Jueces 3

Los pueblos paganos en medio de Israel

Éstos son los pueblos que Yahvé dejó para probar por medio de ellos a Israel, a cuantos no tenían experiencia de las guerras de los cananeos s. Cf. 2, 22 y nota. Aquí se agrega un nuevo motivo: los cananeos tenían que enseñarles la guerra, ya que los israelitas no tenían experiencia estratégica —con el único fin de instruir a las generaciones de los hijos de Israel y enseñarles la guerra, por lo menos a aquellos que antes no la conocían—, los cinco príncipes de los filisteos, todos los cananeos, los sidonios y los heveos que habitaban en el monte Líbano, desde el monte Baalhermón hasta la entrada de Hamat Servían éstos para probar por medio de ellos a Israel, a fin de saber si obedecería los mandamientos que Yahvé había prescrito a sus padres por boca de Moisés Así, los hijos de Israel habitaban entre los cananeos, los heteos, los amorreos, los fereceos, los heveos y los jebuseos Y tomaron las hijas de ellos por mujeres, dando sus hijas a los hijos de ellos y sirviendo a sus dioses

II. Los Jueces

El juez Otoniel
Los hijos de Israel hicieron lo que era malo a los ojos de Yahvé y, olvidándose de Yahvé, su Dios, sirvieron a los Baales y a las Ascheras Ascheras. Véase 2, 13 y nota Y se airó Yahvé contra Israel, y los vendió en manos de Cusan Rasataim, rey de Mesopotamia; y sirvieron los hijos de Israel a Cusan Rasataim ocho años Cusan Rasataim , tal vez Tuschratta, rey de Mitanni, que tenía su capital en la Mesopotamia septentrional. Dicho rey amenazaba a los israelitas, sea que penetrase en Palestina, o sea que atacase a los israelitas por medio de los residentes de su pueblo en Canaán. Algunos prefieren leer Edom, en vez de Aram, de modo que el nuevo enemigo vendría del sur Entonces clamaron los hijos de Israel a Yahvé, y Yahvé suscitó un libertador para los hijos de Israel que los libró: Otoniel, hijo de Kenas, hermano menor de Caleb Vino sobre él el espíritu de Yahvé y juzgó a Israel. Y salió a la guerra, y Yahvé entregó en sus manos a Cusan Rasataim, rey de Aram, y su mano pesó sobre Cusan Rasataim Vino sobre él el espíritu de Yahvé; es decir, el Espíritu Santo. “En virtud del Espíritu, Otoniel hizo justicia. Gedeón se hizo poderoso frente a los enemigos, Jefté alcanzó la victoria, y Débora, siendo mujer, pudo dirigir la guerra. El mismo Sansón, mientras era bueno y no contristaba al Espíritu Santo, hacía cosas que sobrepujaban a toda tuerza humana” (San Cirilo de Jerusalén, Catequesis XVI). Cf. 6, 34; 11, 29; 13, 25; Números 27, 18 y nota Así tuvo el país descanso durante cuarenta años. Y murió Otoniel, hijo de Kenas
El juez Aod
Volvieron los hijos de Israel a hacer lo que era malo a los ojos de Yahvé, y Yahvé hizo prevalecer a Eglón, rey de Moab, contra Israel, por cuanto hacían lo que era malo a los ojos de Yahvé Congregando consigo a los hijos de Amón y a Amalec, Eglón se puso en marcha, derrotó a Israel y se apoderó de la Ciudad de las Palmeras Ciudad de las Palmeras: Jericó. Cf. 1, 16 Y los hijos de Israel sirvieron a Eglón, rey de Moab, diez y ocho años Clamaron entonces los hijos de Israel a Yahvé, y Yahvé les suscitó un libertador: Aod, hijo de Gerá, benjaminita, hombre zurdo. Cuando los hijos de Israel enviaron por mano de él un presente a Eglón, rey de Moab, Aod se hizo una daga de dos filos, de un palmo de largo, que se ciñó debajo de su ropa sobre el muslo derecho; y así llevó el presente a Eglón, rey de Moab, que era un hombre muy gordo Terminada la entrega del presente, despidió Aod la gente que había traído el presente, y volviéndose desde Pesilim, cerca de Gálgala, dijo: “Oh rey, tengo un mensaje secreto para ti”. El rey dijo: “¡Silencio!”, y salieron de su presencia todos los que con el estaban Entonces Aod se acercó al rey que estaba sentado en la habitación de verano que tenía reservada para sí solo. Y le dijo Aod: “Tengo para ti un mensaje de parte de Dios.” Se levantó con esto Eglón de la silla, y Aod, alargando su mano izquierda, sacó la daga que llevaba sobre su muslo derecho, y la clavó en el vientre de Eglón Entró incluso el mango tras la hoja, y se cerró la grosura sobre la hoja, de modo que no pudo retirar la daga del vientre, del cual salieron los excrementos La conducta de Aod se justifica como la de Judit con Holofernes, por la voluntad de Dios que lo había suscitado, según se ve en el versículo 15. Así San Agustín y Santo Tomás. Véase también la expresión: “una palabra de parte de Dios” en versículo 20 y 28. De ninguna manera puede deducirse de aquí que cualquiera tiene derecho a matar a un soberano injusto: tal proposición fue condenada por el Concilio de Constanza. Véase Romanos 13, 1 ss. Estas cosas que en la Sagrada Biblia chocan a nuestro criterio, son pruebas preciosísimas para nuestra fe, la cual necesita ser probada como el oro en el fuego (I Pedro 1, 7) Se escapó Aod por la galería, cerrando tras sí la puerta de la habitación y echando el cerrojo Salido ya él, llegaron los siervos del rey y miraron, y he aquí que la puerta de la habitación estaba cerrada con cerrojo, por lo cual dijeron: “Sin duda se cubre los pies en la cámara de verano.” Se cubre los pies: eufemismo que quiere decir “purgare ventrem” Esperaron hasta darles vergüenza; mas he aquí que él no abrió la puerta de la cámara alta; por lo cual tomando la llave abrieron, y vieron a su señor caído en el suelo y muerto Mientras ellos estaban perplejos Aod huyó, y pasando más allá de Pesilim, se puso a salvo en Seirá Llegado a casa tocó la trompeta en la montaña de Efraím; y los hijos de Israel bajaron con él de la montaña, llevándole a su frente Y les dijo: “Seguidme, pues Yahvé ha entregado en vuestras manos a vuestros enemigos, los moabitas.” Bajaron en pos de él, y tomaron los vados del Jordán frente a Moab, sin dejar pasar a nadie Mataron en aquel tiempo, como diez mil hombres de Moab, todos robustos, y todos hombres valientes. No escapó uno solo Aquel día fue Moab humillado bajo la mano de Israel, y el país tuvo descanso ochenta años
El juez Samgar
Después de Aod, Samgar, hijo de Amat, mató a seiscientos hombres de los filisteos con un aguijón de bueyes. También él libertó a Israel. Con un aguijón de bueyes: La Vulgata vierte: con una reja de arado. El aguijón de bueyes tenía 2-3 metros de largo y remataba en forma de aguijón para acuciar a los bueyes, y en la otra en una azada que servía para limpiar el arado de la tierra que se le pegaba

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