San Lucas 6
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Jesús, dueño del sábado
1 Un día sabático iba Él pasando a través de unos sembrados, y sus discípulos arrancaban espigas y las comían, después de estregarlas entre las manos 2 Entonces algunos de los fariseos dijeron: “¿Por qué hacéis lo que no es lícito hacer en sábado?” Véase Mt. 12, 1 ss.; Mc. 2, 23 ss.; 1 Sam. 21, 6. El sábado es hoy el domingo, día en que resucitó el Señor (cf. Hch. 20, 7; Col. 2, 16; 1 Co. 16, 2). Los fariseos hacían de él un día muerto. Hoy suele serlo de mundanidad 3 Jesús les respondió y dijo: “¿No habéis leído siquiera lo que hizo David cuando tuvieron hambre, él y los que le acompañaban; 4 cómo entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que no pueden comer sino los sacerdotes, comió y dio a sus compañeros?” 5 Y díjoles: “El Hijo del hombre es señor aun del sábado”
El hombre de la mano seca
6 Otro día sabático entró en la sinagoga para enseñar. Y había allí un hombre cuya mano derecha estaba seca 7 Los escribas y los fariseos lo acechaban, para ver si sanaría en sábado, y hallar así acusación contra Él 8 Pero Él conocía los pensamientos de ellos, y dijo al hombre, que tenía la mano seca: “¡Levántate y ponte de pie en medio!” Y éste se levantó y permaneció de pie 9 Entonces Jesús les dijo: “Os pregunto: ¿Es lícito, en sábado, hacer el bien o hacer el mal, salvar una vida o dejarla perder?” 10 Y habiéndolos mirado a todos en derredor, dijo al hombre: “Extiende tu mano”, y él lo hizo y su mano fue restablecida 11 Pero ellos se llenaron de furor y se pusieron a discutir unos con otros qué harían contra JesúsElección de los apóstoles
12 Por aquellos días se salió a la montaña para orar, y pasó toda la noche en oración con Dios Con su e jemplo enseña Jesús como con su palabra, a orar “en todo tiempo” (Lc. 21, 36), especialmente antes de emprender como aquí cosas de importancia. Sobre la elección de los apóstoles véase Mt. 10, 1-4; Mc. 3, 13-19 y notas 13 Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y de entre ellos eligió a doce, a los que dio el nombre de apóstoles: 14 a Simón, a quien también llamó Pedro, y a Andrés el hermano de éste; a Santiago y Juan; a Felipe y Bartolomé; 15 a Mateo y Tomás; a Santiago ( hijo ) de A lfeo, y Simón llamado el celoso; 16 a Judas de Santiago, y a Judas Iscariote, el que llegó a ser el traidor 17 Con éstos descendió y se estuvo de pie en un lugar llano, donde había un gran número de sus discípulos y una gran muchedumbre del pueblo de toda la Judea y de Jerusalén, y de la costa de Tiro y de Sidón, 18 los cuales habían venido a oírlo y a que los sanara de sus enfermedades; y también los atormentados de espíritus inmundos eran sanados 19 Y toda la gente quería tocarlo, porque de Él salía virtud y sanaba a todosLas bienaventuranzas
20 Entonces, alzando los ojos dijo, dirigiéndose a sus discípulos: “Dichosos los que sois pobres, porque es vuestro el reino de Dios Los vv. que siguen son como un r esumen del “Sermón de la Montaña” (Mt. caps. 5-7). Santo Tomás llama a éste el “Sermón del Llano”, haciendo notar que fue pronunciado al bajar del monte, estando de pie y rodeado de gran multitud, en tanto que aquél tuvo lugar sobre el monte y estando el Maestro sentado y rodeado de sus discípulos (Mt. 5, 1) 21 Dichosos los que estáis hambrientos ahora, porque os hartaréis. Dichosos los que lloráis ahora, porque reiréis 22 Dichosos sois cuando os odiaren los hombres, os excluyeren, os insultaren, y proscribieren vuestro nombre, como pernicioso, por causa del Hijo del hombre 23 Alegraos entonces y saltad de gozo, pues sabed que vuestra recompensa es mucha en el cielo. Porque de la misma ma nera trataron sus padres a los profetas 24 Mas, ¡ay de vosotros, ricos! porque ya recibisteis vuestro consuelo ¡Ya recibisteis! Véase sobre esta grave reflexión 16, 25 y nota; Sant. 5, 1 25 ¡Ay de vosotros los que ahora estáis hartos! porque padeceréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora! porque lloraréis de dolor 26 ¡Ay cuando digan bien de vosotros todos los hombres! porque lo mismo hicieron sus padres con los falsos profetas” ¡Y pensar que éste es tal vez el más acariciado deseo de los hombres en general, y que el mundo considera muy legítima, y aun noble, esa sed de gloria! Vemos así cuán opuesto es el criterio del mundo a la luz de Cristo. Véase 16, 15; Jn. 5, 44; Sal. 149, 13; Za. 13, 2 ss.; Flp. 2, 7 y notasHay que amar a nuestros enemigos
