San Juan 17
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Jesús ora por la gloria del Padre y por su propia glorificación
1 Así habló Jesús . Después, levantando sus ojos al cielo, dijo: “Padre, la hora es llegada; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a Ti; ss. Jesús, que tanto oró al Padre “en los días de su carne” (Hb. 5, 7), pronuncia en alta voz esta oración sublime, para dejarnos penetrar la intimidad de su corazón lleno todo de amor al Padre y a nosotros. Dando a conocer el Nombre de Padre (v. 6 ss.) ha terminado la misión que Él le encomendó (v. 4). Ahora el Cordero quiere ser entregado como víctima “en manos de los hombres” (14, 31 y nota), pero apenas hace de ello una vaga referencia en el v. 19. “Es pues con razón que el P. Lagrange intitula el c. 17: Oración de Jesús por la unidad, de preferencia al título de Oración sacerdotal, que ordinariamente se le da siguiendo al luterano Chytraeus Koohhafen † 1600” (Pirot) 2 –conforme al señorío que le conferiste sobre todo el género humano– dando vida eterna a todos los que Tú le has dado Que tu Hijo te glorifique... dando vida eterna: Meditemos aquí el abismo de bondad en el Padre y en el Hijo, ante tan asombrosa revelación. En este momento culminante de la vida de Jesús, en esta conversación íntima que tiene con su Padre, nos enteramos de que la gloria que el Hijo se dispone a dar al Eterno Padre, y por la cual ha suspirado desde la eternidad, no consiste en ningún vago misterio ajeno a nosotros, sino que todo ese infinito anhelo de ambos está en darnos a nosotros su propia vida eterna 3 Y la vida eterna es: que te conozcan a Ti, solo Dios verdadero, y a Jesucristo Enviado tuyo El con ocimiento del Padre y del Hijo –obra del Espíritu de ambos “que habló por los profetas”– se vuelve vida divina en el alma de los creyentes , los cuales son “partícipes de la naturaleza divina” (2 Pe. 1, 4). Cf. v. 17 y nota; Sb. 15, 3 4 Yo te he glorificado a Ti sobre la tierra dando acabamiento a la obra que me confiaste para realizar 5 Y ahora Tú, Padre, glorifícame a Mí junto a Ti mismo, con aquella gloria que en Ti tuve antes que el mundo existiese” Es evidente, como dice S. Agustín, que si pide lo que desde la eternidad tenía, no lo pide para su Persona divina, que nunca lo había perdido, sino para su Humanidad santísima, que en lo sucesivo tendrá la misma gloria de Hijo de Dios, que tenía el Verbo (cf. v. 22; Sal. 2, 7 y nota)
Ruega por los discípulos
6 “Yo he manifestado tu Nombre a los hombres que me diste ( apartándolos ) de l mundo. Eran tuyos, y Tú me los diste, y ellos han conservado tu palabra Tu nombre, es decir, “a Ti mismo, lo que Tú eres, y por sobre todo, el hecho de que eres Padre” (Joüon) 7 Ahora saben que todo lo que Tú me has dado viene de Ti Hemos visto a través de todo este Evangelio que la preocupación constante de Jesús fue mostr ar que sus palabras no eran de Él sino del Padre. Véase 12, 49 s 8 Porque las palabras que Tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han recibido y han conocido verdaderamente que Yo salí de Ti, y han creído que eres Tú quien me has enviado Ellos las han recibido... y han creído: Admiremos, en esta conversación entre las Personas divinas, el respeto, que bien puede llamarse humilde, por la libertad de espíritu de cada hombre, no obstante ser Ellos omnipotentes y tener sobre sus creaturas todos los derechos. Nada más contrario, pues, a las enseñanzas divinas, que el pretender forzar a los hombres a que crean, o castigar a los que no aceptan la fe. Véase Ct. 3, 5; Ez. 14, 7 y notas 9 Por ellos ruego; no por el mundo, sino por los que Tú me diste, porque son tuyos ss. Nueva y terrible sentencia contra el mundo (véase 14, 30; 15, 18; 16, 11 y notas). ¡Nótese el sentido! 