1Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre toda carne; profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos tendrán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones(En la Nova Vugata, aquí comienza el capítulo 3.)2 Aun sobre los siervos y las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos díasAun sobre los siervos y las siervas: “El Espíritu Santo no mira a las personas ni busca las dignidades, sino la piedad del alma. Por lo tanto, no se enorgullezcan los ricos ni se entristezcan los pobres, sino que cada cual se prepare para recibir la gracia celestial” (San Cirilo de Jerusalén, Catequesis XVII)
Señales en el cielo
3 Haré prodigios en el cielo y en la tierra; sangre y fuego y columnas de humo4 El sol se convertirá en tinieblas, y la luna en sangre, antes que llegue el grande y terrible día de YahvéVéase v. 10; 3, 15 y las señales que Jesucristo anuncia en su discurso escatológico (Mateo 24, 29)5 Y sucederá que todo aquel que invocare el Nombre de Yahvé será salvo. Porque, como dijo Yahvé, habrá salvación en el monte Sión y en Jerusalén, y entre los restos que habrá llamado Yahvé.Todo aquel que invocare... será salvo: San Pablo cita este pasaje con relación a la Iglesia, para mostrar que en ella no se distingue entre judío y gentil y que la salvación no es ya por las obras de la Ley sino por Jesucristo (Romanos 10, 11-13; cf. Isaías 28, 16; Hechos 2, 21; Proverbios 18, 10 y nota). Análoga aplicación hacen los apóstoles de la profecía de Oseas (cf. Oseas 2, 24 y nota). E) monte Sión: el lugar donde Yahvé tiene su habitación y su santuario. Como dijo Yahvé: cf. Abdías 17; Isaías 2, 3; capítulo 4; 37, 32; Ezequiel 40, 2 y nota. Que habrá llamado Yahvé: “los judíos dispersos en medio de los paganos, y también éstos, que Yahvé quiere asociar a su reino y que responden a este llamado” (Crampón). Tal es la interpretación de San Jerónimo, quien refiere este pasaje a los judíos que Dios un día llamará para formar parte de su reino (Romanos 11, 25 s.), terminando así su larga reprobación y cumpliéndose lo anunciado por Jesús en Lucas 21, 24, según lo muestra el profeta en el capítulo 3Después de esto: Crampón coloca estos versículos 28-32 en 3, 1-5, y observa: “A la restauración en el orden temporal sucederá, por el poder del Espíritu de Dios, una admirable floración espiritual, que se extenderá a todas las clases del nuevo pueblo de Dios. A todos hablará Dios por sueños y visiones, es decir, por las dos formas principales de las revelaciones proféticas, que antes no eran concedidas sino a un pequeño número de hombres.” Fillion hace notar que se encuentra la misma promesa en Isaías 44, 3 y-Ezequiel 36, 25-28. Véase la aplicación que hizo San Pedro de esta bellísima profecía (Hechos 2, 17). “Téngase presente que en los Evangelios, y en todo el Nuevo Testamento, se habla muchas veces de la primera venida de Jesucristo, y luego se pasa a hablar de la segunda, proponiéndosenos tan pronto a Jesucristo como Redentor amoroso para alentar nuestra esperanza o como Juez de vivos y muertos para movernos a la penitencia” (Paramo). Nótese que en esta profecía está predicha también la existencia de profetas en el Nuevo Testamento. Su cumplimiento en la Iglesia atestiguan San Pablo en I Corintios capítulo 14, y San Pedro en Hechos 2, 17