27 “A vosotros, empero, los que me escucháis, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian ; Véase Mt. 5, 44. Como se ve, el amor al enemigo no consiste en el simple he cho de renunciar a la venganza, sino más bien en un acto positivo de perdón y benevolencia. Estas disposiciones han de tenerse en el fondo del corazón e inspirar nuestras obras respecto del prójimo, de modo que Dios vea nuestra intención, aunque el mismo prójimo no lo sepa 28 bendecid a los que os maldicen; rogad por los que os calumnian 29 A quien te abofetee en la mejilla, preséntale la otra; y al que te quite el manto, no le impidas tomar también la túnica Véase Mi. 2, 8 ss. y nota 30 Da a todo el que te pida; y a quien tome lo tuyo, no se lo reclames 31 Y según queréis que hagan los hombres con vosotros, así haced vosotros con ellos Véase Mt. 7, 12 y nota. Tob. 4, 16 32 Si amáis a los que os aman, ¿qué favor merecéis con ello? También los pecadores aman a los que los aman a ellos 33 Y si hacéis bien a quienes os lo hacen, ¿qué favor merecéis con ello? También los pecadores hacen lo mismo 34 Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis restitución, ¿qué favor merecéis con ello? Los pecadores también prestan a los pecadores, para recibir el equivalente 35 Vosotros, amad a vuestros enemigos; haced el bien y prestad sin esperar nada en retorno, y vuestra recompensa será grande, y seréis los hijos del Altísimo; de Él, que es bueno con los desagradecidos y malos” Estas terminantes expresiones de la voluntad divina muestran cuán por encima está la ley cristiana, de la justicia o equilibrio simplemente jurídico tal como lo c onciben los hombres (Mt. 7, 2 y nota). Es de señalar también la diferencia de matiz que existe entre este texto y su paralelo de Mt. 5, 45; allí se muestra cómo la bondad del Padre Celestial devuelve bien por mal en el orden físico, dando su sol y su lluvia también a sus enemigos los pecadores. Aquí se alude al orden espiritual mostrando cómo Él es bondadoso con los desagradecidos y los malosImitad la misericordia del Padre
36 “Sed misericordiosos como es misericordioso vuestro Padre Otro paralelismo de gran importancia para el conocimiento de Dios, señalaremos entre este texto y el correspond iente de Mt. 5, 48. Allí se nos manda ser perfectos y se nos da como modelo la perfección del mismo Padre Celestial, lo cual parecería desconcertante para nuestra miseria. Aquí vemos que esa perfección de Dios consiste en la misericordia, y que Él mismo se digna ofrecérsenos como ejemplo, empezando por practicar antes con nosotros mucho más de lo que nos manda hacer con el prójimo, puesto que ha llegado a darnos su Hijo único, y su propio Espíritu, el cual nos presta la fuerza necesaria para corresponder a su amor e imitar con los demás hombres esas maravillas de misericordia que Él ha hecho con nosotros. Véase Mt. 18, 35 y nota 37 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; absolved, y se os absolverá Absolver es más amplio aun que perdonar los agravios. Es disculpar todas las faltas ajenas, es no verlas, como dice el v. 41. Hay aquí una gran luz, que nos libra de ese empeño por corregir a otros (que no están bajo nuestro magisterio), so pretexto de enseñarles o aconsejarles sin que lo pidan. Es un gran alivio sentirse liberado de ese celo indiscreto, de ese comedimiento que, según nos muestra la experiencia, siempre sale mal 38 Dad y se os dará; una medida buena y apretada y remecida y rebosante se os volcará en el seno; porque con la medida con que medís se os medirá” Véase sobr e este punto primordial Mt. 7, 2 y nota. ¡Medida rebosante! Nótese la suavidad de Jesús que no nos habla de retribución sobreabundante para el mal que hicimos, pero sí para el bien. Cf. Denz. 1014Contra la hipocresía