1º Por ellos ruego... porque son tuyos: pues todo lo tuyo me es infinitamente amable sólo por ser cosa del Padre a quien amo. Es decir, que nosotros, sin saberlo ni merecerlo, disfrutamos de un título irresistible al amor de Jesús, y es: el solo hecho de que somos cosa del Padre y hemos sido encomendados por Él a Jesús a Quien el Padre le encargó que nos salvase (6, 37-40). 2º En ellos he sido glorificado, es decir, a causa de ellos (cf. v. 19). La gloria del Hijo consiste como la del Padre (v. 2 y nota), en hacernos el bien a nosotros. Jesús ya nos había dicho en 10, 17, que el amor de su Padre, que es para el Hijo la suma gloria, lo recibe Él por eso: porque pone su vida por nosotros (véase allí la nota). Ante abismos como éste, de una bondad y un amor, y unas promesas que jamás habría podido concebir el más audaz de los ambiciosos, comprendemos que todo el Evangelio y toda la divina Escritura tienen que estar dictados por ese amor, es decir, impregnados de esa bondad hacia nosotros, porque Dios es siempre el mismo. De aquí que para entender la Biblia hay que preguntarse, en cada pasaje, qué nueva prueba de amor y de misericordia quiere manifestarnos allí el Padre, o Jesús. ¿Es éste el espíritu con que la leemos nosotros? El que no entiende, es porque no ama, dice el Crisóstomo; y el que no ama, es porque no se cree amado, dice S. Agustín. También en otro sentido el Hijo ha sido glorificado en nosotros, en cuanto somos su trofeo. Si no pudiera mostrarnos al Padre y al universo como frutos de su conquista, ¿de qué serviría toda su hazaña, toda la epopeya de su vida? Vemos aquí la importancia abismante que se nos atribuye en el seno de la misma Divinidad, en los coloquios del Hijo con el Padre, y si vale la pena pensar en las mentiras del mundo ante una realidad como ésta. Porque si somos del mundo, Él ya no ruega por nosotros, como aquí lo dice. Entonces quedamos excluidos de su Redención, es decir, que nuestra perdición es segura 10 Pues todo lo mío es tuyo, y todo lo tuyo es mío, y en ellos he sido glorificado 11 Yo no estoy ya en el mundo, pero éstos quedan en el mundo mientras que Yo me voy a Ti. Padre Santo, por tu nombre, que Tú me diste, guárdalos para que sean uno como somos nosotros Véase 18, 36; Mt. 16, 16 ss. y notas 12 Mientras Yo estaba con ellos, los guardaba por tu Nombre, que Tú me diste, y los conservé, y ninguno de ellos se perdió sino el hijo de perdición, para que la Escritura fuese cumplida El hijo de perdición es Judas. Véas e Mc. 14, 21; Sal. 40, 10; 54, 14; Hch. 1, 16. Hijo de perdición se llama también al Anticristo (2 Ts. 2, 3) 13 Mas ahora voy a Ti, y digo estas cosas estando ( aún ) en el mundo, para que ellos tengan en sí mismos el gozo cumplido que tengo Yo 14 Yo les he dado tu palabra y el mundo les ha tomado odio, porque ellos ya no son del mundo, así como Yo no soy del mundo 15 No ruego para que los quites del mundo, sino para que los preserves del Maligno Es lo que imploramos en la última petición del Padre nuestro (Mt. 6, 13) 16 Ellos no son ya del mundo, así como Yo no soy del mundo 17 Santifícalos en la verdad : la verdad es tu palabra “Vemos aquí hasta qué punto el conocimiento y amor del Evangelio influye en nuestra vida espiritual. Jesús habría podido decirle que nos santificase en la caridad, que es el supremo mandamiento. Pero Él sa be muy bien que ese amor viene