Judit 12
La Nova Vulgata no revisa la traducción de san Jerónimo de este libro, como hace en los demás: imprime en su lugar una traducción latina más antigua, de modo que un mismo número de capítulo y versículo designa un texto distinto en ella y en la Vulgata Clementina.
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Judit se queda en el campamento asirio
1 Entonces mandó que la llevasen adonde se guardaban sus tesoros, y que se quedase allí, y señaló lo que debía dársele de su mesa 2 Judit le respondió y dijo: “Por ahora no podré comer de esas cosas que mandas darme, por no acarrear culpa sobre mí, sino que comeré de lo que he traído conmigo.” 3 Holofernes le replicó: “Y cuando te lleguen a faltar esas cosas que has traído, ¿qué haremos contigo?” 4 “Yo juro por tu vida, mi señor, respondió Judit, que no consumirá tu sierva todas estas cosas, sin que cumpla Dios por mi mano lo que he pensado.” Y los siervos de Holofernes la acompañaron al pabellón señalado 5 Entrando allí, pidió permiso para salir fuera por la noche y antes de amanecer, para orar e invocar al Señor 6 Dió, pues, Holofernes orden a sus camareros que durante tres días la dejasen salir y entrar para adorar a su Dios como ella quisiese 7 De modo que salía por las noches al valle de Betulia, para lavarse en una fuente de agua s. Los judíos, antes de orar, solían lavarse las manos y los pies. Así lo hacen también los musulmanes 8 Cuando volvía oraba al Señor, Dios de Israel, para que enderezase su camino, a fin de librar a su pueblo 9 Y volviéndose a su pabellón permanecía allí purificada hasta que al anochecer tomaba su alimento Quiere decir que ayunaba de la mañana hasta el anochecer. “Holofernes y sus soldados, amigos de beber mucho, se embriagaban, dice San Ambrosio; pero había una mujer, Judit, que no bebía, sino que ayunaba todos los días, menos los festivos. Armada con el ayuno se adelanta y destruye todo el ejército de los asirios. Por medio de la energía de una resolución formada en la abstinencia, corta la cabeza a Holofernes, salva su pudor y alcanza la victoria. Fortificada con el ayuno, se introduce en el campamento extranjero; Holofernes queda sumergido en el vino, y no siente el golpe mortal. Así el ayuno de una sola mujer anonada el numeroso ejército de los asirios y salva el pueblo de Dios” (De Orat. et Jej.)