1En aquel tiempo, apareció un edicto del César Augusto , para que se hiciera el censo de toda la tierraVéase Mi. 5, 2. Sin saberlo, el emperador romano Augusto fue el instrumento por el cual Dios dio cumplimiento a la profecía de Miqueas 5, 1 de que el Caudillo de Israel nacería en Belén, aunque María y José vivían lejos de allí, en Nazaret, que dista más de cien kms. de la ciudad de Belén2 Este primer censo, tuvo lugar cuando Quirinio era gobernador de Siria3 Y todos iban a hacerse empadronar, cada uno a su ciudad4 Subió también José de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Betlehem, porque él era de la casa y linaje de David,5 para hacerse inscribir con María su esposa, que estaba encinta6 Ahora bien, mientras estaban allí, llegó para ella el tiempo de su alumbramientoEl nacimiento se hizo en forma milagrosa, pues María pudo atender personalmente al Niño adorable para el cual “ no hubo lugar en la hostería”. ¿No es ésta una figura del mundo y de cada corazón, donde los otros “huéspedes” no dejan lugar para Él?7 Y dio a luz a su hijo primogénito ; y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en la hosteríaPrimogénito es un término de la Ley mosaica. Así se llamaba al primero, aunque fuese hijo único (Ex. 13, 2). Cf. Mt. 1, 23 y nota8 Había en aquel contorno unos pastores acampados al raso, que pasaban la noche custodiando su rebaño,9 y he aquí que un ángel del Señor se les apareció, y la gloria del Señor los envolvió de luz, y los invadió un gran temor10 Díjoles el ángel: “¡No temáis! porque os anuncio una gran alegría que será para todo el pueblo:11 Hoy os ha nacido en la ciudad de David un Salvador, que es Cristo Señor12 Y esto os servirá de señal: hallaréis un niño envuelto en pañales, y acostado en un pesebre”13 Y de repente vino a unirse al ángel una multitud del ejército del cielo, que se puso a alabar a Dios diciendo:14 “Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz entre los hombres ( objeto ) de la b uena voluntad”
Adoración de los pastores
15 Cuando los ángeles se partieron de ellos al cielo, los pastores se dijeron unos a otros: “Vayamos, pues, a Betlehem y veamos este acontecimiento, que el Señor nos ha hecho conocer”El nacimiento de Jesús
Gustave Doré (1832-1883), La Grande Bible de Tours (Alfred Mame et fils, Tours, 1866)
The Doré Bible Illustrations (Dover Publications, 1974) — Imágenes facilitadas por Rev. Felix Just, S.J.16 Y fueron a prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre17 Y al verle, hicieron conocer lo que les había sido dicho acerca de este niño18 Y todos los que oyeron, se maravillaron de las cosas que les referían los pastores19 Pero María retenía todas estas palabras ponderándolas en su corazón20 Y los pastores se volvieron, glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto según les había sido anunciado
Circuncisión y Presentación en el Templo
21 Habiéndose cumplido los ocho días para su circuncisión, le pusieron por nombre Jesús, el mismo que le fue dado por el ángel antes que fuese concebido en el seno22 Y cuando se cumplieron los días de la purificación de ellos, según la Ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén a fin de presentarlo al Señor,ss. La Virgen purísima no tenía que “purificarse”: sin embargo se sometió, como Jesucris to, a la ley judía que prescribía la purificación de la madre en el plazo de 40 días. La ofrenda es la de los pobres (Ex. 13, 2; Lv. 12, 2-8)23 según está escrito en la Ley de Moisés: “Todo varón primer nacido será llamado santo para el Señor”,24 y a fin de dar en sacrificio, según lo dicho en la Ley del Señor, “un par de tórtolas o dos pichones”
La profecía de Simeón