del conocimiento (v. 3). De ahí que en el plan divino se nos envió primero al Verbo, o sea la Palabra, que es la luz; y luego, como fruto de Él, al Espíritu Santo que es el fuego, el amor”. Cf. Sal. 42, 3 18 Como Tú me enviaste a Mí al mundo, también Yo los he enviado a ellos al mundo 19 Y por ellos me santifico Yo mismo, para que también ellos sean santificados, en la verdad” Por ellos me santifico: Vemos aquí una vez más el carácter espontáneo del sacrificio de Jesús. Cf. 14, 31 y nota. En el lenguaje litúrgico del Antiguo Testamento “santificar” es segregar para Dios. En Jesús esta segregación es su muerte, segregación física y total de este mundo (v. 11 y 13); para los discípulos, se trata de un divorcio del mundo (v. 14-16) en orden al apostolado de la verdad que santifica (v. 3 y 17)Ruega por todos los que van a creer en Él
20 “Mas no ruego sólo por ellos, sino también por aquellos que, mediante la palabra de ellos, crean en Mí , La fe viene del poder de la palabra evangélica (Rm. 10, 17), la cual nos mueve a obrar por amor (Ga. 5, 6). La oración omnipotente de Jesús se pone aquí a disposición de los verdaderos predicadores de la palabra revelada, para darles eficacia sobre los que la escuchan 21 a fin de que todos sean uno, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti, a fin de que también ellos sean en nosotros, para que el mundo crea que eres Tú el que me enviaste Para que el mundo crea: Se nos da aquí otra regla infalible de apologética sobrenatural (cf. 7, 17 y nota), que coincide con el sello de los verdaderos discípulos, señalado por Jesús en 13, 35. En ellos el poder de la palabra divina y el vigor de la fe se manifestarán por la unión de sus corazones (cf. nota anterior), y el mundo creerá entonces, ante el espectáculo de esa mutua caridad, que se fundará en la común participación a la vida divina (v. 3 y 22). Véase los vv. 11, 23 y 26 22 Y la gloria que Tú me diste, Yo se la he dado a ellos, para que sean uno como nosotros somos Uno : Esa gloria es la divina naturaleza, que el Hijo recibe del Padre y que nos es comunicada a nosotros por el Espíritu Santo mediante el misterio de la adopción como hijos de Dios, que Jesús nos conquistó con sus méritos infinitos. Véase 1, 12 s.; Ef. 1, 5 y notas 23 Yo en ellos y Tú en Mí, a fin de que sean perfectamente uno, y para que el mundo sepa que eres Tú quien me enviaste y los amaste a ellos como me amaste a Mí Perfectamente uno: ¡consumarse en la unidad divina con el Padre y el Hijo! No hay panteísmo brahmánico que pueda compararse a esto. Creados a la imagen de Dios, y restaurados luego de nuestra degeneración por la inmolación de su Hijo, somos hechos hijos como Él (v. 22); partícipes de la naturaleza divina (v. 3 y nota); denominados “dioses” por el mismo Jesucristo (10, 34); vivimos de su vida misma, como Él vive del Padre (6, 58), y, como si todo esto no fuera suficiente, Jesús nos da todos sus méritos para que el Padre pueda considerarnos coherederos de su Hijo (Rm. 8, 17) y llevarnos a esta consumación en la Unidad, hechos semejantes a Jesús (1 Jn. 3, 2), aun en el cuerpo cuando Él venga (Fil. 3, 20 s.), y compartiendo eternamente la misma gloria que su Humanidad santísima tiene hoy a la diestra del Padre (Ef. 1, 20; 2, 6) y que es igual a la que tuvo siempre como Hijo Unigénito de Dios (v. 5) 24 Padre, aquellos que Tú me diste quiero que estén conmigo en donde Yo esté, para que vean la gloria mía, que Tú me diste, porque me amabas antes de la creación del mundo Que estén conmigo: Literalmente: que sean conmigo. Es el complemento