Judit 5
La Nova Vulgata no revisa la traducción de san Jerónimo de este libro, como hace en los demás: imprime en su lugar una traducción latina más antigua, de modo que un mismo número de capítulo y versículo designa un texto distinto en ella y en la Vulgata Clementina.
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Aquior y Holofernes
1 Holofernes, jefe del ejército asirio, recibió la noticia de que los hijos de; Israel se preparaban para resistirle y que tenían cerrados los pasos de los montes 2 Entonces, montando en cólera, e irritándose sobremanera, hizo venir a todos los príncipes de Moab, y a los capitanes de los ammonitas, Ammán y Moab, descendientes de Lot, que habitaban al este del Jordán y del Mar Muerto 3 y les habló de esta manera: “Decidme ¿Qué pueblo es ése que ocupa los montes, qué ciudades son las suyas, cuáles y cuan grandes; cuál es su poder, cuánta su gente, y quién es el jefe de sus tropas? 4 ¿Por qué estos, entre todos los que moran en el oriente, nos han menospreciado y no han venido a nuestro encuentro para recibirnos como amigos?” 5 Entonces Aquior, jefe de todos los ammonitas, le respondió y dijo: “Si te dignas escucharme, diré, señor mío, en tu presencia la verdad acerca de ese pueblo que habita en las montañas, y no saldrá de mi boca palabra falsa, ss. El discurso de Aquior es digno de los grandes pasajes bíblicos que sintetizan la historia de Israel, que no es sino la historia de las misericordias paternales de Dios sobre un hijo tan amado como rebelde. Véase p. ej. la oración de Esdras en Nehemías 9; los Salmos 104-106; el gran discurso de San Esteban en Hechos capítulo 7, etc. Sobre Aquior, cf. Tobías 11, 20, donde encontramos este nombre. Las dos personas no parecen ser idénticas 6 Ese pueblo es del linaje de los caldeos Abrahán salió de Ur de Caldea para dirigirse a Canaán (Génesis 11, 31; 15, 7; Hechos 7, 2 s.) 7 Habitó primeramente en Mesopotamia, pues no quisieron seguir los dioses de sus padres, que vivían en el país de los caldeos 8 Abandonando las ceremonias de sus padres, que rendían culto a muchos dioses, 9 adoraron al solo Dios del cielo, el cual les mandó salir de allí y pasar a vivir en Canaán. Más cuando una gran hambre invadió todo aquel país, bajaron a Egipto, donde por espacio de cuatrocientos años se multiplicaron hasta hacerse incontable su número 10 Tratados con dureza por el Rey de Egipto y forzados a edificar ciudades con barro y ladrillos, clamaron a su Señor, el cual hirió a toda la tierra de Egipto con varias plagas 11 Entonces los egipcios los arrojaron de sí. Pero cuando cesaron las plagas, quisieron de nuevo cautivarlos y reducirlos a la anterior servidumbre 12 Más ellos huyeron, y el Dios del cielo les abrió el mar; de tal manera que de un lado y otro las aguas formaron una masa sólida como un muro; y así caminando a pie enjuto, atravesaron el fondo del mar 13 Un ejército innumerable de egipcios que los perseguía por el mismo paso, fue de tal suerte cubierto de las aguas, que ni uno siquiera quedó para contar el suceso a la posteridad 14 Salidos del Mar Rojo ocuparon los desiertos del monte Sinaí, donde jamás hombre alguno pudo habitar, ni descansar persona alguna 15 Allí las fuentes amargas se les convirtieron en dulces, a fin de que pudiesen beber, y por espacio de cuarenta años recibieron el manjar del cielo s. Aquí el testimonio adquiere relieve extraordinario, pues es dado por un pagano. Cf. 2, 5 y nota 16 Dondequiera que llegaron, sin arco ni saeta, sin escudo ni espada, peleó por ellos su Dios y salió vencedor 17 No hubo jamás quien pudiese hacer daño a este pueblo, mientras no se apartó del culto del Señor su Dios 18 Pero siempre que, fuera de su Dios, adoraron a otro, fueron entregados al saqueo, a la espada y al oprobio 19 En cambio, cuando se arrepintieron de haber abandonado el culto de su Dios, el Dios del cielo les dio fuerzas para resistir 20 Así que al fin abatieron a los reyes cananeos, jebuseos, fereceos, heteos, heveos, amorreos y a todos los potentados de Hesebón, de cuyas tierras y ciudades tomaron posesión 21 Mientras no pecaron contra su Dios, les fue bien, porque su Dios aborrece la iniquidad 22 Pocos años hace, se desviaron del camino que Dios les había señalado para que anduviesen por él, y fueron destruidos en batallas por muchas naciones y llevados cautivos muchísimos de ellos a tierra extraña Aquior alude a las diversas cautividades parciales mencionadas por los Profetas (Amós 1, 6 y 9; Abdías 14 y 20), a la caída de Samaría (IV Reyes 17) y especialmente al reciente cautiverio de Manasés. Cf. 4, 2 y 9; 5, 5 23 Mas habiéndose convertido poco ha al Señor, su Dios, se han reunido de nuevo (volviendo) de los lugares en que habían sido esparcidos, han repoblado todas estas montañas y poseen nuevamente a Jerusalén, donde está su santuario 24 Ahora, pues, infórmate, oh señor mío, si ellos son reos de algún delito delante de su Dios. (De ser así) marcharemos contra ellos, porque indudablemente su Dios los entregará en tus manos y quedarán sujetos al yugo de tu poder 25 Pero si este pueblo no ha ofendido a su Dios, no podremos resistirle, porque le defenderá su Dios, y vendremos a ser el escarnio de toda la tierra.”