1Coré, hijo de Ishar, hijo de Caat, hijo de Leví, se confabuló con Datan y Abirón, hijos de Eliab, y On, hijo de Félet, de la tribu de Rubén,ss. En este capítulo se nos presenta el primer intento conocido de crear un sacerdocio laico, independiente de la autoridad instituida por Dios. Moisés, que no era sacerdote, reconoció inmediatamente el alcance de este movimiento que en caso de imponerse hubiera socavado los fundamentos del régimen teocrático. Por eso no fue la mansedumbre (cf. 12, 3) la que le impulsó esta vez a interceder por los malhechores, sino que movido por el santo celo, pidió a Dios que no aceptara la oblación de los malhechores (v. 15). Coré, primo hermano de Moisés y Aarón, parece haberse sublevado por pura ambición y envidia, porque, siendo de la misma familia, quería participar en los honores y privilegios de los sacerdotes. No reconocía la idea de un sacerdocio instituido por Dios, proclamaba la igualdad de sacerdotes y laicos, y negaba prácticamente la autoridad de Aarón como jefe espiritual del pueblo. Movimientos semejantes encontramos también en las épocas cristianas, desde los gnósticos hasta las sectas modernas, todas las cuales coinciden en negar lo que dice San Pablo en Hebreos 5, 4. “Nadie se toma este honor sino el que es llamado por Dios como lo fue Aarón”. Por eso San Agustín compara a Coré con los herejes que dividen el Cuerpo místico de Cristo. Cf. 19, 6; I Corintios 12, 4 ss.; Ef. 4, 11. Datan y Abirón tenían muy otros motivos para sublevarse. A ellos no les importaba tanto la autoridad espiritual. Eran rubenitas, hijos del primogénito de Jacob y por eso creían tener derecho a ejercer cierta autoridad sobre las otras tribus. No podían comprender que Dios hubiese entregado todo el poder en manos de Moisés y Aarón, que eran de la tribu de Leví. Estos dos movimientos, el de los levitas que aspiraban a la dignidad sacerdotal, y el de los rubenitas que buscaban recuperar los derechos de la primogenitura, que habían perdido (cf. Génesis 49, 4 y nota), se unieron, y organizaron un motín que amenazaba destruir toda la obra que Moisés había hecho por orden de Dios2 y se levantaron contra Moisés y Aarón, con doscientos cincuenta hombres de los hijos de Israel, príncipes de la Congregación, miembros del Consejo, varones distinguidos,3 se juntaron en torno a Moisés y Aarón, y les dijeron: “Os baste ya; pues todo el pueblo, cada uno de ellos, es santo, y Yahvé está en medio de ellos. ¿Por qué os ensalzáis sobre la Asamblea de Yahvé?”4 Al oírlo Moisés, cayó sobre su rostro;5 después habló a Coré y a todo su bando, diciendo: “Mañana Yahvé dará a conocer quién es suyo, y quién es santo, para acercarse a Él; y al que Él escogiere, a este permitirá que se le acerque6 Haced esto: Tomad incensarios, Coré y todo su grupo;7 y mañana poned en ellos fuego, y echad encima incienso ante Yahvé; y aquel a quien Yahvé escogiere, ése será el santo. Bástenos esto, hijos de Leví.”8 Y dijo Moisés a Coré: “Oíd, os ruego, hijos de Leví:9 ¿Os parece acaso poca cosa que el Dios de Israel os haya escogido de entre la Congregación de Israel, allegándoos a Sí, para hacer el servicio de la Habitación de Yahvé, y para estar delante de la Congregación como ministros suyos?10 ¡Y ahora, después de haceros Él allegados suyos a ti, Coré, y a todos tus hermanos, los hijos de Leví contigo, ambicionáis también el sacerdocio!11 Por eso es que tú, y todo tu grupo os habéis juntado contra Yahvé. Pues ¿qué es Aarón, para que murmuréis contra él?”12 Envió Moisés también a llamar a Datan y a Abirón, hijos de Eliab, mas ellos respondieron: “No iremos13 ¿Es acaso poca cosa el que nos haya sacado de una tierra que mana leche y miel, para hacernos morir en el desierto? ¡Y ahora quieres también erigirte en señor nuestro!14 Tú no nos has traído a una tierra que mana leche y miel; ni nos has dado