Judit 14

La Nova Vulgata no revisa la traducción de san Jerónimo de este libro, como hace en los demás: imprime en su lugar una traducción latina más antigua, de modo que un mismo número de capítulo y versículo designa un texto distinto en ella y en la Vulgata Clementina.

Sugerencias de Judit

Dijo Judit a todo el pueblo: “Oídme, hermanos; colgad esta cabeza en lo alto de nuestros muros; y al salir el sol, tome cada uno sus armas, y salid con ímpetu, no para descender abajo, sino aparentando que vais a acometerlos Entonces los centinelas, necesariamente correrán a despertar a su comandante para el combate; y cuando los capitanes concurran al pabellón de Holofernes, y hallen a éste sin cabeza, revolcado en su propia sangre, el pavor se va a apoderar de ellos s. La seguridad con que anuncia la huida de un enemigo tan superior, nos muestra que Judit está animada de espíritu profético. Cf. v. 17 s. De semejante manera ahuyentó Santa Clara a los sitiadores de Asís. Cuando vio que la ciudad y el convento iban a caer en manos de los sarracenos, se presentó sobre la muralla, llevando en su mano la custodia con el Santísimo. Allí, ante los musulmanes, dirigió a Dios la oración del Salmista: “No entregues en poder de esas fieras las almas que te confiesan” (Salmo 73, 19). Y de repente, sobrecogidos de un terror pánico, los enemigos, emprendieron la huida Vosotros, empero, cuando advirtáis que huyen, perseguidlos sin temor, porque el Señor los aplastará debajo de vuestros pies.” Entonces Aquior, viendo el prodigio que Dios había hecho en favor de Israel, abandonó los ritos de los gentiles, creyó en Dios, y se incorporó, por medio de la circuncisión al pueblo de Israel, y toda su descendencia hasta hoy día La circuncisión significa la profesión de la fe en Dios y la incorporación al pueblo escogido. Según Deuteronomio 23, 3 estaba prohibido admitir ammonitas en el pueblo hebreo. Se trata aquí de una excepción motivada por los méritos de Aquior
Pánico en el campamento de los asirios
Luego que se hizo de día, colgaron la cabeza de Holofernes en lo alto de la muralla, y tomando cada uno sus armas, salieron con grande estruendo y algazara Al ver esto los centinelas, corrieron al pabellón de Holofernes Los que estaban en el pabellón, se acercaron a la entrada de la cámara e hicieron ruido para despertarlo, procurando interrumpirle el sueño sin llamar la atención, a fin de que Holofernes se despertase con el ruido sin que nadie tuviera que despertarlo directamente; porque nadie osaba llamar ni entrar para abrir la cámara del caudillo de los asirios Acudieron sus generales y tribunos, y todos los oficiales mayores del ejército del rey de los asirios, y dijeron a los camareros: “Entrad y despertadlo, porque han salido los ratones de sus agujeros, y han tenido la osadía de provocarnos a batalla.” La misma comparación la emplean los orgullosos filisteos en I Rey. 14, 11. Véase 11, 2 y nota Entonces Vagao, entrando en la cámara, se paró delante de la cortina, y dio palmadas con sus manos; pues sospechaba que estaba durmiendo con Judit Pero cuando aplicando el oído, no percibió ni el más leve movimiento de persona acostada, se arrimó más a la cortina, y alzándola vio el cadáver de Holofernes sin cabeza, tendido en tierra, y bañado en su propia sangre. Prorrumpió en grandes gritos y lágrimas, rasgó sus vestidos, y entró en el alojamiento de Judit, pero no la encontró. Con esto salió corriendo donde estaba la gente, y dijo: “Una mujer hebrea ha cubierto de afrenta la casa del rey Nabucodonosor, porque ahí yace Holofernes tendido en tierra, y no está en él su cabeza.” Al oír esto los jefes del ejército de los asirios, rasgaron todos sus vestidos y se apoderó de ellos un temor y temblor sumamente grande. Quedaron muy conturbados sus ánimos, y se levantó una gritería espantosa por todo el campamento.

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