Job 32
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Primer discurso de Eliú
II. Discursos de Eliú
1 Desistieron aquellos tres hombres de responder a Job; porque éste estaba convencido de su inocencia 2 Entonces montó en cólera Eliú, hijo de Baraquel bucita, de la familia de Ram. Montó en cólera contra Job, porque pretendía ser más justo que Dios El papel de Eliú es desarrollar el grandioso drama y dar al problema del dolor una solución mejor de la que dieron los amigos de Job y éste mismo. Muchos críticos modernos rechazan la autenticidad de este discurso porque Eliú no es citado en el prólogo ni en el epílogo, ni Dios le responde en la Teofanía, y porque su estilo es distinto y, su contenido no hace sino anticipar lo que luego dirá Dios. Los exégetas católicos, en cambio, defienden la autenticidad porque la explicación de Eliú es un eslabón imprescindible en el desarrollo del drama 3 Se irritó también contra sus tres amigos, por cuanto no habían hallado qué contestar a Job, y con todo lo condenaban 4 Siendo ellos de mayor edad que él, Eliú había tardado en contestar a Job 5 Mas cuando vio que no había más respuesta en la boca de aquellos tres hombres, se indignó sobremanera. Tomó Eliú, hijo de Baraquel, bucita, la palabra y dijo: En el Oriente todavía hoy es costumbre que los jóvenes no hablen en presencia de los mayores sin antes pedir permiso. Estiman el cuarto mandamiento más que nosotros, los occidentales 6 “Siendo yo joven, y vosotros ancianos, tuve miedo, y no me atreví a manifestar mi parecer Le Hir observa que el dictamen de Eliú consiste en que Job necesitaba curarse de un defecto ignorado por él mismo y que debía descubrirse mediante la terrible prueba, según se ve ahora. En realidad Eliú juzga la actitud actual de Job y no su conducta pasada 7 Yo me decía: Los días han de hablar, y en los muchos años se dará a conocer la sabiduría 8 Pero hay espíritu que reside en el hombre; es el soplo del Todopoderoso el que les da la inteligencia 9 No es lo mismo ser viejo que sabio, no son (siempre) los ancianos los que entienden de justicia La blancura de los cabellos es venerable, dice San Crisóstomo, cuando los ancianos se conducen de una manera digna; pero cuándo se comportan como jóvenes desprovistos de prudencia y de gravedad, son incomparablemente ridículos y despreciables. Eliú se equivoca en negar la sabiduría de Job. El Libro de Job es el primero en la serie de los libros sapienciales de la Biblia, y lo es gracias a la sabiduría de su protagonista 10 Por eso dije: Escuchadme; quiero también yo manifestar mi parecer 11 He aquí que he esperado mientras hablabais, di oídos a vuestros razonamientos hasta el fin de vuestra disputa 12 Sí, os he prestado atención, más ninguno ha convencido a Job; ninguno de vosotros sabe responder a sus palabras 13 No digáis, pues: «Hemos hallado la sabiduría; es Dios quien le castiga, y no hombre alguno.» 14 No contra mí ha dirigido él sus palabras; y yo no voy a contestarle con vuestros argumentos 15 Desconcertados ya no responden nada, faltándoles otras palabras s. Eliú habla de los amigos de Job que, no sabiendo ya qué contestar, se dan por vencidos 16 He esperado hasta que se callasen, hasta que quedasen atascados sin poder contestar 17 Comenzaré yo a hablar, manifestaré por mi parte mi saber 18 Pues lleno estoy de palabras, me aprieta el espíritu en mi interior 19 Mi pecho es como vino encerrado, cual odre nuevo pronto a reventar Véase esta misma imagen usada por Jesús en Mateo 9, 17 para explicar la fuerza incontenible del Evangelio. Cf. Hechos de los Apóstoles 4, 20. “Este espíritu encerrado en el interior del hombre, que pugna por salir, como el mosto sin respiradero que termina por romper la vasija, nos ofrece una concepción del principio interno de la palabra que habrá que tener presente al hablar del espíritu profético” (Enciso) 20 Hablaré para desahogarme; abriré mis labios y responderé 21 No haré acepción de personas, no adularé a ningún mortal 22 Pues no sé adular; (si lo hiciera), dentro de poco me llevaría mi Creador.”Citado en 1
- v. 8 Summa (EN)(II-II 171.1)