de lo que vimos en 14, 2 ss. y nota. Este Hermano mayor no concibe que Él pueda tener, ni aun ser, algo que no tengamos o seamos nosotros. Es que en eso mismo ha hecho consistir su gloria el propio Padre (v. 2 y nota). De ahí que las palabras: Para que vean la gloria mía quieren decir: para que la compartan, esto es, la tengan igual que Yo. San Juan usa aquí el verbo theoreo, como en 8, 51, donde ver significa gustar, experimentar, tener. En efecto, Jesús acaba de decirnos (v. 22) que Él nos ha dado esa gloria que el Padre le dio para que lleguemos a ser uno con Él y su Padre, y que Éste nos ama lo mismo que a Él (v. 23). Aquí, pues, no se trata de pura contemplación sino de participación de la misma gloria de Cristo, cuyo Cuerpo somos. Esto está dicho por el mismo S. Juan en 1 Jn. 3, 2; por S. Pablo, respecto de nuestro cuerpo (Fil. 3, 21), y por S. Pedro aun con referencia a la vida presente, donde ya somos “copartícipes de la naturaleza divina” (2 Pe. 1, 4; cf. 1 Jn. 3, 3). Esta divinización del hombre es consecuencia de que, gracias al renacimiento que nos da Cristo (cf. 3, 2 ss.), Él nos hace “nacer de Dios” (1, 13) como hijos verdaderos del Padre lo mismo que Él (1 Jn. 3, 1). Por eso Él llama a Dios “mi Padre y vuestro Padre”, y a nosotros nos llama “hermanos” (20, 17). Este v. vendría a ser, así, como el remate sumo de la Revelación, la cúspide insuperable de las promesas bíblicas, la igualdad de nuestro destino con el del propio Cristo (cf. 12, 26; 14, 2; Ef. 1, 5; 1 Ts. 4, 17; Ap. 14, 4). Nótese que este amor del Padre al Hijo “antes de la creación del mundo” existió también para nosotros desde entonces, como lo enseña S. Pablo al revelar el gran “Misterio” escondido desde todos los siglos. Véase Ef. 1, 4; 3, 9 y notas 25 Padre Justo, si el mundo no te ha conocido, te conozco Yo, y éstos han conocido que eres Tú el que me enviaste ; Notemos el tono dulcísimo con que habla aquí a su Padre como un hijo pequeño y fiel que quisiera consolarlo de la ingratitud de los demás 26 y Yo les hice conocer tu nombre, y se lo haré conocer para que el amor con que me has amado sea en ellos y Yo en ellos” . Aquí vemos compendia da la misión de Cristo: dar a conocer a los hombres el amor del Padre que los quiere por hijos, a fin de que, por la fe en este amor y en el mensaje que Jesús trajo a la tierra, puedan poseer el Espíritu de adopción, que habitará en ellos con el Padre y el Hijo. La caridad más grande del Corazón de Cristo ha sido sin duda alguna este deseo de que su Padre nos amase tanto como a Él (v. 24). Lo natural en el hombre es la envidia y el deseo de conservar sus privilegios. Y más aún en materia de amor, en que queremos ser los únicos. Jesús, al contrario de nosotros, se empeña en dilapidar el tesoro de la divinidad que trae a manos llenas (v. 22) y nos invita a vivir de Él esa plenitud de vida divina (1, 16; 15, 1 ss.) como Él la vive del Padre (6, 58). Todo está en creer que Él no nos engaña con tanta grandeza (cf. 6, 29)Citado en 483
- Este capítulo CCC(¶2604
¶2746 Christifideles Laici(§64)Dominum Et Vivificantem(§59)Ecclesiam Suam(§49¶2758) §62) Mysterium Fidei(§8)Sacerdotalis Caelibatus(§32)Saeculo Exeunte Octavo(§46) - v. 1 CCC(¶730
¶1085 Summa (EN)(III 21.3¶2750) III 83.4) Ad Gentes(§7)Dei Verbum(§2)Gaudete In Domino(§27)Pastores Dabo Vobis(§42)Redemptoris Mater(§21)Sacramentum Caritatis(§35) - v. 2 CCC(¶2750
¶2751) Dei Verbum(§2)Mystici Corporis Christi(§21§47 Pastores Dabo Vobis(§42)§48) - v. 3 CCC(¶217
