Números 22
Biblia Straubinger
© Juan Straubinger Fuente: lasantabiblia.com.ar
Balac y Balaam
V. En las campiñas de Moab
1 Partieron los hijos de Israel y acamparon en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó 2 Balac, hijo de Sefor, supo todo lo que Israel había hecho a los amorreos, ss. Balac , rey de Moab, renuncia a la resistencia activa y busca, en unión con los madianitas, vecinos de su país (v. 4), otro remedio para deshacerse de los israelitas. Recurre a la magia, que estaba muy en boga entre los pueblos paganos. Envió una embajada al más famoso mago que conocía y que vivía junto al Rio (v. 5), es decir, en la región del Éufrates. Su nombre era Balaam . Balaam temía a Yahvé, como se ve por el versículo 8, y tal vez también los prodigios que Yahvé hiciera en favor de su pueblo. Lo cierto es que sus vaticinios sobre Israel fueron inspirados por Dios. Santo Tomás toma a Balaam por profeta del demonio, mas añade que éstos no siempre hablan por revelación de los demonios, sino que algunas veces por revelación divina. Véase 24, 14 y nota. Balaam es el prototipo de los falsos profetas y predicadores que juran no decir otra cosa que la palabra de Dios, mas en realidad no se distinguen del mundo contrario a Dios, buscan su propia ventaja y dan consejos (cf. 31, 16) que pervierten a las almas rectas. A pesar de haber sido prevenido dos veces (v. 12 y 20) por el mismo Yahvé, Balaam no se sometió interiormente a la voluntad de Dios, sino que bendijo a Israel de mala gana porque temía la espada del ángel que le había amenazado en el camino. San Pedro se refiere a este profeta al hablar de la codicia de los falsos maestros y predicadores que “con halagos atraen las almas superficiales y su corazón está versado en la codicia; son hijos de la maldición que, dejando el camino derecho, se han extraviado para seguir el camino de Balaam, hijo de Beor, que amó el salario de la iniquidad” (II Pedro 2, 14 s.). Cf. Judas 11 y Apocalipsis 2, 14 y notas 3 y se atemorizó Moab grandemente frente al pueblo tan numeroso y perdió el ánimo ante los hijos de Israel 4 Por lo cual dijo Moab a los ancianos de Madián: “Ahora esta multitud devorará todos nuestros contornos a la manera del buey que devora la hierba del campo.” Balac, hijo de Sefor, era a la sazón rey de Moab 5 Envió, pues, mensajeros a Balaam, hijo de Beor, a Petor, que está junto al Río en la tierra de los hijos de su pueblo, para llamarle, diciendo: “He aquí un pueblo que ha salido de Egipto y que cubre la faz de la tierra; está acampado frente a mí 6 Ven, te ruego, y maldíceme a este pueblo, porque es demasiado fuerte para mí; quizás así logre yo derrotarlo y arrojarlo del país: porque sé que es bendito aquel a quien tú bendijeres, y maldito aquel a quien tú maldijeres.” 7 Fueron los ancianos de Moab y los ancianos de Madián, llevando en sus manos el estipendio de mago, y llegados a Balaam, le refirieron las palabras de Balac El estipendio de mago: lo que se daba a los magos en recompensa de sus conjuros. Balac no escatimaba los regalos, puesto que una maldición eficaz hubiera librado a él y a su pueblo 8 Él les contestó: “Pasad la noche aquí, y os responderé según me diga Yahvé.” Se quedaron, pues, los príncipes de Moab con Balaam 9 Y vino Dios a Balaam y le dijo: “¿Quiénes son estos hombres que están contigo?” 10 Balaam respondió a Dios: “Balac, hijo de Sefor, rey de Moab, ha enviado a decirme: 11 He aquí un pueblo que ha salido de Egipto y que cubre la faz de la tierra. Ven, por lo tanto, y maldícemelo; quizás así podré combatirlo y rechazarlo.” 12 Y dijo Dios a Balaam: “No vayas con ellos, ni maldigas a ese pueblo, porque es bendito.” 13 Se levantó, pues, Balaam por la mañana, y dijo a los príncipes de Balac: “Volveos a vuestra tierra, porque Yahvé no quiere dejarme ir con vosotros” 14 Y se levantaron los príncipes de Moab, y regresados a Balac le dijeron: “Balaam no quiere venir con nosotros.” 15 Entonces Balac envió de nuevo otros príncipes a Balaam, en mayor número y más distinguidos que los anteriores; 16 los cuales llegados a Balaam le dijeron: “Así dice Balac, hijo de Sefor: Te ruego no dejes apartarte de venir a mí; 17 que yo te colmaré de honores, y haré todo lo que me digas, con tal que vengas y me maldigas a esta gente.” 18 Mas Balaam respondió y dijo a los siervos de Balac: “Aunque Balac me diese tanta plata y oro como cabe en su casa no puedo desoír la palabra de Yahvé, mi Dios, haciendo (algo contrario) , sea cosa chica, sea grande 19 Quedaos pues aquí esta noche, vosotros también, para que yo sepa qué más me diga Yahvé.” 20 Y vino Dios de noche a Balaam y le dijo: “Si estos hombres han venido a llamarte, levántate y vete con ellos, pero harás solamente lo que Yo te dijere.” 21 Y se levantó Balaam a la mañana, aparejó su asna, y marchó con los príncipes de Moab 22 Sin embargo se encendió la ira de Dios al emprender Balaam viaje, y el Ángel de Yahvé se puso en el camino para cerrarle el paso. Iba Balaam montado sobre su asna, y le acompañaban dos de sus siervos El Ángel de Yahvé: o el mismo Yahvé, como en Génesis 32, 24, o, según Orígenes el Arcángel San Miguel, protector del pueblo de Israel (Daniel 10, 13 y 12, 1)Citado en 4
- Este capítulo Ecclesia de Eucharistia(§51)
- v. 12 Summa (EN)(II-II 172.6)
- v. 14 Summa (EN)(II-II 172.6)
- v. 23 Summa (EN)(I 110.1)