Judit 10
La Nova Vulgata no revisa la traducción de san Jerónimo de este libro, como hace en los demás: imprime en su lugar una traducción latina más antigua, de modo que un mismo número de capítulo y versículo designa un texto distinto en ella y en la Vulgata Clementina.
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Judit va al campamento de los asirios
1 Cuando cesó de clamar al Señor, se levantó del lugar en que estaba postrada delante del Señor 2 Llamó a su criada, bajó a su habitación, se quitó el cilicio, y se despojó de los vestidos de viuda 3 Luego lavó su cuerpo, se ungió con ungüento preciosísimo, aderezó el cabello de su cabeza, sobre el cual se puso un turbante, se atavió con los vestidos de fiesta, se calzó las sandalias, tomó sus brazaletes, el collar, los zarcillos y las sortijas, y se adornó de todos sus atavíos 4 Además le añadió el Señor belleza, porque toda esta compostura no provenía de lasciva pasión, sino de virtud; y por eso el Señor dio mayor realce a su hermosura, de modo que a los ojos de todos parecía de una incomparable belleza Judit no se adornaba por vanidad ni deseo culpable sino únicamente con el fin de salvar la patria, según lo había dispuesto Dios. Y así el Señor le dio el éxito y la hizo volver sin la menor mancha (13, 20) 5 Entregó a su criada una bota de vino, un frasco de aceite, trigo tostado, tortas de higos, panes y queso, y se puso en camino 6 Al llegar a la puerta de la ciudad, hallaron a Ocías y los ancianos de la ciudad, que estaban esperando 7 Al verla quedaron en extremo asombrados de su hermosura, 8 pero sin preguntarle palabra, la dejaron pasar diciendo: “El Dios de nuestros padres te dé su gracia, y confirme con su poder todos los designios de tu corazón, para que Jerusalén se gloríe de ti y tu nombre figure en el número de los santos y justos.” 9 Y todos los que allí estaban dijeron a una voz: “¡Así sea! ¡Así sea!” 10 Mas Judit pasó por las puertas, con su criada, orando al Señor