¶684 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(122)Summa (EN)(I 10.3¶1721 ¶1996 ¶2751) I 12.4 Ad Catholici Sacerdotii(§65I 12.6 I 31.4 I-II 3.2 I-II 3.4 I-II 114.4 II-II 1.8 II-II 24.12 III 9.2 III 59.5 Suppl 90.3) §72) Apostolicam Actuositatem(§3)Dei Verbum(§2)Dominum Et Vivificantem(§8)Ecclesia In Africa(§77)Ecclesia In Asia(§18)Evangelium Vitae(§37)Gaudete Et Exsultate(§170)Lebanon(§36)Magnae Dei Matris(§5)Mit Brennender Sorge(§18)Mystici Corporis Christi(§32§70 Pastores Dabo Vobis(§42)Reconciliatio Et Paenitentia(§17)Redemptoris Missio(§23)Sacrosanctum Concilium(§9)Spe Salvi(§27)Tertio Millennio Adveniente(§49)Vicesimus Quintus Annus(§7)§71) - v. 4 CCC(¶767
¶1069 Dei Verbum(§4)Dominum Et Vivificantem(§25)Fides Et Ratio(§11)Laborem Exercens(§27)Lumen Gentium(§4)Pastores Dabo Vobis(§42)Redemptoris Missio(§23)Sacerdotalis Caelibatus(§19)¶2750 ¶2751) - v. 5 CCC(¶2750)Summa (EN)(I 46.1
II-II 2.8 Pastores Dabo Vobis(§42)III 83.4) - v. 6 CCC(¶589
¶2750 Summa (EN)(II-II 2.8)Pastores Dabo Vobis(§42)¶2751 ¶2812) - v. 7 CCC(¶589
¶2751 Pastores Dabo Vobis(§42)Vita Consecrata(§16)¶2765) - v. 8 CCC(¶589
¶2751 Catechesi Tradendae(§6)Mystici Corporis Christi(§26)Pastores Dabo Vobis(§42)Verbum Domini(§12¶2812) §90) - v. 9 CCC(¶589
¶2750 Mystici Corporis Christi(§46¶2751) §98 Pastores Dabo Vobis(§42)Vita Consecrata(§18)§100) - v. 10 CCC(¶589
¶2750 Summa (EN)(III 48.1)Mystici Corporis Christi(§46¶2751) §98 Pastores Dabo Vobis(§42)Verbum Domini(§90)Vita Consecrata(§16)§100) - v. 11 CCC(¶589
¶2747 Summa (EN)(II-II 188.2)Ad Petri Cathedram(§47¶2749 ¶2750 ¶2751 ¶2812 ¶2815 ¶2849) §89) Aeterna Dei Sapientia(§31§74) Apostolos Suos(§1)Christifideles Laici(§54§64) Dilexit Nos(§72)Ecclesia de Eucharistia(§61)Ecclesia In Asia(§13)Ecclesia In Europa(§29§30) Ecclesiae Fastos(§37)Haerent Animo(§37)Lebanon(§12)Mystici Corporis Christi(§46§98 Optatam Totius(§5)Orientales Ecclesias(§23)Pastores Dabo Vobis(§12§100) §42) Redemptor Hominis(§6)Salvifici Doloris(§31) - v. 12 CCC(¶589
¶2750 Christifideles Laici(§54)Haerent Animo(§37)Mystici Corporis Christi(§46¶2751) §98 Pastores Dabo Vobis(§12§100) §42) - v. 13 CCC(¶589
¶2747 Christifideles Laici(§54)Dies Domini(§56)Haerent Animo(§37)Mystici Corporis Christi(§46¶2749) §98 Pastores Dabo Vobis(§42)Redemptoris Custos(§11)§100) - v. 14 CCC(¶589)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(18)Catechesi Tradendae(§6)Christifideles Laici(§54)Haerent Animo(§37)Mystici Corporis Christi(§26
§46 Pastores Dabo Vobis(§42)Presbyterorum Ordinis(§7§98 §100) §17) Sacerdotalis Caelibatus(§19) - v. 15 CCC(¶589
¶2750 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(18)Christifideles Laici(§54)Ecclesia In Europa(§32¶2850) §34) Ecclesiam Suam(§24§26 Haerent Animo(§37)Mater et Magistra(§232§32 §35 §51 §64) §253 Mystici Corporis Christi(§46§255) §98 Pastores Dabo Vobis(§42)Presbyterorum Ordinis(§3§100) §7 Redemptionis Donum(§9)Sacra Virginitas(§54)§17) - v. 16 CCC(¶589)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(18)Africae Munus(§71)Christifideles Laici(§15
§25 Ecclesia In Europa(§32§54) §34) Ecclesiam Suam(§32§35 Evangelium Vitae(§82)Haerent Animo(§37)Mystici Corporis Christi(§46§64) §98 Pastores Dabo Vobis(§42)Presbyterorum Ordinis(§3§100) §7 Sacra Virginitas(§54)§17) - v. 17 CCC(¶589
¶2466 Ad Petri Cathedram(§47¶2812 ¶2821) §89) Christifideles Laici(§54)Fides Et Ratio(§73)Haerent Animo(§37)Mystici Corporis Christi(§46§98 Pastores Dabo Vobis(§42)Verbum Domini(§80)§100) - v. 18 CCC(¶589
¶858 Apostolos Suos(§1)Christifideles Laici(§54)Dominum Et Vivificantem(§8)Mystici Corporis Christi(§11¶2812 ¶2821) §24 Pastores Dabo Vobis(§14§26 §27 §46 §53 §98 §100) §42) Redemptoris Missio(§23)Sacerdotalis Caelibatus(§32)Sacra Virginitas(§54§56) Satis Cognitum(§7)Verbum Domini(§80) - v. 19 CCC(¶589