25 Y he aquí que había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que esperaba la consolación de Israel, y el Espíritu Santo era sobre él26 Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de haber visto al Ungido del Señor27 Y, movido por el Espíritu, vino al templo; y cuando los padres llevaron al niño Jesús para cumplir con Él las prescripciones acostumbradas de la Ley,28 él lo tomó en sus brazos, y alabó a Dios y dijo:29 “Ahora, Señor, despides a tu siervo en paz, según tu palabra ,La or ación de Simeón es el “Nunc dimittis”, que se reza en el Oficio de Completas30 porque han visto mis ojos tu salvación,31 que preparaste a la faz de todos los pueblos32 Luz para revelarse a los gentiles, y para gloria de Israel, tu pueblo”33 Su padre y su madre estaban asombrados de lo que decía de Él34 Bendíjolos entonces Simeón, y dijo a María, su madre: “Este es puesto para ruina y para resurrección de muchos en Israel, y para ser una señal de contradicción –Contradicción: Es el gran misterio de todo el Evangelio. Véase cómo actúa este misterio, en Mt. 13, 5-7. Cf. 7, 23 y nota35 y a tu misma alma, una espada la traspasará–, a fin de que sean descubiertos los pensamientos de muchos corazones”Por la profecía de Simeón se despierta en el alma de María el presentimiento de un misterio infinitamente doloroso en la vida de su Hijo. Hasta entonces Ella no había escuchado sino las palabras de Gabriel que le anunciaba para Jesús el trono de su padre David (1, 32). Simeón las confirma en el v. 32, pero introduce una espada –el rechazo del Mesías por Israel (v. 34)– cuya inmensa tragedia conocerá María al pie de la Cruz. Cf. Jn. 19, 25 y nota
La profetisa Ana
36 Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada; había vivido con su marido siete años desde su virginidad;37 y en la viudez, había llegado hasta los ochenta y cuatro años, y no se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día en ayunos y oraciones38 Se presentó también en aquel mismo momento y se puso a alabar a Dios y a hablar de aquel ( niño ) a tod os los que esperaban la liberación de Jerusalén39 Y cuando hubieron cumplido todo lo que era exigido por la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret en Galilea40 El niño crecía y se robustecía, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios era sobre Él
Jesús entre los doctores
41 Sus padres iban cada año a Jerusalén, por la fiesta de Pascua42 Cuando tuvo doce años, subieron, según la costumbre de la fiesta;43 mas a su regreso, cumplidos los días, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesenMaría pudo creer que el Niño venía en el grupo de hombres44 Pensando que Él estaba en la caravana, hicieron una jornada de camino, y lo buscaron entre los parientes y conocidos45 Como no lo hallaron, se volvieron a Jerusalén en su busca46 Y, al cabo de tres días lo encontraron en el Templo, sentado en medio de los doctores, escuchándolos e interrogándolos;47 y todos los que lo oían, estaban estupefactos de su inteligencia y de sus respuestas48 Al verlo ( sus padres ) que daron admirados y le dijo su madre: “Hijo, ¿por qué has hecho así con nosotros? Tu padre y yo, te estábamos buscando con angustia”Jesús entre los doctores
Gustave Doré (1832-1883), La Grande Bible de Tours (Alfred Mame et fils, Tours, 1866)
The Doré Bible Illustrations (Dover Publications, 1974) — Imágenes facilitadas por Rev. Felix Just, S.J.49 Les respondió: “¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que conviene que Yo esté en lo de mi Padre?”La voluntad d el Padre es todo para Jesús. ¿Cómo podría oponerse a ella el amor de la familia?50 Pero ellos no comprendieron las palabras que les hablóNo comprendieron: Sobre este misterio de la ignorancia de María véase v. 35; 1, 55 y notas. María, pues, no obstante ser quien era, vivió de fe como Abrahán (Rm. 4, 18). De esa fe que es la vida del justo (Rm. 1, 17); de esa fe que Isabel le elogió como su virtud por excelencia (1, 45)51 Y bajó con ellos y volvió a Nazaret, y estaba sometido a ellos, su madre conservaba todas estas palabras ( repasándolas ) en su c orazónConservaba todas estas palabras, “como rumiándolas y meditándolas diligentísimamente” (S. Beda). Véase v. 19 y cap. 11, 28. Por esta declaración del evangelista se cree que él escuchó de labios de María muchas cosas, especialmente éstas relativas a la infancia de Jesús, que S. Lucas es el único en referir52 Y Jesús crecía en sabiduría , como en estatura, y en favor ante Dios y ante los hombres.Crecía en sabiduría: No quiere decir que Jesús la tuviese menor en ningún momento, sino que la iba manifestando, como convenía a cada edad de su vida santísima
