Proverbios 13

Distinta suerte del sabio y del necio

El hijo sabio acepta la corrección de su padre; el burlador no hace caso de la reprensión El primer hemistiquio puede traducirse: El hijo sabio revela (con su aprovechamiento) la instrucción de su padre. En este pensamiento se funda el epitafio del rey don Alfonso el Sabio, enterrado junto a su padre San Fernando en Sevilla El hombre (de bien) se hartará del fruto de su boca, el alma de los pérfidos, en cambio, de la violencia Quien guarda su boca, guarda su alma; quien habla inconsideradamente se arruina a sí mismo El perezoso tiene deseos que no se cumplen, el alma del laborioso se saciará Vulgata: Quiere y no quiere el perezoso. Es como en la fábula del célebre asno de Buridán, que murió entre dos fardos de heno, sin resolverse a empezar por uno u otro El justo aborrece la palabra mentirosa, el impío infama y obra vergonzosamente La justicia protege los pasos del hombre recto, la malicia causa la ruina del pecador Hay quien se jacta de rico, y nada tiene, y quien se hace el pobre, y es acaudalado Nueva paradoja: el pobre quiere ostentar riqueza, y el rico quiere esconderla Con las riquezas el hombre (rico) rescata su vida; el pobre, empero, no necesita temer la amenaza Se libra el rico de los peligros, a costa de dinero; mientras el pobre no teme ladrones y puede dormir a puertas abiertas La luz de los justos difunde alegría, en tanto que la lámpara de los impíos se apaga Luz y lámpara son símbolos de la felicidad. Cf. 24, 25; Job 18, 5 s.; 21, 17 La soberbia no causa sino querellas, la sabiduría está con los que toman consejo El que se deja aconsejar aprovecha toda la ciencia de los otros. Sólo el insensato puede creer que no necesita consejo Los bienes ganados sin esfuerzo tienden a desaparecer, mas el que los junta a fuerza de trabajo los aumenta Esperanza que se dilata hace enfermo el corazón; pero es árbol de vida el deseo cumplido Quien menosprecia la palabra se pierde; quien respeta el precepto será recompensado Quien menosprecia la palabra, se pierde. Véase sobre esto la asombrosa revelación de Cristo en Juan 12, 47 s.: “No vine a juzgar al mundo sino a salvarlo”. La palabra de su amor despreciado, ésa nos juzgará La enseñanza del sabio es fuente de vida, para escapar de los lazos de la muerte “Las palabras que os he dado son espíritu y vida” (Juan 6, 63; Vulgata 6, 64) Buenos modales ganan favores, mas la conducta de los pérfidos queda estéril Vulgata: La buena doctrina hace agradable al hombre; en el camino de los que la desprecian hay un precipicio Todo varón prudente obra con reflexión, el necio derrama su locura El mensajero infiel se precipita en la desgracia, el mensajero fiel se procura salud Pobreza e ignominia a quien desecha la corrección, honra a quien escucha la amonestación Deseo cumplido recrea al alma, pero el necio abomina apartarse del mal El necio abomina apartarse del mal. Es el problema de los fariseos que Jesús planteó en Juan 3, 19 Quien anda con sabios, sabio será, quien con necios, acabará siendo necio De aquí el proverbio: “Dime con quién paces y decirte he qué haces”, y el otro: “dime con quién andas y te diré quién eres”. Cf. 1, 15 y nota. En la Sagrada Escritura está el origen de muchísimos refranes, que pasaron al pueblo en épocas de piedad A los pecadores los persigue la desventura, mas los justos serán recompensados con bienes Los buenos tienen como herederos los hijos de los hijos; mas la hacienda del pecador queda reservada para el justo Véase la parábola de los cinco talentos, donde el que no trabaja pierde su talento en favor de los que han trabajado (Mateo 25, 28 s. Véase también Lucas 19, 26; 8, 18) Los barbechos de los pobres dan pan en abundancia, pero hay quien disipa (la hacienda) por falta de juicio En vez de pobres traduce la Vulgata padres Quien hace poco uso de la vara quiere mal a su hijo; el que lo ama, le aplica pronto el castigo El justo come y satisface su apetito, en tanto que el vientre del malo padece hambre. El pobre come contento (17, 1) “con la salsa de su hambre” (Cervantes), mientras que al hedonista, estragado, nada le satisface. Cf. 15, 16 s.; 16, 8

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