1Samaría será castigada, porque se ha rebelado contra su Dios; caerán a espada; serán estrellados sus niños, y será abierto el vientre de sus mujeres encintasSamaría capital del reino de Israel y representante de todo el pueblo. Cf. 10, 14; IV Reyes 8, 12; Salmo 136, 8 s.; donde se ve que las amenazas aquí pronunciadas son propias del ambiente oriental
Promesa de salvación
2 ¡Conviértete, oh Israel, a Yahvé tu Dios, porque has caído por tu iniquidad!3 ¡Reflexionad y volveos a Yahvé! Decidle: ¡Quita Tú toda iniquidad y acepta lo que es bueno! Y te tributaremos los sacrificios de nuestros labiosSacrificios de nuestros labios: palabras de alabanzas y acción de gracias, en lugar de los sacrificios cruentos. Véase Salmo 49, 23; 50, 18 s. El profeta nos brinda aquí, en la confesión colectiva de un pueblo arrepentido, uno de los más hermosos pasajes de la literatura religiosa. Efraím reconoce la insensatez que cometió buscando ayuda en países paganos y sirviendo a dioses ajenos. Y el Dios misericordioso curará sus llagas, le dará un nuevo corazón (cf. Ezequiel 11, 19) y lo hará fructificar espiritualmente y con frutos de una nueva vida4 No nos salvará Asiria, ya no montaremos en caballos; no llamaremos en adelante dioses nuestros a las hechuras de nuestras manos; pues en Ti halla misericordia el huérfanoComo vemos, el poner la confianza en los hombres y el adorar a otros dioses eran los dos pecados principales (véase 10, 10 y nota) a los ojos del Dios celoso de Israel. Era como admitir dos rivales al lado de Él. Cf. 10, 2; Miqueas 5, 7 ss. y notas5 Yo sanaré sus infidelidades; los amaré por pura gracia; porque mi ira se habrá apartado de ellosss. Respuesta de Dios a la oración del pueblo arrepentido. Bajo la imagen de la felicidad temporal pinta Oseas la salud mesiánica. Los amaré por pura gracia: Así también dice San Pablo en Romanos 11, 5 ss. Notemos que Dios no tendría ninguna necesidad de hablar en este tono, si no fuera por amor6 Seré como rocío para Israel; brotará como el lirio y echará raíces como el Líbano7 Sus ramas se extenderán, será su lozanía como la del olivo, y su fragancia como la del Líbano8 Volverán y se sentarán bajo su sombra, crecerán como el trigo, y florecerán como la vid, y su fama será como la del vino del Líbano9 Entonces (dirá) Efraím: “¿Qué tengo yo que ver ya con los ídolos?” Y Yo le responderé, y lo veré como abeto verde. ¡De Mí saldrán tus frutos!10 ¿Quién es el sabio que esto comprenda, el hombre inteligente que lo conozca? Porque rectos son los caminos de Yahvé, y los justos andan por ellos; mas los prevaricadores hallan en ellos su ruina.Conclusión solemne y síntesis de todo el libro: “Su palabra, su doctrina, su ley es santísima y muy saludable a los hombres; los justos, ayudados de la gracia, caminarán por ella sin tropiezo; pero ésta misma será ocasión de ruina y de perdición a los impíos por su misma malicia e infidelidad” (Scío)