1“A raíz de todo esto, hacemos un pacto fiel, que ponemos por escrito; y nuestros príncipes, nuestros levitas y nuestros sacerdotes han de imprimirle sus sellos.”En el capítulo siguiente vemos los detalles de las sabias leyes de Moisés, que aquí prometían solemnemente observar. Esta promesa de amistad con Dios fue violada, como se ve en este mismo Libro (capítulo 13 y luego en los Evangelios), llegando Israel hasta rechazar y pedir la crucifixión del Mesías, Enviado e Hijo de Dios, que se llamó a sí mismo el Rey de Israel (Marcos 11, 10; 15, 26; Juan 1, 49; 18, 37), y quedando así sin cumplirse los anuncios proféticos sobre su conversión (cf. Isaías 60, 10-22; Jeremías 3, 17-20; Ezequiel 11, 17-19; 36, 22-31; 37, 21-28; Baruc 4, 28 s.; Os. 2, 14-24; 3, 4 s.; Tobías 13, 14, etc.). Los judíos piadosos en tiempo de Cristo creyeron llegado entonces ese cumplimiento (cf. Lucas 1, 74 s.; 2, 32, etc.); los cristianos sabemos que tendrá lugar al fin de los tiempos, como lo enseña San Pablo (Romanos 11, 25 ss.)2 He aquí los que imprimieron sus sellos: Nehemías, el gobernador, hijo de Hacalías, y Sedeclías,ss. Los que firmaron eran los príncipes y los jefes de los sacerdotes y levitas, en total 86 personas. Pusieron su firma con sello, y renovaron de esta manera el pacto sinaítico3 Saraías, Azarías, Jeremías,4 Fashur, Amarías, Malquías,5 Hatús, Sebanías, Maluc,6 Harim, Meremot, Obadías,7 Daniel, Ginetón, Baruc,8 Mesullam, Abías, Miamín,9 Maacías, Bilgai y Semeías. Éstos eran sacerdotes10 Levitas: Jesúa, hijo de Asanías, Binuí de los hijos de Henadad, Cadmiel,11 y sus hermanos Sebanías, Hodías, Kelitá, Felaías, Hanán,12 Micá, Rehob, Hasabías,13 Zacur, Serebías, Sebanías,14 Hodías, Baní y Beninu15 Jefes del pueblo: Faros, Fáhat-Moab, Elam, Zatú, Baní,16 Buní, Asgad, Bebai,17 Adonías, Bigvai, Adín,18 Ater, Ezequías, Asur,19 Hodías, Hasum, Besai,20 Harif, Anatot, Nebai,21 Magpías, Mesullam, Hesir,22 Mesezabel, Sadoc, Jadúa,23 Falatías, Hanán, Anaías,24 Oseas, Hananías, Hasub,25 Hallohés, Pilhá, Sobec,26 Rehúm, Hasabná, Maasías,27 Ahías, Hanán, Anán,28 Malluc, Harim y Baaná
Obligaciones del pueblo
29 El resto del pueblo, los sacerdotes, los levitas, los porteros, los cantores, los natineos y todos los que se habían separado de los pueblos de estos países, para observar la Ley de Dios, sus mujeres, sus hijos y sus hijas,30 todos cuantos eran capaces de conocer y entender, se adhirieron a los nobles, sus hermanos, y prometieron con imprecación y juramento seguir la Ley de Dios, dada por medio de Moisés, siervo de Dios, y guardar y practicar todos los mandamientos de Yahvé, nuestro Señor, sus leyes y sus preceptos31 “Asimismo (prometemos) no dar nuestras hijas a los pueblos del país ni tomar sus hijas para nuestros hijosss. “Desde aquí se enumeran aquellos puntos que en las circunstancias presentes se creyeron necesarios añadir a la promesa general de guardar la Ley de Dios. En ellos es de notar la insistencia sobre los matrimonios mixtos, el sábado, el año sabático con la remisión de las deudas, según Deuteronomio 15, 1; y para el sostenimiento del culto se impone un tributo de un tercio de siclo por persona. Argumento de que, por este tiempo, los reyes no se hacían cargo del sostenimiento del culto, como antes Darío (Esdras 6, 9 ss.)” (Nácar-Colunga). Un siclo grande pesaba 16,38 gramos. Según Éxodo 30, 13, los que habían cumplido veinte años tenían que pagar medio siclo32 Y si los pueblos del país traen mercaderías y cualquier clase de comestibles para venderlos en día de sábado, no les compraremos nada en sábado, ni en (otro) día santo, y renunciaremos en el año séptimo (a los frutos de la tierra) y a toda deuda33 Nos imponemos también la obligación de contribuir todos los años con la tercera parte de un siclo para el servicio de la Casa de nuestro Dios,34 para el pan de la proposición, para la oblación continua, para el holocausto perpetuo, para el de los sábados y de los novilunios, para las fiestas, para las cosas consagradas, para los sacrificios por el pecado con los cuales se hace la expiación por Israel, y para toda obra de la Casa de nuestro Dios35 Entonces los sacerdotes, los levitas y el pueblo echamos suertes acerca de la ofrenda de la leña, cuál de nuestras casas paternas hubiese de traerla a la Casa de nuestro Dios, en los tiempos determinados, de año en año, para quemarla sobre el altar de Yahvé, nuestro Dios, según lo escrito en la Ley
Primicias y diezmos
36 “Además (hacemos la promesa) de traer cada año a la Casa de Yahvé las primicias de nuestra tierra y las primicias de todos los frutos de todos los árboles,ss. Se trata de las primicias y los diezmos impuestos por la Ley (Éxodo 23, 19; 34, 26; Levítico 19, 23 s.; 23, 17; Números 15, 20 s.; 18, 12; Deuteronomio 18, 4; 26, 2). En Mateo 3, 8 vemos que tampoco fueron cumplidos37 y de traer a la Casa de nuestro Dios, para los sacerdotes que ejercen el ministerio en la Casa de nuestro Dios, los primogénitos de nuestros hijos, y de nuestras bestias, conforme a lo prescrito en la Ley, así como los primogénitos de nuestras vacas y de nuestras ovejas,Jesús quiso que en Él se cumpliese esta ley, que en su tiempo estaría sin duda olvidada como las demás (Lucas 2, 22-24; Éxodo 13, 2; Levítico 12, 6 y 8; Números 8, 16)38 y de entregar las primicias de nuestros productos de harina, de nuestras ofrendas alzadas, del fruto de todo árbol, del vino y del aceite, a los sacerdotes, a las cámaras de nuestro Dios, así como el diezmo de nuestra tierra a los levitas. Los mismos levitas cobrarán el diezmo en todas las ciudades donde hay agricultura39 Un sacerdote, hijo de Aarón, ha de estar con los levitas, cuando éstos cobraren el diezmo. Los levitas entregarán el diezmo del diezmo a la Casa de nuestro Dios, a las cámaras, en la casa de la tesorería;40 pues los hijos de Israel y los hijos de Leví han de llevar la ofrenda de trigo, de vino, y de aceite a las cámaras, donde están los utensilios del Santuario, los sacerdotes que ejercen el ministerio, los porteros y los cantores. Y no descuidaremos la Casa de nuestro Dios.”