39 Les dijo también una parábola: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en algún hoyo? 40 No es el discípulo superior al maestro, sino que todo discípulo cuando llegue a ser perfecto será como su maestro 41 ¿Cómo es que ves la pajuela que hay en el ojo de tu hermano, y no reparas en la viga que está en tu propio ojo? s. Jesucristo nos muestra aquí que, en cuanto pretendem os juzgar a nuestro prójimo, caemos, no sólo en la falta de caridad, sino también en la ceguera, porque una viga cubre entonces nuestros ojos, impidiéndonos juzgar rectamente. “¿Quién eres tú para juzgar al que es siervo de otro?” (Rm. 14, 4) 42 ¿Cómo puedes decir a tu hermano: «Hermano, déjame que te saque la pajuela de tu ojo», tú que no ves la viga en el tuyo? Hipócrita, quita primero la viga de tu ojo, y entonces podrás ver bien para sacar la pajuela del ojo de tu hermano”Por su fruto se conoce el árbol
43 “ Pues no hay árbol sano que dé frutos podridos, ni hay a la inversa, árbol podrido que dé frutos sanos 44 Porque cada árbol se conoce por el fruto que da. No se recogen higos de los espinos, ni de un abrojo se vendimian uvas 45 El hombre bueno saca el bien del buen tesoro que tiene en su corazón; mas el hombre malo, de su propia maldad saca el mal; porque la boca habla de lo que rebosa el corazón Es decir que, para hacer el mal, no necesitamos que otro nos lo indique; nos basta con dar de lo propio. En cambio, nada podemos para el bien si no imploramos al Padre que nos dé de su Santo Espíritu. Cf. 11, 13; Jn. 15, 5; Mt. 12, 34; Hch. 5, 42 y notas. “Cumplen su voluntad y no la de Dios cuando hacen lo que a Dios desagrada. Mas cuando hacen lo que quieren hacer para servir a la divina voluntad, aunque gustosos hagan lo que hacen, ello es siempre por el querer de Aquél por quien es preparado y ordenado lo que ellos quieren” (Denz. 196) 46 ¿Por qué me llamáis: “Señor, Señor”, si no hacéis lo que Yo digo? 47 Yo os mostraré a quien se parece todo el que viene a Mí, y oye mis palabras y las pone en práctica ss. La fe firme que nunca vacila es la que se apoya sobre las palabras de Jesús como sobre una roca que resiste a las tormentas de la duda (Jn. 4, 4 ss.), porqu e dice: “Sé a quien he creído” (2 Tm. 1, 12). Los que escuchan la Palabra y no la guardan como un tesoro (2, 19 y 51; 11, 28), demuestran no haberla comprendido, según Él enseña en Mt. 13, 19 y 23. Cf. Sal. 118, 11 y nota 48 Se asemeja a un hombre que para construir una casa, cavó profundamente y puso los cimientos sobre la roca; cuando vino la creciente, el río dio con ímpetu contra aquella casa, mas no pudo moverla, porque estaba bien edificada 49 Pero, el q ue ( las ) oye y no ( las ) pone por obra, es semejante a un hombre que construyó su casa sobre el suelo mismo, sin cimientos; el río se precipitó sobre ella, y al punto se derrumbó, y fue grande la ruina de aquella casa”.Citado en 202
- Este capítulo Summa (EN)(I-II 108.4)Evangelii Nuntiandi(§66)
- v. 6 CCC(¶581)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(261)Ecclesia de Eucharistia(§48)
- v. 7 CCC(¶581)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(261)
- v. 8 CCC(¶581)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(261)
- v. 9 CCC(¶581)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(261)
- v. 10 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(261)
- v. 11 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(261)
- v. 12 CCC(¶1577
