero que como cosa santificada entre en la Casa de Yahvé, la tasa personal de cada uno, el dinero de rescate de personas, según su valuación, y todo el dinero que voluntariamente se ofrece a la Casa de Yahvé, 6 tómenlo los sacerdotes, cada uno de las manos de sus conocidos; y hagan reparar los desperfectos de la Casa dondequiera que se hallaren deterioros.” 7 Pero hasta el año veinte y tres del rey Joás, los sacerdotes no habían aún reparado los desperfectos de la Casa 8 Llamó, pues, el rey Joás al sacerdote Joiadá y a los sacerdotes, y les dijo: “¿Por qué no reparáis los deterioros de la Casa? En adelante no podréis más tomar el dinero de vuestros conocidos, sino que habéis de entregarlo para los deterioros de la Casa.” 9 Consintieron los sacerdotes en no recibir más dinero del pueblo, ni hacer ellos las reparaciones de la Casa En este episodio el Espíritu Santo nos enseña a administrar debidamente las limosnas dadas para la Casa de Dios y el culto. Por haberlas empleado en propio provecho se les quita a los sacerdotes el derecho de administrarlas. Cf. I Timoteo 6, 5, donde San Pablo habla de los que piensan que la piedad es una granjería 10 Entonces el sacerdote Joiadá tomó un arca, hizo un agujero en la tapa de ella, y la colocó junto al altar, a la derecha, por donde se entraba en la Casa de Yahvé; y los sacerdotes que guardaban la puerta metían allí todo el dinero que fue traído a la Casa de Yahvé 11 Cuando veían que había mucho dinero en el arca, subía el secretario del rey, con el Sumo Sacerdote, y metían el dinero en bolsas y lo contaban todo cuanto había en la Casa de Yahvé 12 Y después de pesarlo entregaban el dinero en manos de los que hacían la obra, es decir, en manos de los encargados de la Casa de Yahvé; y ellos lo gastaban para pagar a los carpinteros y a los constructores que trabajaban en la Casa de Yahvé; 13 y a los albañiles y a los canteros, y para comprar maderas y piedras labradas, necesarias para las reparaciones de la Casa de Yahvé y para todo lo que se gastaba en la reparación de la Casa 14 Pero de ese dinero que ingresaba en la Casa de Yahvé, no se hacían para la Casa de Yahvé fuentes de plata, ni cuchillos, ni aspersorios, ni trompetas, ni utensilio alguno de oro y plata, 15 sino que se daba a quienes hacían la obra; y ellos restauraban con ello la Casa de Yahvé 16 No se tomaban cuentas a los hombres, en cuyas manos se entregaba el dinero, para dárselo a los que hacían las obras, porque trabajaban con probidad 17 No ingresaba en la Casa de Yahvé el dinero de los sacrificios por la culpa o por el pecado, pues éste era de los sacerdotes Cf. Levítico capítulos 5 y 6