Citado en 629
Este capítuloCCC(¶58)Humanae Vitae(§18)Laetamur Admodum(§5)
v. 14CCC(¶333·¶486·¶525·¶559·¶725)Ad Catholici Sacerdotii(§7·§12)Ad Petri Cathedram(§91)Divini Redemptoris(§33·§34)Ecclesia In Europa(§105)Gaudium et Spes(§74·§76)Incarnationis Mysterium(§6)Marialis Cultus(§5)Mens Nostra(§18·§24)Mirabile Illud(§6·§11)Recurrens Mensis October(§7)Redemptoris Mater(§16)Summi Pontificatus(§71)
v. 32CCC(¶529·¶583·¶713)Africae Munus(§47)Dies Domini(§27)Dominum Et Vivificantem(§16)Ecclesia In Africa(§58)Incarnationis Mysterium(§11)Marialis Cultus(§7·§12·§20·§57·§66·§67)Redemptoris Custos(§13)Redemptoris Mater(§16)
v. 34CCC(¶529·¶575·¶583·¶587)Ad Gentes(§13)Dominum Et Vivificantem(§16·§55)Ecclesia de Eucharistia(§56)Ecclesia In Africa(§55·§58)Ecclesia In Medio Oriente(§100)Evangelium Vitae(§103)Humanae Vitae(§18)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§7·§12·§20·§56·§57·§66·§67)Redemptoris Custos(§13)Redemptoris Mater(§16)Rosarium Virginis Mariae(§20)Spes Non Confundit(§24)
v. 35CCC(¶149·¶529·¶583·¶618)Summa (EN)(III 27.4)Oraciones Comunes(Vía Crucis)Dominum Et Vivificantem(§16)Ecclesia de Eucharistia(§56)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Medio Oriente(§100)Evangelium Vitae(§103)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§7·§12·§20·§56·§57·§66·§67)Mulieris Dignitatem(§19)Redemptoris Mater(§16)Rosarium Virginis Mariae(§20)Spe Salvi(§50)Spes Non Confundit(§24)
v. 41CCC(¶534·¶583)Oraciones Comunes(Rosario)Christus Vivit(§26)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59)Incarnationis Mysterium(§7)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§12·§56·§57·§66·§67)Novo Millennio Ineunte(§18)
v. 42CCC(¶534)Oraciones Comunes(Rosario)Christus Vivit(§26·§29)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§12·§56·§66)
v. 43CCC(¶534)Oraciones Comunes(Rosario)Christus Vivit(§26)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§12·§56·§66)Redemptoris Custos(§14·§15)
v. 44CCC(¶534)Oraciones Comunes(Rosario)Amoris Laetitia(§182)Christus Vivit(§26·§29)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§12·§56·§66)
v. 45CCC(¶534)Oraciones Comunes(Rosario)Christus Vivit(§26)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§12·§56·§66)
v. 48CCC(¶503·¶534·¶583)Summa (EN)(III 28.1)Oraciones Comunes(Rosario)Amoris Laetitia(§18)Christus Vivit(§26)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§12·§56·§66)Redemptoris Custos(§14·§15)Redemptoris Mater(§17)Rosarium Virginis Mariae(§10)
v. 49CCC(¶503·¶534·¶583·¶2599)Oraciones Comunes(Rosario)Ad Catholici Sacerdotii(§32·§36)Amoris Laetitia(§18)Christus Vivit(§26·§28)Dilexit Nos(§74)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§12·§56·§57·§66·§67)Novo Millennio Ineunte(§24)Redemptoris Custos(§15)Redemptoris Mater(§17·§20)Sacerdotalis Caelibatus(§28)Vita Consecrata(§22·§25)
v. 50CCC(¶534)Amoris Laetitia(§18)Christus Vivit(§26)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59)Lumen Gentium(§57)Marialis Cultus(§12·§56·§66)Redemptoris Custos(§15)Redemptoris Mater(§17)Rosarium Virginis Mariae(§20)
v. 51CCC(¶94·¶517·¶531·¶534·¶2599)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(259)Ad Catholici Sacerdotii(§39)Amoris Laetitia(§18·§30)Catechesi Tradendae(§73)Christus Vivit(§26·§46)Dei Verbum(§8)Dilexit Nos(§19·§42)Dominum Et Vivificantem(§16)Ecclesia In Africa(§58)Ecclesia In Asia(§11)Ecclesia In Medio Oriente(§59·§64)Evangelica Testificatio(§25)Laudato si’(§241)Lumen Gentium(§57·§58)Marialis Cultus(§12·§17·§56·§57·§66·§67)Novo Millennio Ineunte(§59)Redemptoris Custos(§14·§16·§22)Redemptoris Mater(§17·§20·§26·§43)Sacramentum Caritatis(§33)Verbum Domini(§27·§83·§87)