Isaías 41
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Yahvé suscita un libertador
1 Enmudeced en mi presencia, oh islas, y los pueblos reanimen sus fuerzas. Acérquense, y después hablen; entremos juntos en juicio Reanimen sus fuerzas: Bover-Cantera propone leer: esperen en mi justificación los pueblos 2 ¿Quién llamó del Oriente al justo para que siguiese sus pasos? ¿Quién le entregó naciones, y le sometió reyes? Él reduce su espada a polvo, y su arco a paja, que arrebata el viento Este justo sería, según algunos expositores antiguos, Abrahán que vino de Oriente (versículo 9). Los modernos se inclinan a referir esta profecía al rey Ciro, que sometió a los reyes enemigos de Israel, y con la destrucción de Babilonia puso en libertad a los cautivos (véase 44, 28; 45, 1 ss.); por lo cual Ciro es figura de Cristo, el Redentor de la humanidad opresa por el demonio 3 Los persigue, y avanza sin peligro por una senda que sus pies jamás han pisado Por una senda que sus pies jamás han pisado. Vulgata: no se verá la huella de sus pies. Tan rápida será la marcha del libertador (Ciro), que no se verá las huellas de sus pasos 4 ¿Quién hizo esto? ¿Quién lo ha realizado? El que llamó las generaciones desde el principio: Yo, Yahvé, que soy el primero Y estaré también con los últimos El primero, etc.: Cf. 44, 1; 48, 12. Así se llama también Cristo en el Apocalipsis (cf. Apocalipsis 1, 17; 22, 13), con lo cual manifiesta ser igual al Padre 5 Lo ven las islas y tiemblan; se llenan de temor los confines de la tierra; se acercan y vienen 6 Ayuda el uno al otro y dice a su compañero: “¡Esfuérzate!” 7 El artífice anima al orfebre, y el que desbasta con el martillo al que bate en el yunque, dice de la soldadura: “Bien hecha está”; y la sujeta con clavos, para que no se mueva Ironía contra los falsos dioses hechos por las manos de los hombres, y que no pueden ni siquiera moverse (40, 18 ss.). En ellos ponen su confianza los gentiles, mas el pueblo escogido nada tiene que temer, cuando venga Ciro, pues es Dios quien lo trae (versículo 8 ss. y 25) 8 Mas tú, oh Israel, siervo mío, y tú, oh Jacob, a quien he escogido, de la estirpe de Abrahán, mi amigo; s. Abrahán, mi amigo: Nótese que es el mismo Dios quien da este título al “padre de los creyentes” (Romanos 4, 16). De los cabos de ella (versículo 9): de Ur de Caldea. Mi siervo: Otro título de altísima categoría que en la Sagrada Escritura se da solamente a los hombres cumbres, como Abrahán, Moisés (Éxodo 14, 31; Números 12, 7 s.), Elías (IV Reyes 9, 36; 10, 10), David (II Reyes 3, 18; 7, 5 s.), Job (Job 1, 8; 2, 8) 9 tú, a quien he sacado de los extremos de la tierra, llamándote de los cabos de ella, y diciéndote: Tú eres mi siervo; Yo te he escogido, y no te he desechado 10 No temas, que Yo estoy contigo; no desmayes, que Yo soy tu Dios; Yo te he dado fuerza y te ayudo; te sostengo con la diestra de mi justicia 11 Confundidos quedarán y avergonzados todos los que contra ti se irritan, serán como la nada, y perecerán los que te hacen guerra s. Son muy frecuentes en la Sagrada Escritura estas amenazas contra los enemigos de Israel. Cf. Salmos 65, 5 y nota 12 Buscarás, y no hallarás a los que te combaten; serán como nada y como reducidos al polvo los que pelean contigo 13 Pues Yo, Yahvé, tu Dios, soy quien te tomo por la diestra, y te digo: No temas, Yo soy tu auxiliador 14 No temas, gusanillo de Jacob, ni vosotros, oh hombres de Israel. Yo soy tu auxilio, dice Yahvé; y tu redentor es el Santo de Israel Gusanillo se llama Israel por su pequeñez entre los pueblos y por las persecuciones que ha de sufrir. Así es llamado también Jesús (Salmos 21, 7). El Santo de Israel: Dios. Él es el verdadero libertador de Israel; Ciro no es más que su instrumento. No temas: es el “leitmotiv” de todo este capítulo (cf. versículo 10). “No temáis sus temores, dice San Pedro, ni os perturbéis, antes bien santificad a Cristo como Señor en vuestros corazones” (I Pedro 3, 14 s.). No temas: es una palabra que siempre debería acompañarnos, sobre todo cuando sentimos todo el peso de nuestra debilidad, cuando el dolor nos aplasta, los desengaños nos amargan la vida y la noche oscura del abandono nos oculta el cielo 15 He aquí, Yo haré de ti un trillo cortante nuevo, armado de dientes. Trillarás los montes y los desmenuzarás, y reducirás como a tamo los collados El pueblo de Dios desmenuzará a los enemigos a semejanza de un carro que, provisto de dientes de hierro, trilla el trigo. Los montes y collados figuran el poder de los enemigos 16 Los aventarás, y el viento se los llevará, y los esparcirá el torbellino; pero tú te alegrarás en Yahvé, te gloriarás en el Santo de Israel