¶611 Christifideles Laici(§54)Gaudete In Domino(§24)Mystici Corporis Christi(§46¶2747 ¶2749 ¶2812 ¶2821) §98 Pastores Dabo Vobis(§38§100) §42) Redemptionis Donum(§8)Sacerdotalis Caelibatus(§22)Saeculo Exeunte Octavo(§46)Vita Consecrata(§22) - v. 20 CCC(¶589
¶2821) Summa (EN)(III 21.4)Preguntas(La división de los cristianos)Ad Petri Cathedram(§47§89) Aeterna Dei Sapientia(§31§74) Africae Munus(§13§106) Apostolos Suos(§1)Christifideles Laici(§54)Dilexit Nos(§156)Dominum Et Vivificantem(§59)Gaudium et Spes(§24)Mulieris Dignitatem(§7)Mysterium Fidei(§73§74 Mystici Corporis Christi(§98§75) §100) Pastores Dabo Vobis(§14§42) Redemptor Hominis(§1)Satis Cognitum(§10)Ut Unum Sint(§26) - v. 21 CCC(¶260
¶589 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(34¶820 ¶877) 70) Summa (EN)(II-II 183.2III 21.4 Preguntas(La división de los cristianos)Ad Petri Cathedram(§32III 23.3) §47 Aeterna Dei Sapientia(§28§60 §89) §65) Africae Munus(§13§89 Apostolos Suos(§1)Christifideles Laici(§12§106) §18 Dominum Et Vivificantem(§59)Ecclesia In Africa(§77)Ecclesia In Asia(§30)Ecclesia In Europa(§28)Ecclesia In Medio Oriente(§37)Evangelii Gaudium(§99§25 §28 §31 §41 §54 §64) §244) Evangelii Nuntiandi(§76)Familiaris Consortio(§21)Fratelli Tutti(§280)Gaudete Et Exsultate(§146)Gaudium et Spes(§23§24) Lebanon(§12)Mortalium Animos(§4)Mulieris Dignitatem(§7)Mysterium Fidei(§73§74 Mystici Corporis Christi(§31§75) §46 Novo Millennio Ineunte(§48)Pacem, Dei Munus Pulcherrimum(§5)Pastores Dabo Vobis(§12§67 §98 §99 §100 §102) §14 Pastores Gregis(§64)Perfectae Caritatis(§15)Quod Auctoritate(§6)Redemptor Hominis(§1§42 §74) §6) Redemptoris Mater(§29)Redemptoris Missio(§1§23 Sacramentum Caritatis(§56)Salvifici Doloris(§31)Satis Cognitum(§10)Sempiternus Rex Christus(§44)Slavorum Apostoli(§13)Spes Non Confundit(§17)Summi Pontificatus(§80§75) §82) Tertio Millennio Adveniente(§34)Unitatis Redintegratio(§2§8) Ut Unum Sint(§9§23 Verbum Domini(§46)Veritatis Gaudium(§1)Vita Consecrata(§2§26 §96 §98) §100) - v. 22 CCC(¶260
¶589 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(34)Summa (EN)(II-II 183.2¶690 ¶877 ¶2750) III 23.3 Preguntas(La división de los cristianos)Caritas In Veritate(§54)Christifideles Laici(§54Suppl 90.2) §64) Dominum Et Vivificantem(§59)Ecclesia In Africa(§77)Gaudium et Spes(§23§24) Mulieris Dignitatem(§7)Mystici Corporis Christi(§31§67 Pacem, Dei Munus Pulcherrimum(§5)Pastores Dabo Vobis(§14§98 §100) §42) Redemptor Hominis(§6)Redemptoris Missio(§23)Salvifici Doloris(§31)Satis Cognitum(§10)Ut Unum Sint(§26)Vita Consecrata(§100) - v. 23 CCC(¶260
¶589 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(70)Preguntas(La división de los cristianos)Ad Petri Cathedram(§47¶877 ¶2750) §89) Aeterna Dei Sapientia(§31§74) Dominum Et Vivificantem(§8)Ecclesia In Africa(§77)Miserentissimus Redemptor(§8)Mysterium Fidei(§1§6) Mystici Corporis Christi(§31§67 Pacem, Dei Munus Pulcherrimum(§5)Pastores Dabo Vobis(§14§98 §100) §42) Presbyterorum Ordinis(§8)Redemptor Hominis(§6)Redemptoris Missio(§23)Satis Cognitum(§10)Vita Consecrata(§100) - v. 24 CCC(¶589
¶2749 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(70)Summa (EN)(III 21.4)Dilexit Nos(§73)Gaudete In Domino(§24)Pastores Dabo Vobis(§42)¶2750 ¶2751) - v. 25 CCC(¶589
¶2750 Pastores Dabo Vobis(§42)¶2751) - v. 26 CCC(¶589
¶729 Gaudete In Domino(§25)Pastores Dabo Vobis(§42)Sacerdotalis Caelibatus(§79)¶2750) - v. 78 Redemptoris Missio(§23)