¶2600) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(325)Summa (EN)(II-II 147.5III 13.4 Preguntas(Mujeres sacerdotes y diaconisas)Ad Catholici Sacerdotii(§19III 21.1 III 40.1) §23) Dilexit Nos(§74)Ecclesia In America(§9)Ordinatio Sacerdotalis(§2)Pastores Gregis(§6) - v. 13 CCC(¶880
¶1577) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(261)Preguntas(Mujeres sacerdotes y diaconisas)Apostolos Suos(§1)Ecclesia In America(§9)Evangelii Nuntiandi(§66)Lumen Gentium(§19)Pastores Gregis(§5)Satis Cognitum(§36) - v. 14 CCC(¶1577)Preguntas(Mujeres sacerdotes y diaconisas)Ecclesia In America(§9)Evangelii Nuntiandi(§66)
- v. 15 CCC(¶1577)Preguntas(Mujeres sacerdotes y diaconisas)Ecclesia In America(§9)Evangelii Nuntiandi(§66)
- v. 16 CCC(¶1577)Preguntas(Mujeres sacerdotes y diaconisas)Ecclesia In America(§9)Evangelii Nuntiandi(§66)
- v. 17 Summa (EN)(I-II 69.3)Lebanon(§97)
- v. 19 CCC(¶695
¶1116 Summa (EN)(I 39.8¶1504) III 43.4) - v. 20 CCC(¶2444
¶2546) Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(325)Summa (EN)(I-II 61.1I-II 65.1 Preguntas(La predicación de la prosperidad)Dilexi Te(§21I-II 69.1 I-II 69.3 II-II 19.12 II-II 123.11 Suppl 71.12) §76) Divini Redemptoris(§45)Evangelica Testificatio(§17)Evangelii Gaudium(§197)Gaudete Et Exsultate(§63§70) Gaudete In Domino(§26)Redemptionis Donum(§12)Redemptoris Missio(§14)Verbum Domini(§107) - v. 21 CCC(¶2444)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(325)Summa (EN)(III 85.3)Preguntas(La predicación de la prosperidad)Gaudete Et Exsultate(§63)Gaudete In Domino(§26)Salvifici Doloris(§16)
- v. 22 CCC(¶2444)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(325)Summa (EN)(I-II 69.3)Preguntas(La predicación de la prosperidad)Gaudete Et Exsultate(§63)
- v. 23 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(325)Preguntas(La predicación de la prosperidad)Gaudete Et Exsultate(§63)
- v. 24 CCC(¶2547)Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(325)Preguntas(La predicación de la prosperidad)Rerum Novarum(§11
§17 §18 §22) - v. 25 Summa (EN)(I-II 69.2)Preguntas(La predicación de la prosperidad)Rerum Novarum(§11
§17 §18) - v. 26 Preguntas(La predicación de la prosperidad)
- v. 27 Summa (EN)(II-II 186.2)Evangelium Vitae(§41)Misericordiae Vultus(§13)Mystici Corporis Christi(§44
§94 §96) - v. 28 CCC(¶1669)Evangelium Vitae(§41)Mystici Corporis Christi(§44
§94 §96) - v. 29 Summa (EN)(II-II 72.3)Evangelium Vitae(§41)Mystici Corporis Christi(§44
§94 §96) - v. 30 Summa (EN)(II-II 188.3)Evangelium Vitae(§41)Mystici Corporis Christi(§44
§94 §96) - v. 31 CCC(¶1789
¶1970) Evangelium Vitae(§41)Mystici Corporis Christi(§44§94 §96) - v. 32 Evangelium Vitae(§41)Mystici Corporis Christi(§44
§94 Princeps Pastorum(§17§96) §34 §37) - v. 33 Evangelium Vitae(§41)Mystici Corporis Christi(§44
§94 Princeps Pastorum(§17§96) §34 §37) - v. 34 Preguntas(Préstamos y usura)Evangelium Vitae(§41)Mystici Corporis Christi(§44
§94 Princeps Pastorum(§17§96) §34 §37) - v. 35 Summa (EN)(I-II 108.3
II-II 78.1 Preguntas(Préstamos y usura)Amoris Laetitia(§102)Evangelium Vitae(§41)Mystici Corporis Christi(§44II-II 107.4) §94 Princeps Pastorum(§17§96) §34 Redemptionis Donum(§9)§37) - v. 36 CCC(¶1458
¶2842) Summa (EN)(II-II 30.4II-II 107.4 Amoris Laetitia(§112)Evangelii Gaudium(§179)Fratelli Tutti(§60)Gaudete Et Exsultate(§81III 84.10) §118) Misericordiae Vultus(§13)Veritatis Splendor(§18§115) - v. 37 Amoris Laetitia(§112
§308) Evangelii Gaudium(§172§179) Gaudete Et Exsultate(§81)Gaudium et Spes(§28)Misericordiae Vultus(§14) - v. 38 Summa (EN)(II-II 28.3)Casti Connubii(§4
§58) Dilexi Te(§33)Evangelii Gaudium(§179)Gaudete Et Exsultate(§81)Gaudium et Spes(§28)Misericordiae Vultus(§14) - v. 43 Veritatis Splendor(§66)
- v. 44 Veritatis Splendor(§66)
- v. 45 Veritatis Splendor(§66)
- v. 46 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(70)
- v. 47 Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia(70)
- v. 48 Ecclesia In Medio Oriente(§65)