Isaías 57
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Contra la idolatría
1 El justo perece, y no hay quien se conduela; son arrebatados los hombres piadosos, y nadie advierte que el justo es quitado para eximirlo del mal s. Tomamos aquí de Fillion esta elocuente cita anónima: “La suerte de los justos en semejantes tiempos forma un perfecto contraste con la vida que llevan esos jefes indignos (véase 56, 10 ss.). Mientras éstos lo pasan en festines, aquéllos mueren, y nadie comprende la amenaza que encierra esa muerte prematura; nadie piensa que ellos eran las columnas del edificio social que sin ellas va a desmoronarse, y que si Dios los retira es para sustraerlos del juicio que la corrupción reinante no puede dejar de atraer.” Véase Lucas 21, 34 36; 17, 34 ss.; I Tesalonicenses 4, 16 s.; Sabiduría 4, 7 ss. y notas. Sobre el destino de los justos (versículo 2) véase Sabiduría 3, 1 ss. y notas 2 Entra en la paz; descansan en sus moradas los que anduvieron con rectitud 3 Mas vosotros acercaos acá, hijos de la hechicera, descendencia de la adúltera y de la ramera s. Hijos de la hechicera, etc.: Nombres sumamente ignominiosos para caracterizar a los idólatras y apóstatas de la nación santa (véase Mateo 12, 39; 16, 4). Adulterio se llama la idolatría en muchos pasajes de la Sagrada Escritura, como también se llama fornicación a la apostasía (véase 1, 21; Éxodo 34, 15; Oseas 2, 4 ss.; Santiago 4, 4; Apocalipsis 17, 2, etc.) 4 ¿De quién os burláis? ¿Contra quién ensancháis la boca y sacáis la lengua? ¿No sois hijos de pecado, linaje de mentira? 5 Os inflamáis de concupiscencia bajo cada terebinto y bajo todo árbol frondoso, y sacrificáis a los niños en los valles de los torrentes, en las hendiduras de las rocas Alusión a los excesos sexuales que estaban en relación con el culto de Astarté, representada por árboles frondosos. Véase Jueces 3, 7; III Reyes 18, 19; IV Reyes 21, 7; 24, 4 s. Sacrificaban también hijos en los torrentes, p. ej. en el valle de Hinnom (IV Reyes 16, 3; 23, 10; II Paralipómenos 28, 3; 33, 6; Jeremías 7, 31; 32, 35 y notas) 6 Las piedras del torrente serán tu herencia; ellas, ellas son tu suerte, porque a ellas les derramaste libaciones y les presentaste ofrendas. ¿Y por ello no he de indignarme? 7 Sobre un monte alto y encumbrado colocaste tu lecho, y allí subes para inmolar víctimas En los montes solían adorar a los dioses, lo cual en la Biblia se llama fornicación y adulterio. Véase III Reyes 3, 2; 15, 14; IV Reyes 18, 4; 23, 8; Jeremías 2, 20 8 Detrás de la puerta y los postes pusiste tu memorial, y lejos de Mí te desnudaste, allí subiste a tu lecho y lo ensanchaste, vendiéndote a aquellos cuyo comercio amabas, y cuyo signo veías Tu memorial: quizás: tus ídolos, tus amuletos; o tal vez: el billete en que citas al adúltero 9 Llevaste ungüentos al rey, y multiplicaste tus unciones; enviaste lejos a tus legados, y descendiste hasta el scheol En vez de rey leen algunos Moloc. Sobre la inmolación de niños a Moloc, véase versículo 5 y nota. Con respecto a Baal cf. Jeremías 19, 5. Scheol: los infiernos 10 Te fatigaste en el largo camino, pero no dijiste: “Es en vano.” Hallaste cómo avivar tus fuerzas, por eso no te debilitaste s. En pasajes como éste, que solemos leer como indiferentes y de un interés meramente histórico, es donde suelen hallarse los datos más preciosos para el conocimiento de Dios y del abismo de amor que Él prodiga. “Lo vemos aquí no vacilando en presentarse como un esposo paciente, aun frente al adulterio de aquella a quien ama. Y ¿qué le reprocha? ¿Acaso que lo haya incomodado con sus muchos pedidos? ¡Todo lo contrario: que no haya recurrido a Él! Una inmensa enseñanza se desprende de aquí para juzgar el problema de nuestro tiempo. Mucho se repite que la salvación está en volver a Dios. Pero se piensa más bien en los ateos que desconocen su existencia, y no se piensa bastante en los que se consideran creyentes y sólo confían en la fuerza de sus manos, mirando a Dios sólo como a un juez cuyos mandatos hay que cumplir, y no como al Padre sin el cual nada podemos, y que está deseando ayudarnos y sólo espera que recurramos a Él sin vacilar. La apostasía, que está anunciada para los últimos tiempos (Lucas 18, 8; II Tesalonicenses 2, 3) no puede ser solamente la de los ateos, sino la de los que se llaman creyentes y sin embargo dudan, porque no alimentan su fe con la palabra de Dios. No es la existencia de Dios lo que hoy se niega teóricamente: es, en la práctica, su Providencia, su actividad, su amor de Padre que nos demostró dándonos su Hijo, y la necesidad que nuestra naturaleza perversa tiene de su gracia redentora, sin la cual no somos capaces de ninguna virtud.” Como se expresa en el versículo 13, la recompensa es para el que confía 11 ¿A quién temiste, acongojada, para renegar de Mí, para no acordarte de Mí, ni parar mientes en ello? ¿No es porque Yo callaba desde largo tiempo? Por eso no me tuviste miedo 12 Ahora haré conocer cuál es tu justicia, y cuáles tus obras que no te aprovecharán Tu justicia: Expresión irónica: es decir, mostraré que no tienes justicia alguna. Tus obras no te aprovecharán. Véase las graves revelaciones de San Pablo sobre la esterilidad de cuanto se hace sin fe y sin amor (I Corintios 13. 1-13) 13 Cuando clames, ¡líbrete tu colección (de imágenes) ! Mas el viento se las llevará a todas; un soplo las arrebatará: pero el que se refugia en Mí, heredará la tierra, y poseerá mi santo monte Mi santo monte: Sión: Véase 2, 3 s.; 60, 5 s.; Miqueas 4, 5 s-, etc. La tierra: el país de Palestina