en posesión campos o viñas. ¿Quieres por ventura sacar a estos hombres los ojos? No iremos.”Sacar los ojos para que no vean lo que sucede. Es el argumento de todos los demagogos15 Moisés se irritó en gran manera, y dijo a Yahvé: “No atiendas a su oblación. Yo no he tomado de ellos ni siquiera un asno, y a nadie de ellos he hecho mal alguno.”Moisés se irritó en gran manera: Moisés aguantó con toda mansedumbre las injurias dirigidas contra él, mas ahora se llena de santa ira, porque acusan al mismo Dios. San Pablo nos da igual ejemplo en II Timoteo 4, 14 ss16 Y dijo Moisés a Coré: “Presentaos mañana tú y todo tu grupo ante Yahvé, tú y ellos y Aarón17 Y tomad cada uno su incensario, poned incienso en ellos, y llevad cada uno su incensario ante Yahvé: doscientos cincuenta incensarios; tú también y Aarón, cada uno con su incensario.”18 Tomaron, pues cada uno su incensario, lo llenaron con fuego y pusieron encima incienso, y se presentaron a la entrada del Tabernáculo de la Reunión, juntamente con Moisés y Aarón19 Entre tanto Coré había congregado contra ellos todo el pueblo a la entrada del Tabernáculo de la Reunión. Entonces apareció la gloria de Yahvé a todo el pueblo;20 y Yahvé habló a Moisés y Aarón, diciendo:21 “Separaos de este pueblo, que Yo los voy a consumir en un momento.”22 Mas ellos se prosternaron sobre sus rostros, y dijeron: “¡Oh Dios, Dios de los espíritus de todos los vivientes, uno solo ha pecado, y Tú te aíras contra todo el pueblo!”Dios de los espíritus …, o sea autor de la vida. Cf. Génesis 6, 3; 7, 2223 A lo cual contestó Yahvé diciendo a Moisés:24 “Habla al pueblo y diles: Retiraos de en derredor de las tiendas de Coré, Datan y Abirón.”25 Luego se levantó Moisés y fue hacia Datan y Abirón, siguiéndole los ancianos de Israel26 Y habló al pueblo diciendo: Apartaos de las tiendas de estos hombres impíos, y no toquéis cosa alguna de ellos, para que no seáis envueltos en todos sus pecados27 Y ellos se retiraron de los alrededores de las moradas de Coré, Datan y Abirón, mientras Datan y Abirón salían y se ponían de pie a la entrada de sus tiendas, con sus mujeres, sus hijos y sus pequeñuelos28 Dijo entonces Moisés: “En esto conoceréis que Yahvé me ha enviado a hacer todas estas obras, y que no las hice de propia iniciativa:29 Si éstos mueren del mismo modo que mueren todos los hombres y si a éstos les toca la suerte que toca a todos los mortales, no es Yahvé quien me ha enviado30 Pero si Yahvé hace algo inaudito, de modo que la tierra abriendo su boca se los trague con todo cuanto es suyo y bajen vivos al scheol, conoceréis que estos hombres han despreciado a Yahvé.”Scheol: La Vulgata vierte: Infierno . Es la morada de los muertos donde hay mansiones para los justos y los injustos. No pereció toda la familia de Coré, sino que quedaron salvos sus hijos (Núm. 26, 11 y 58). En tiempos de David algunos de su descendencia fueron cantores en el Templo y compusieron Salmos (I Paralipómenos 6, 22; II Paralipómenos 20, 19. Salmos 41-48, etc.). Véase Salmo 105, 17; Sabiduría 18, 20 s.; Judas v. 11La muerte de Coré, Datan y Abirón
Gustave Doré (1832-1883), La Grande Bible de Tours (Alfred Mame et fils, Tours, 1866)
The Doré Bible Illustrations (Dover Publications, 1974) — Imágenes facilitadas por Rev. Felix Just, S.J.31 Apenas acabó de decir todas estas palabras, cuando el suelo debajo de ellos se hendió,32 y la tierra abrió su boca tragándolos a ellos, sus casas y todos los partidarios de Coré, con todos sus bienes33 Descendieron vivos al scheol con todo lo que tenían, y los cubrió la tierra. Así perecieron de en medio del pueblo34 Y todo Israel que estaba en derredor de ellos, huyó al oír sus alaridos; porque decían: “No sea que nos trague la tierra.”35 También contra los doscientos cincuenta hombres que habían ofrecido el incienso, salió un fuego de Yahvé y los devoró